Entrelazando palabra e imagen —fotografías de archivo, del propio autor y trazos de una letra manuscrita casi ilegible—, Facunda reconstruye la vida de una mujer que encarna la memoria de un país. A través del retrato íntimo de su abuela, el autor traza una historia familiar atravesada por la enfermedad del alzhéimer, pero también por los grandes desplazamientos sociales de las últimas décadas: la migración del campo a la ciudad, el impacto de las drogas en los años ochenta, el cuestionamiento de las estructuras familiares y la creciente importancia del trabajo de los cuidados. Un ensayo entrañable y significativo sobre la fragilidad de la memoria y la persistencia de los afectos.
me lo he leído nada más llegar a casa después de escuchar al autor 15 mins en su presentación en Traficantes
han habido momentos en los que deseaba llorar y me dolía el pecho de tristeza pero también me recuerda el valor del tiempo, el oro de nuestro mundo es el tiempo y ahora mismo solo deseo abrazar a mi yaya y mi abuela todo el tiempo que tenga, vivirlas y documentarlas para embalsamarlas como Guillermo con Facunda
Un libro muy lindo. Para aquellas personas que han tenido algún caso de Alzheimer en sus familias, os sonará la parte del reparto de los cuidados y la carga mental.
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se siente un lugar cálido morriñoso a la vez una puñalada entre las costillas
caligrafía, garabatos y fotografías atravesadas por el tiempo, el recuerdo y la memoria de un nombre con su propia historia...este homenaje...simplemente un besito en la frente a Guillermo Carazo
"En aquel momento no lo apreciaba, pero esa era la última fotografía que iba a tener de mi abuela en la que me miraba sabiendo quién era yo. Su mirada quedó congelada gracias a la alquimia fotográfica. A partir de ahí todo fue olvido. Una pseudopresencia y un signo de ausencia"