La habilidad que tienen algunos libros de envolverte por completo en una vida que nunca podrías imaginarte vivir es de las cosas que más disfruto de la lectura. Yo no sé nada de arquitectura, pero por la centena de páginas que tiene esta novela, no podía dejar de pasar páginas para saber qué pasaría con Esther y los bocetos escondidos que encontró. Fue una gratísima sorpresa esta historia, y me encantó el estilo de la prosa. Incluso ya terminado el libro, me parece tan plausible la historia que me cuesta trabajo creer que es una obra de ficción.
Si tienen la oportunidad de leer este libro, háganlo —se los recomiendo mucho.