Cuando Inju, una reconocida pintora, fallece en un accidente de coche, su mejor amiga, Cheonghee, se niega a creer lo que un crítico de arte afirma: que la artista se suicidó. Cheonghee inicia una investigación obsesiva que la llevará a desentrañar aspectos desconocidos de una biografía cargada de fragilidad y desamparo. Pero la búsqueda de la verdad, a ratos peligrosa, supondrá remover su propia historia, hurgar en viejas heridas y padecer el vértigo que produce el misterio de la existencia.
Los sueños y los recuerdos, el arte y la astrofísica, la poesía y el suspense son algunos de los elementos que componen este peculiar y fascinante thriller que la Premio Nobel escribió después de La vegetariana. En Tinta y sangre, Han Kang profundiza en las mismas preguntas de su anterior novela: «Si no podemos rechazar la vida y el mundo para huir de la violencia, y tampoco podemos convertirnos en plantas, ¿cómo seguir adelante?». En este libro nos da la clave: debemos sobrevivir para dar testimonio de la verdad con nuestras vidas.
Librarian Note: There is more than one author by this name in the Goodreads database.
Han Kang ( 한강) was born in 1970 in South Korea. She is the author of The Vegetarian, winner of the International Booker Prize, as well as Human Acts, The White Book, Greek Lessons, and We Do Not Part. In 2024, she was awarded the Nobel Prize in Literature "for her intense poetic prose that confronts historical traumas and exposes the fragility of human life."
Aunque todo parece indicar que Inju se suicidó, Cheonghee tiene la certeza de que no es cierto. Conoce a su amiga desde que eran niñas, han compartido los momentos más íntimos de la vida de la otra y sabe que un ser tan lleno de vida, con tantas ganas de vivir, no puede haber acabado así. Un día, harta de no saber lo que ocurrió, comienza a investigar los últimos días de la vida de Inju. Sus pasos la llevarán a un antiguo almacén donde esta creaba su arte y almacenaba sus pinturas. Ahora pertenece a Kang Seogwoon, un extraño hombre que no solo parece conocer profundamente a su amiga, sino que también asegura que esta se quitó la vida. Kang está escribiendo un libro sobre la vida y el arte de Inju, con el objetivo de darle una aura misteriosa a la figura de la artista y así darle fama a sus creaciones. Cheonghee decidirá descubrir la verdad, para tratar de proteger el recuerdo de la amiga que conoció, de esa mujer que fue lo más importante de su vida, pero el camino elegido será más peligroso de lo que espera.
En la solapa de esta edición de “Tinta y sangre”, nos encontramos con una cita de Max Porter (autor que me muero de ganas de leer) sobre la autora, que refleja perfectamente mi sentir con respecto a ella, “Han Kang siempre ha sido una de las escritoras más lúcidas: ensancha el cielo de los sentimientos” y es que es justo lo que siento siempre que me sumerjo en una de sus historias. Han Kang no solo consigue agitar mis emociones mientras leo sus historias, incrementa la intensidad de estas, lo triste es doblemente triste, lo duro me impacta hasta afectar mi ánimo, las ideas que la autora comparte en sus páginas, me arrastran a un estado reflexivo que dura días.
Es cierto que “Tinta y sangre” puede verse perjudicada si se la compara con otras obras de la autora, puesto que no toca temas históricos tan tremendamente duros como ocurre con “Actos humanos” o “Imposible decir adiós”, ni tiene el impacto visual de “La vegetariana”, por lo cual una comparación basada solo en este impacto, puede ser injusta. En cambio, siento que “Tinta y sangre” habla de otros muchos temas, que quizás no son tan impactantes o desgarradores, pero que me han provocado la misma neblina mental en la que la autora siempre me sumerge con sus historias. También me sorprendió mucho, que Kang se anime con una novela de suspense, aunque debo advertir que lo es pero a la manera de la autora, no esperéis encontrar elementos occidentales (esto nunca se debe esperar), pero ni siquiera se parece a otras novelas de suspense coreanas que he leído, no tiene nada que ver.
