A 700 años de su fundación, Tenochtitlán resurge de las entrañas de la tierra para contar su historia.
Aunque nos separan siete siglos, mexicas y chilangos compartimos un pasado común escrito sobre un lugar donde alguna vez hubo un lago. La historia de Tenochtitlán es el preludio de la historia de la Ciudad de México y ha llegado la hora de mirarla a través de sus dioses y tlatoanis.
Este es un relato al más puro estilo de Game of Thrones, pero mexica y verídico, en el que, mientras los dioses hacían su voluntad, los tlatoanis aprendieron que era mejor someter que ser sometidos, explotar que ser explotados y que , para llegar a ser el imperio más poderoso de su época , necesitaban la guerra y hartos sacrificios humanos.
Los mexicas fueron una civilización excepcional —pioneros de la gentrificación en el valle de México—, su capital no tenía comparación en el mundo conocido y sus gobernantes escribieron su historia desde los entretelones del poder, la ambición, la venganza y la fuerza. Es decir, desde la compleja condición humana presente desde siempre en la historia.
Alejandro Rosas, el divulgador de historia más reconocido de nuestro país, ha decidido llevar hasta la piedra de los sacrificios la mal contada historia mexica y, a cambio, nos entrega una interpretación libre de prejuicios, de la retórica populista y de la sobrevaloración del pasado indígena promovida por el discurso oficialista. Esta es la historia de Tenochtitlán como jamás la imaginaste. ¿Por qué? «Porque jamás la historia se atrevió a tanto».
A pesar de su sencillez, cotidianidad y soltura, Érase una vez Tenochtitlán es una obra grande. Alejandro Rosas logra acercar al lector, de forma divertida y ligera, a un conocimiento histórico sólido y bien documentado.
El libro recorre los orígenes y el desarrollo del imperio mexica y de la Gran Tenochtitlán hasta el encuentro con Hernán Cortés, sin caer en el tono pesado o técnico que suele alejar a muchos lectores de la historia.
Ampliamente recomendado, sobre todo para quienes tienden a aburrirse con libros académicos: este se disfruta y, además, enseña. Garantizado.
Qué puedo decir. Estoy maravillada de la historia del pueblo mexica y en el portento de civilización en que se convirtió. Ni siquiera me acuerdo si esto me lo enseñaron en la escuela. Lo más seguro es que no. No, con esa exactitud. No, con esa vehemencia. Hacia falta esta historia en mi vida.
Me encantó. Una excelente referencia, narración entretenida y didáctica. Indispensable para consulta, sobre todo cuando se lee novela histórica. Si eres mexicano, es un deber su lectura.