Magdalena, una monja de clausura de cuarenta y ocho años, tiene dos días para detener el Apocalipsis tal y como le reveló un arcángel cuando era niña. Para ello y en compañía de una desconocida llamada Ana, dueña de un sex shop y superviviente de violencia doméstica, se propone infiltrarse en la secta sexual que albergará el nacimiento del Anticristo. La fe y la determinación de Magdalena se pondrán a prueba durante la infiltración mientras abraza sus necesidades más pecaminosas y sus deseos más inconfesables. La cosmovisión de Ana, atea convencida, se derrumbará al comprender la existencia de Dios y el hecho de que un ser omnipotente permitiese el brutal asesinato de su hija de ocho años. Así que, mientras se enamoran, se enfrentarán a la pregunta: ¿Tan terrible sería el Apocalipsis después de todo?
Saborear una historia de terror cuya naturaleza se basa en el potencial que tienen sus personajes suele ser un acierto. Más allá de la premisa que te ofrezca, del mal que esconda o de los tormentos a los que se enfrenten. Un libro como este, en el que se mima con cuidado al desarrollo de quienes sufren las consecuencias del horror, tiene todos los papeles para convertirse en uno de esas narraciones que tendrían que estar en la boca de todo el mundo. Porque es de esas historias que dejan poso, que quieres recomendar y que te invita a descubrir mucho más de su autora. Y resulta curioso que cuando uno se acerca a un libro como este lo haga con la cautela de enfrentarse al argumento que presenta. En este caso, el de una monja que quiere enfrentarse al apocalipsis de la mano de una dueña de un sex shop. Ese tipo de delirios tendría todos los ingredientes para precipitarse si no fuera por el cobijo que ofrece el amparo de J.V. Gachs, una escritora que está pidiendo a gritos el reconocimiento dentro del panorama fantástico español. La autora ya había dado un golpe sobre la mesa con Epifanía, otra de esas historias que merecen ser descubierta. Pero aquí se corona como una escritora dispuesta a apostar por historias duras, llenas de matices y sin ningún tipo de complejos. Son historias duras porque sus personajes te importan. Resulta interesante descubrir cómo bajo el amparo de sus dos protagonistas, que alteran su punto de vista para que se complete la visión global de lo que se esconde en Impía, la escritora consigue hacer un retrato de una sociedad en la que poco importa la cercanía del fin del mundo. Esa idea se vuelve metafórica, pese a que su aroma sacuda cada una de las páginas de la novela. En Impía, los personajes ya conviven con esa situación desde hace demasiado tiempo y lo único que necesitan es que el dolor se diluya. También están llenas de matices porque no necesita desnudarse para descubrir la intimidad que se esconde en esta historia. Cada palabra que se lanza tiene el poder de rasgar desde sus filos, apelando a la rabia contenida. En más de una ocasión consigue emocionar desde la honestidad de una escritora que siembra realidades mucho más crueles que lo que se narra en esta novela. En ese aspecto, se toma el tiempo necesario para que el lector se preocupe de las razones que afectan a sus dos personajes principales, descubriendo un pasado que las atormenta y las condena. Pero, sobre todo, la historia no tiene complejos porque pone frente al lector todo aquello que insinúa desde el inicio. Cualquiera que no comulgue con las premisas que plantea la historia desde su sinopsis debería alejarse de ella, puesto que el último tercio del libro se convierte en un deleite de horror que se manifiesta con todas sus consecuencias. Y consigue estremecer pese al riesgo que supone presentar una coreografía que roza lo pornográfico debido a ese cariño que se ha puesto en los personajes, llegando a desvariar en un desenlace que hará las delicias del lector que apueste por seguir adelante con todo lo planteado. Impía no es perfecta, ni pretende serlo. Hay un cierto posicionamiento ideológico que apartará de la narración a aquellos que no comulguen con historias que parten de una mirada femenina de una realidad presente en cualquier informativo. Pero su honestidad es apabullante. Emociona, inquieta, duele y te cabrea, hasta el punto de conseguir que el lector aplauda ante su deriva. Historias como esta te llevan de la mano hacia un descenso a los infiernos que poco tiene que ver con los cuernos y el azufre, a pesar de que se huele su oscuridad desde la comodidad de tu sofá.
Hace días que terminé esta historia y la he dejado reposar, porque es tan corta como brutal y delirante. Al acabarla necesitaba recolocar todo lo que me había removido: rabia, tristeza, asco, rechazo… todavía la estoy digiriendo.
Y esto es lo que pasa cuando juntas a una monja con la dueña de un sex shop para intentar impedir el Apocalipsis infiltrándose en una secta sexual, rodeadas de los tipos más repugnantes que puedas imaginar.
Vidas truncadas, dramas personales, personajes rotos, un patriarcado que lo impregna todo y un machismo y una misoginia que te despiertan lo peor. J. V. Gachs mezcla terror, crítica social y horror religioso en un texto que te golpea en cada página y no te da ninguna tregua.
No es una lectura cómoda. A mí me ha resultado dura, fría y muy distante emocionalmente (y eso me dificulta conectar con la historia o empatizar con los personajes). Solo he sentido algo de cercanía con Ana y con su historia personal. Aquí lees como espectadora, como si asistieras a una obra macabra y sádica en la que no hay posibilidad de ganar. Si hay un resquicio por el que el lector puede entrar, es Ana.
No intentes entenderla, con sobrevivirla tendrás suficiente. Mi cabeza aún sigue intentando averiguar qué es lo que realmente ha pasado. Es un libro que sinceramente no sé si volvería a leer, pero que tengo claro que no voy a olvidar. Una experiencia en sí misma de supervivencia emocional.
(OPINION PERSONAL )uff. no he podido ni terminarlo, para mi no era . Su forma de escribir no me llama. parece hecho por una I.A. Parece no tener alma su escritura. No se porqué, y eso que estoy acostumbrada a leer terror. La portada me parece más de lo que promete. (por cierto en mi opinión bastante fea) Si quieres leer este libro leete las 20 primeras páginas y decide antes de gastar dinero. La monja parece irreal, el momento de terror de su infancia no parece traumático, el malo me parece una copia barata de un cómic llamado el predicador y las peliculas de poltergeist 3 y 4. Decepcionante. Esperaba más . Tal vez ese haya sido la culpa de mi baja puntuación.
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