«Escribir siempre es ver lo que no está, los fantasmas que nacen por la noche. Carla Nyman en El Valle del Silicio los ve». Ariana Harwizc
Si Deleuze tuviera Tinder, haría match con esta novela: ácida y tierna, delirante y precisa, fresca y asfixiante, como una caída al vacío por el scroll de internet. Encerrada en su piso y sumida en una crisis identitaria, la narradora de esta novela corrige manuscritos de ciencia ficción para una editorial, acompañada de Averroes, un perro filósofo que parece haber cruzado siglos para acabar accidentalmente en su salón y hacerle compañía. Un día recibe un mensaje de SamuelPearce: un usuario, una IA o quizá una estafa. Sus mensajes —una mezcla de transhumanismo y amenazas veladas— la arrastran a tal estado de frenesí amoroso que decide abandonar su vida mediocre y perseguirle a lo largo y ancho del ciberespacio. A medida que avanza su relación compulsiva, SamuelPearce se convierte en una especie de gurú digital y la introduce en un universo de plataformas místicas, retóricas criptocapitalistas y discursos de superación. En su búsqueda, acompañada por Averroes, la protagonista emprende un peregrinaje hacia un territorio incierto y mítico, donde el futuro ya parece haber sido programado y las decisiones, tomadas.
El Valle del Silicio es una fábula inquietante y contemporánea sobre el capitalismo digital, la cultura incel, la mística de internet, la extinción, la inmortalidad y el amor en la era de los cuerpos sin órganos.
La crítica ha dicho: «Si alguien dentro de 200 años encontrara esta novela de Carla Nyman en algún sótano, entendería el siglo XXI: crisis identitaria, transhumanismo, un perro filosófico y una obsesión amorosa sin cuerpo. Escribir siempre es ver lo que no está, los fantasmas que nacen por la noche. Carla Nyman en El Valle del Silicio los ve». Ariana Harwizc
«Con cada uno de sus libros Carla Nyman ha sabido golpearme las entrañas de un modo distinto: cada vez más feroz y voraz, cada vez desde un estilo más logrado y auténtico. El Valle del Silicio es su arma literaria más inquietante hasta la fecha, quizá porque viene a demostrar de qué manera Internet se ha convertido en un país nada amable; en un parque de atraccionesterrorífico. ¿Será posible huir de él? Con ecos de Amigdalatrópolis y de Los Escorpiones, Nyman no sólo se confirma como una narradora rara y apasionante, sino también como una filósofa de la crueldad virtual. A sus pies». Luna Miguel
«Entre la ciencia ficción post humana, el relato místico y la crónica de un melodrama incel, El Valle del Silicio se revela como una mordaz profecía de la nueva era que acecha. Explosiva, inteligente y desprovista de toda moral, esta novela nos deja desnudas ante nuestros propios fantasmas». Elena López Riera
Sobre Tener la carne se ha dicho:«Un thriller psicológico que combina humor loco y mala uva. [...] Una joven promesa de las letras». Pablo R. Roces, El Mundo
«Nos aproxima, no sin humor, a la monstruosidad y la locura. [...] Extremadamente humano». Anna Mª Iglesia, La Lectura (El Mundo)
«¿Es un glitch? ¿Un error del programa? ¿O es que de verdad ahí detrás hay una persona a la que le importan estos aspectos de mi vida? ¿Tanta curiosidad le produzco?»
La protagonista de esta novela vive encerrada corrigiendo manuscritos de ciencia ficción. Padece una orfandad profundamente cósmica: ni familia, ni amigos, ni tan siquiera un vecino amable. Tan solo la compañía de un perro filósofo llamado Averroes (sí, tal cual como suena) y la ardua existencia de Lady Kombucha, una pilatesmum gurú de la autoayuda pegada a su zumo orgánico. Nada ni nadie parece entender a la protagonista hasta que un día recibe el mensaje de SamuelPearce, un desconocido –¿un bot? ¿Una inteligencia artificial? ¿Un incel aburrido navegando por internet?– al que le confía su intimidad hasta el punto de desdibujar su propia existencia.
A través de 44 capítulos vamos viendo cómo se teje esta relación tan dispar y difusa, un frenesí amoroso cargado de violencia, transhumanismo y una promesa irresistible: sumergirse en una conexión que trascienda los límites humanos y temporales. Menos comida, menos mundo, más internet, hasta quedar completamente absorbida por el ciberespacio.
"El Valle del Silicio" es una obra delirante, a caballo entre la novela y el ensayo e impregnada por un halo de tecnomisticismo que asustaría hasta al mismísimo Elon Musk. Si en "Tener la carne" nos sumíamos en una enajenación liderada por las pasiones del cuerpo y la urgencia del deseo, en este proyecto la autora nos lleva a los confines digitales para demostrarnos que la virtualidad puede destrozarnos igual o más que la propia realidad.
Carla Nyman bucea en lo más hondo de internet para traernos esta obra digna de película: una odisea a lo largo y ancho del ciberespacio que nos hace preguntarnos si es posible dejar de habitar un siglo consumido por la vorágine de lo digital. No sabemos qué mundos futuros nos hará explorar la autora, tan solo tenemos la certeza de que Nyman reflejará lo que yace tras lo evidente. Por el momento, celebramos su segundo proyecto en la editorial Reservoir y esperamos con ansias todo lo que SamuelPearce quiere erradicar: más contacto, más mundo, más humanidad, mucha menos tecnología.
**Cuando la leí no podía parar de pensar en la pedazo de barra de Hidrogenesse: «Vivimos en una época en la que no había nada de internet, luego hubo un poco, y luego ya, demasiado». Si mi padre (informático hasta la médula) leyera esta novela, no pararía con el "ves como internet es malísimo y un peligro!?" Una lectura 100% recomendable, qué bien lo hace Reservoir y sobre todo qué gusto leer a los autores de su catálogo.
Quisiera hacerle una incisión diminuta en el órgano y separar con cuidado cada capa de cartílago, hasta dar con el engranaje exacto de su pena.
Esta novela aparentemente divertida —que a mí se me antoja también terrorífica — es un acontecimiento literario importantísimo. Una obra neoplatónica que trata sobre los vínculos que se derriten y se descomponen entre bots, cryptobros, incels, perros filósofos, la orfandad obligada y una mujer que ansía sustituir compensatoriamente la soledad tras una ruptura.
Carla Nyman hace cosas que solo puede hacer Carla Nyman y es una puta pasada.