Es cierto que de primeras se me hizo difícil conectar con un texto tan fragmentado. Estaba entendiendo el juego pero me faltaba esa parte más emocional. Claro, al principio es difícil decirle a tu abuela que te gusta el jersey que está tejiendo si solo lleva dos puntadas dadas, pero a medida que crece el tapiz es mucho más fácil comprender la magnitud de la historia. Personalmente, me ha encantado cómo se entrelazan la crudeza y el humor (pienso realmente que tiene un humor inteligentísimo Nate Lippens) y tengo grabados en la cabeza momentos divertidísimos como si yo mismo los hubiera vivido.
«Hacia el final de su vida, Paul estaba tan furioso y era tan despectivo que había ahuyentado a la mayoría de sus amigos. (...). Enseguida estaba quejándose de nuevo (...) de lo pésimamente mal que vestían todas sus visitas. — ¿Adónde fue a parar eso de tener estilo? —preguntó—. Pónganse a la altura de mis circunstancias.»