Zuri es la pequeña del grupo de amigos/familia que se creo en el orfanato donde habitaban cuando eran pequeños. Ella siempre ha sido la más empática y sensible de todos ellos, por ello sus opiniones siempre han sido tenidas en cuenta, incluso fue ella la que decidió que todos se instalaran en Sweet Meadows siguiendo una corazonada que el tiempo demostró como cierta. Ella trabaja en los servicios sociales del condado, en el departamento de juventud e infancia, ayudando con su experiencia a otros niños en dificultades, demostrando verdadera pasión en lo que hace. Su afán por ayudar también la lleva a regentar un refugio de animales junto a su vecina Sylvie, donde recogen animales en peligro, les ayudan en todo lo posible, y les devuelven a la naturaleza siempre que sea posible. Esto, junto a los cuatro gatos que tiene en su casa, hace que viva rodeada de animales. Otra de sus grandes pasiones es la lectura, por lo que, cuando el nieto de su vecina aparece en el bar del pueblo, no tarda ni medio segundo en reconocerle. Lo que no sabe, es que ese problemático encuentro tendrá bastantes repercusiones en el futuro.
Gael es el nieto de Sylvie. Él es un escritor de thrillers que vive en Hartford desde hace años. Su último trabajo fue un éxito de ventas ya que, gracias a su exhaustivo trabajo de investigación, se pudo arrestar al autor del crimen el cual estaba sin resolver. Pero eso llevó a Gael hasta el límite. Él lleva mucho tiempo sin poder escribir nada. Ha probado todo lo habido en el mundo para poder reconectar con la escritura, pero el síndrome del impostor le lleva ahogando mucho tiempo. Sin dinero, Gael se ve obligado a vender todas sus posesiones y mudarse con su abuela, esperando que el pueblo le ayude a reconectar. Lo que no entraba en sus planes es que alguien le reconociese en ese pueblo perdido en las montañas. Sus malas experiencias pasadas con fans le llevarán a malinterpretar la situación y la relación con Zuri comenzará con mal pie. Con la intención de arreglar las cosas con ella, Gael empezará a ir al trabajo de Zuri con la excusa de documentarse para su nueva novela. Lo que no esperaba es encontrar a su musa de una manera tan repentina, y que el cosquilleo en las yemas de los dedos volviese a aparecer, así como unas sensaciones que lo cambiarán todo.
Llevaba tiempo con ganas de leer la historia de Zuri porque pensaba que no me iba a defraudar, y, efectivamente, no lo ha hecho. Para empezar, la relación entre ambos protagonistas es bastante peculiar. Por un lado, Zuri es un ser de luz muy empático que odia los conflictos, por lo que la forma en la que Gael la trata al principio de la novela es demasiado para ella. Pero, tras pasar tiempo juntos, ella se da cuenta de los intentos de Gael por disculparse, lo que la lleva a mostrarse más amigable y directa con él, tal y como hace con sus amigos.
Para Gael, en cambio, ver como Zuri sale poco a poco de su armadura con él enseñando su verdadero ser, hará que la tensión que empieza a sentir entre ellos crezca de forma exponencial. Una tensión que le asusta, pero que también busca y necesita.
Por otro lado, ver las distintas estratagemas con las que Sylvie intenta juntarlos es muy divertido. Ella es una abuela de armas tomar, pero con un grandísimo corazón, por lo que hará todo lo posible por ellos.
Como no podía ser de otra forma, en este libro también saldrán el resto de componentes del grupo, avanzando en sus historias y conociéndoles un poco más; demostrando, una vez más, que a veces la familia no es de sangre, sino que se elige.
También tenemos a Sweet Meadows, el pueblo donde está ambientado la saga. En este libro sí que he notado más ese componente Small Town que caracterizaba las anteriores sagas, trayendo algún festejo y múltiples personajes que ya conocíamos. Aunque, siendo justos, no toda la acción se localiza en el pueblo, pero si cerca.
Otra de las cosas que caracterizan a las novelas de Vera, es el componente de thriller que tan bien queda en sus libros. Aquí cambiamos totalmente de tercio y dejamos las organizaciones de trata para meternos de lleno en el maltrato infantil. No os voy a engañar, ha habido un par de momentos en los que he llorado porque soy muy sensible a estos temas, pero aún así Vera lo lleva de una forma muy buena, mostrando una realidad que a veces se nos olvida, que hay niños que sufren por culpa de sus propios padres.
Para terminar, tengo que decir que no me vi venir el plot twist del final ya que pensaba que iba a tirar por otro lado; pero eso demuestra que, a pesar de todos los libros, Vera sigue siendo capaz de sorprenderme con sus novelas.
En definitiva, si os gustan las novelas de romance con un toque de suspense, echadle un ojo a esta, o a cualquiera de sus otras novelas porque no creo que os defraude. Yo ahora tengo muchísimas ganas de terminar Sweet Meadows con la historia de Crew, el más hosco de todos.
NOTA: 8 / 10