Para Adriana, una profesional de éxito, lo ha sido sin duda durante toda su juventud. Pero la desaparición durante unos meses de Eduardo, su marido, hace tres años, y el pacto por el que deciden no darse ni pedirse explicaciones, abren una fisura en una relación aparentemente perfecta.
La única pista que Adriana posee es una postal de Eduardo desde Lanzarote. Y a ella se ve impulsada a viajar cuando el incidente parece definitivamente cerrado. Su encuentro con las personas que conocieron a su marido, en medio de un paisaje primigenio dominado por los volcanes, las palmeras y el mar, le ofrecerá una imagen desconocida del hombre con el que ha convivido durante quince años.
El ritmo pausado de la existencia de los nativos, en el que la protagonista se sumergirá por primera vez en su vida, le ofrecerá la ocasión de poner en duda sus principios. Y el encuentro con la pasión amorosa derrumbará sus más firmes creencias.
Josefa Rodríguez Álvarez (La Robla, León, 8 de marzo de 1926 – Mazcuerras, Cantabria, 16 de marzo de 2011), conocida como Josefina Aldecoa, fue una escritora y pedagoga española, directora del Colegio Estilo. Estuvo casada con el escritor Ignacio Aldecoa, de quien adoptó tras su muerte su apellido para su carrera literaria.
Me ha gustado mucho. Me gusta como hace de la isla un personaje más, como hace una novela coral pero a la vez centralizada. Las voces que tiene para comprender, todos esos silencios que luego ata. Me gusta como escribe Josefina Aldecoa. Es de las escritoras que me hacen estar en casa.
En esta novela Josefina Aldecoa nos lleva a la isla de Lanzarote con sus volcanes, sus playas blancas, sus palmeras y sus pueblitos de pescadores. Las descripciones del paisaje son la mejor parte de este libro, por lo menos para mi, porque la trama me pareció un poco vaga y escasa.
Adriana y Eduardo, dos profesionales exitosos y adinerados, llevan 15 años de casados en una relación bastante extraña en la cuál la intimidad existe solamente en el plano físico. En su día a día conviven “sin dar ni pedir explicaciones”.
Tres años después de que Eduardo vuelve a casa - una vez más sin explicaciones - después de una ausencia de varios meses en Lanzarote, Adriana viaja a la isla para averiguar qué exactamente había hecho su esposo allí. En vez de estar recelosos contra la desconocida como suele pasar en los pueblos pequeños, los lugareños la adoran y la acogen con mucho cariño y como hasta los hombres son muy locuaces, poco a poco salen a la luz del día los movimientos y las experiencias de Eduardo.
Lo que me sorprendió fue la forma de hablar de los lugareños que parece más de antaño que de nuestros tiempos y me sonó raro que en sus conversaciones con el tabernero, el pescador, el camellero y sus mujeres la protagonista que después de todo es una mujer madura de ciudad y profesional exitosa empezara a hablar de la misma manera y que en poco tiempo estableciera vínculos íntimos con ellos. Aunque el lector puede formarse una idea de como son Eduardo y Adriana a base de lo que cuentan los lugareños, para mi esos dos personajes quedaron difusos y nunca cobraron vida - y ni hablar del gran amor repentino y el desenlace que no me convencieron para nada.
Lanzarote. Brisa, temperatura estable, volcanes y arena, Un mundo sin prisa, se diría que carece de tiempo. Las horas van con parsimonia. Un lugar para empezar, un sitio de búsqueda y de encuentro. De esta forma van pasando las páginas de esta novela. Y la vida de los personajes principales, Eduardo y Adriana va cambiando. www.preferirianotenerquehacerlo.wordp...
Un buen libro. Un estilo diferente. Para ser sincera no creí que llegara a gustarme. Cuando conseguí este libro, lo cogí sin mucho entusiasmo, pero ha sido una agradable lectura y la historia está narrada, (me dio la impresión) como de una carta o como cuando se conversa con un vecino. Una conversación bastante casual y amena. A medida que el personaje principal busca responder la cuestión de qué fue lo que ocurrió en esa isla con su marido, el lector también empieza a cuestionarse la misma pregunta e incluso otras, como: ¿por qué ahora le interesa a ella, saber?, ¿qué tanto saben los isleños?, ¿tan terrible era su vida juntos para que él fuera a parar allí? etc. Muchas de estas preguntas son respondidas a través de los coloridos personajes que se presentan a lo largo de la historia y que no dudan un segundo antes de transmitir su opinión.
Pero lo que más me agradó fue el final. Tal vez para unos fuera bastante obvio pero para mí fue inesperado (no quiero contar más de lo necesario).
Una historia entretenida y sumamente descriptiva por lo que no será un problema situarse en el entorno creado por la autora.
Aldecoa va tejiendo una red de personajes que en un primer momento giran en torno a su marido (en la primera parte del relato parece ser él el protagonista omnipresente) pero que poco a poco va enredando a la protagonista. Lo que más me ha gustado: el final, esa historia circular que me ha sorprendido muy gratamente.