“Tinta y sangre” fue la obra que Han Kang escribió después de “La vegetariana” y creo que aunque son muy diferentes, comparten un punto clave: la violencia, y especialmente, la ejercida contra la mujer. Ni uno solo de los personajes masculinos que aparecen en la obra, tiene un trato adecuado hacia las mujeres que les rodean: hombres que maltratan a sus parejas, que usan a los hijos para hacer daño a estas, que aprovechan su estatus para decidir por ellas, que tratan de aprovecharse del talento de estas para obtener reconocimiento o que usan sus puntos débiles para abusar de ellas. La violencia se muestra incluso en lo más cotidiano del entorno familiar con madres que trabajan dentro y fuera de casa, hijas que asumen la carga de cuidar de sus hermanos, son exprimidas sin posibilidad de una vida propia. La violencia hacia la mujer se presenta a través de infinitos escenarios en esta obra, por lo que siento que aunque muy diferente en cuanto a su forma, sigue compartiendo uno de sus temas centrales con “La vegetariana”. Además, valoro que la autora ponga nombre a estas situaciones y mencione el machismo, no dejándolo solo a la interpretación del lector.
Puedo continuar viendo similitudes con “La vegetariana” y es que al igual que pasaba en esta obra, la figura de Inju tampoco tiene voz propia, todos los personajes hablan a través de ella, de los momentos que compartieron, de las impresiones que tenían e incluso alteran su vida o su recuerdo con el objetivo de usar su imagen, su herencia como algo de lo que aprovecharse. Inju sufre violencia hasta después de muerta. Por esto, el retrato de quien fue se va forjando poco a poco, y depende del lector ir juntando las piezas para descubrir quien fue esta enigmática mujer. Creo que en este sentido, la autora hila muy bien esa falta de voz propia con su identidad como persona a través de la visión de los diferentes personajes.
Ha sido especialmente emotivo ver como Cheonghee decide ponerse en riesgo para que el recuerdo de su amiga, la identidad de esta, no sea borrada por el interés personal de un hombre. La autora se vale de esta amistad para reflexionar sobre hasta qué punto conocemos de verdad a las personas, cuanto de nosotros mostramos a los demás. ¿Si descubres algo que no encaja con lo que sabes de una persona a la que quieres, deja de ser quién creías que era? ¿La sensación de no conocer a ese alguien tan importante para ti es inevitable? ¿Es tan siquiera posible conocer a otro profundamente? A través de estas dudas, Cheonghee pasa por diferentes estados de pena, duda o rabia, conforme va a descubriendo detalles de la vida de su amiga que desconocía.
Con “Imposible decir adiós” descubrí que Han Kang es capaz de crear vínculos muy interesantes entre mujeres. La amistad que unía las protagonistas de esa historia me ha resultado parecida a la que se da en “Tinta y sangre”, ya que en ambas, las amigas representan para la otra el vínculo con el mundo real, su forma de mantenerse en la sociedad. Al perder esa parte, Cheonghee se siente perdida, desconcertada, pero su unión es tal que lucha por mantener viva la verdad de Inju, respetar quien fue, cómo vivió y cómo sintió. La autora habla sobre la necesidad de narrar los hechos, de no olvidarlos, para que la mentira no pueda infiltrarse en la verdad. Me hizo pensar en cuantas mujeres a lo largo de la historia se han visto silenciadas, mientras hombres alteraban sus realidades a conveniencia. Siento que la autora siempre lanza esa idea, lo indispensable que es escribir para no olvidar, para que la memoria no se pierda.
Han Kang es experta en mostrar el dolor ante la pérdida. Es fácil identificar en Cheonghee a una mujer que vive un duelo especialmente triste. La autora muestra las distintas capas del dolor: el deseo de dejar de ser para no sufrir, la posibilidad de poder intercambiar su vida por la de la otra persona, la culpabilidad por no haber sido capaz de hacer más o los remordimientos por no haber estado en los últimos momentos, por no haber sido capaz de identificar las pistas antes de que suceda lo impensable.
Como no podía ser de otra manera con Han Kang, también podemos ver ese tono metafórico, donde la autora se hace más difícil de entender y el lector debe tratar de desentrañar el misterio, de completar el puzle. Me han gustado especialmente dos ideas, en primer lugar, la obra habla mucho de arte, algo que en primer momento me asustó porque no es algo que valore mucho en la literatura, pues suele venir acompañada de un punto pedante que me provoca rechazo. Sin embargo, Han Kang no se centra en empezar a enumerar constantemente obras y nombres de autores, como suelen hacer otros, ella lo centra en el propio arte de Inju, hace reflexiones muy interesantes sobre el agua y como este modifica la vida y la cambia. Por otra parte, la autora reflexiona sobre el lado oculto de la luna, esa parte que desde la tierra, la humanidad no puede ver, solo imaginar. Me parece muy interesante como la autora usa esto para hablar de la identidad de Inju y el dolor que siente Cheonghee al descubrir que no conocía a su amiga, o al menos no lo hacía al completo, pues muchas partes de la vida de esta permanecían ocultas a ella.
