Empecé este libro sin ninguna expectativa, e incluso desconocía que Mavi Doñate, había sido una de las corresponsales de RTVE durante la crisis de la pandemia. Y el libro me ha sorprendido gratamente. La historia se divide, de forma certera, en dos partes diferenciadas: el cuaderno del abuelo de Doñate, que éste escribió años después del final de la guerra civil española. Es un cuaderno doloroso, donde él trata de dejar testimonio, probablemente para sus hijos y nietos, de lo que vivió tras la guerra civil. Es trágico que vecinos le delataran, y aún más trágico que aquellos en los que él confiaba, fueron incapaces de dar testimonio a su favor. Y que ello supuso su entrada en prisión. Frente al testimonio de Gabriel, el abuelo de Mavi, la investigación que ella aborda para esclarecer los hechos, responder sus dudas y sobre todo tratar de no olvidar aquellas heridas no cerradas tras la guerra civil. El cuaderno de Gabriel, toda su historia, me puso la piel de gallina. Es estremecedor como fue capaz de perdonar, pero no olvidar, a aquellos que lo traicionaron. ¡Qué buen hombre debió de ser, para no guardar rencor y hablar sin rencor de lo ocurrido a sus nietos! De su historia me puso la piel de gallina: su estancia en la cárcel y el hecho de que agradeciese a quienes lo escucharon y evitaron que un error acabase con él en el pelotón de fusilamiento. No me quiero ni imaginar lo que debió de ser la espera en la cárcel hasta conocer su condena. Esos 44 días temiendo ser condenado al pelotón de fusilamiento. Toda su vivencia en la cárcel es terrible y cómo en ella se ve esas diferencias de clases sociales. Y no me quiero ni imaginar lo que fue su regreso y convivir con aquellos que lo delataron. En cuanto a la investigación llevada a cabo por Mavi me estremece el episodio de las cartas que han salido a la luz de aquellos exiliados, que suplicaban ayuda. He descubierto personalmente, bibliografía y libros que desconocía, y creo, al igual que ella, que es necesario recordar aquellos sucesos ya que lo peor es la desmemoria colectiva. Me ha impresionado el trabajo llevado a cabo por el investigador de la cárcel franquista donde estuvo su abuelo, y cómo éste le relataba la vida tan dura en prisión. Creo que muchos de nuestra generación, de los que no vivieron la guerra civil, nos identificamos con Mavi y su búsqueda de la verdad. Y aunque muchas de sus preguntas han quedado sin respuestas, ya que no ha podido hablar de primera mano con las personas implicadas, ya que han muerto y sólo ha podido hablar con sus sucesores, al menos ha podido reconstruir una parte del periplo de su abuelo. Creo que es un buen libro de no ficción, que trata de dar visibilidad a un período, del que aún cuesta hablar en ficción y en programas, como son las consecuencias de la guerra civil.
"Eres de la clase fuerte de la sociedad, porque tienes genética campesina pero también formación intelectual". Procedes de un pueblo de calles de tierra, de humildes casas de piedra y adobe en las que, todavía a finales de los setenta, no llegaba agua corriente y siempre se tenían a mano velas porque cualquier tormenta con sus cuatro rayos y truenos podía provocar un apagón.