Desde el momento en que nos damos cuenta de que estamos esperando la llegada de un nuevo miembro de la familia, soñamos con ese momento en que lo tendremos en nuestros brazos, incluso empezamos a imaginarlo jugando, corriendo, haciendo travesuras, su primer día de escuela y muchas cosas más. Esos sueños también los tuvieron Bárbara y Andrés, pero una complicación durante el parto, causó un grave daño neurológico en Lucca, su primogénito.
Sentimientos como la culpa, el miedo, la incertidumbre, el coraje, la impotencia estuvieron presentes en su vida, pero sobre todos ellos, sobresalieron otros mucho más fuertes e importantes como la ilusión, la esperanza, la lucha y principalmente, el amor hacia Lucca, que los hicieron buscar un tratamiento que lo ayudara a tener una mejor calidad de vida.
A partir de una entrevista que Bárbara realizaría, supo de un médico que les ofrecía la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de Lucca; solo que había algunos detalles… había que ir hasta la India, país en donde se encuentra él y el alto costo económico que esto implicaba.
Sin embargo, una frase que decimos mucho los padres y que podría sonar cliché: “Por mis hijos hasta el fin del mundo”, para ellos no quedó en palabras… Bárbara y su esposo Andrés y su hijo menor, Bruno, cruzaron el mundo con la esperanza de lograr alguna mejora en Lucca.
En este libro, Bárbara nos abre su corazón para contarnos la historia de Lucca y su familia, nos comparte cómo es su vida diaria y, todo lo que hicieron para lograr que hoy Lucca hace, siente, dice y sueña.
Una lectura que nos hace reflexionar, empatizar con las personas con discapacidades y sus familias y, sobre todo, visibilizar la necesidad de que sigamos levantando la voz para darles los derechos que tienen de llevar una vida digna, con espacios adecuados para ellos, que satisfagan las necesidades especiales y propias por su condición.
Llevada a la pantalla, a través de la plataforma Netflix, esta historia llega al corazón y nos recuerda que, como nos dijo Bárbara en la reunión que tuvimos para platicar con ella…. “Siempre se puede ser felices”.