Una reflexión sobre el viaje como proceso de autodescubrimiento que nos ayuda a ensanchar nuestra visión del mundo.
Pessoa se preguntaba si los viajes podían ofrecer a su alma algo que no tuviese ya, mientras que Twain los veía como un bálsamo contra la ignorancia. Ralph Waldo Emerson sostenía que buscar respuestas fuera del hogar era huir de uno mismo, y Chesterton animaba a viajar para redescubrir la propia patria. De la experiencia vacía y engañosa del viaje turístico al migrante obligado a adaptarse a un mundo nuevo, viajar es un fenómeno complejo que implica procesos de autoconocimiento y transformación.
Bartra reflexiona acerca de por qué el viaje no es solo un desplazamiento físico, sino también un distanciamiento cultural y emocional que confronta nuestra identidad y nuestros orígenes con el mundo que nos rodea.
Roger Bartra (Ciudad de México, 1942) se doctoró en la Sorbona de París, y es actualmente investigador emérito de la UNAM. Ha sido profesor invitado en las universidades de California en San Diego, Johns Hopkins, Pompeu Fabra, Rutgers, Stanford y Wisconsin, así como en el Paul Getty Center de Los Ángeles, entre otros lugares.
Ha publicado libros sobre las mitologías europeas, como El salvaje en el espejo, El salvaje artificial y Las redes imaginarias del poder político; sobre la crisis de la identidad nacional, como La jaula de la melancolía y La sangre y la tinta; sobre el mito de la melancolía en el mundo occidental, como Cultura y melancolía y El duelo de los ángeles, y sobre los vínculos entre el patrimonio cultural y las redes neuronales, como Antropología del cerebro. En Anagrama también ha publicado su más reciente libro Chamanes y robots.
"Mis padres decidieron viajar a Estados Unidos para huir de la pobreza que nos asediaba en México. Creyeron que con la beca Guggenheim que obtuvo mi padre iniciarían una nueva vida en Nueva York", esto escribe Bartra apenas en la página 10 del libro y es, verdaderamente, un reflejo extraordinario de 121 páginas flojas, donde se tiran citas indiscriminadamente como si fueran a esconder su nulo proceso de pensamiento. Terminé de leerlo únicamente porque es corto y ya había pagado unos 12€. Pero este libro es la razón por la que abrí mi cuenta de GoodReads: para que nadie más cometa el error de invertir su dinero, o aún peor, su tiempo leyéndolo. Para leer a personajes lamentables y completamente desconectados de la realidad mejor leer a Vargas Llosa.
Ciertas reflexiones sobre viajar que me han dejado bastante frío. Aunque sea para estar en desacuerdo, me ha hecho reflexionar. Para mí, se deja lo más importante: la ética del viaje, el impacto del turismo en la sociedad de origen.
Me ha decepcionado un montón. Hace unas reflexiones sobre los viajes y el ser extranjero que se quedan cortas y no llegan a ningún punto. Nada interesante.