Aunque podría estar hablando horas de “Tinta y sangre”, voy a finalizar diciendo que después de haber leído siete obras de la autora siento que en todas le mueve lo mismo, reflexionar sobre la naturaleza del ser humano, sobre el motivo de que la violencia parezca ser siempre su respuesta ante la mayoría de los estímulos que este recibe, como si fuera la propia esencia de la humanidad. Han Kang es y será siempre mi escritora favorita, porque nadie escribe sobre emociones como lo hace ella, y nada agita las mías como lo hacen sus historias.
Aunque podría decirse que es una novela negra, lo increíble no es la trama en sí como la impresión de entrar en su conciencia artística. Estoy leyendo también su poesía de “Guardé el anochecer en un cajón” y hay una conexión increíble entre obra y autora, las mismas obsesiones, imágenes y preguntas que atraviesan la novela. Esa sensación de leer su poesía y reconocer allí los mismos movimientos interiores que ya están presentes en su narrativa es para mí una experiencia literaria que disfruto como lector. Está claro que tiene una voz auténtica, una mirada propia que se mantiene coherente entre poesía, novela, pensamiento e imaginación…
Además, como de costumbre con Han Kang, es profundamente simbólica; sus símbolos nacen de su experiencia corporal y emocional concreta, no son abstractos, te llevan a la herida de la que brotan, sea un recuerdo o una percepción física.
Y adapta su voz totalmente a la construcción de novela y personajes. Como la gran autora que es, puede transformar una sensibilidad poética en materia narrativa. Es muy coherente con su universo creativo.
Han Kang es sensibilidad.
Más que un thriller poético, como han dicho de esta novela, yo diría que es una novela de inquietud emocional que utiliza mecanismos del thriller para sostener una exploración poética de la identidad humana en la que todo fluye junto, la tensión narrativa, las imágenes poéticas y la reflexión existencial.
Hay un camino largo que recorrer en la literatura de Han Kang, un camino sembrado de premios que atestiguan su talento. Es una autora que no puedo clasificar en un género concreto, porque ella es literatura sin más. Me atrae cómo cuenta una historia, más que la historia en sí, escribe para ahondar en sus interrogantes de vida, implicándonos sin darnos cuenta. Su obsesión por el tiempo. Su necesidad de ese blanco de la nieve, Y su manera de descender a las capas profundas del ser humano, esas que solo se revelan a quienes son capaces de bucear en los sentidos y aceptar que en cada persona conviven dos caras. En sus páginas, las vivencias se entrelazan con el sueño y con la realidad. Las palabras y sus significados. El hambre, la sed. Todo parece formar parte de una misma búsqueda. La sangre aparece como el trauma, la vida ya vivida. Y la tinta, como ese intento de comprenderla, narrarla o transformarla. Es como si su literatura quisiera decirnos que escribimos porque nuestras grietas han sangrado y porque solo a través de las palabras intentamos dar forma a aquello que nos ha herido. Este libro tiene una unión con sus obras anteriores. Como si todas dialogaran entre sí, mostrando las dobleces de la vida. He disfrutado leyendo una historia que se mueve despacio, orientada hacia la memoria, el arte y la reconstrucción de una vida. El interior de los personajes es la verdadera trama del libro. En él aparecen el dolor, la ternura, la crueldad y también el fracaso afectivo. Lo que comienza como una búsqueda de pruebas para desmentir una versión incómoda se convierte, poco a poco, en una exploración del abandono y de esas heridas que la muerte deja siempre a medias. Dos existencias atravesadas por la soledad, por el duelo como algo que nunca se cierra del todo. Quizá por eso sigo leyendo a Han Kang porque su literatura me lleva a mirar sin apartar los ojos, todo aquello que somos. Aprendemos que hilando recuerdos la vida sigue a pesar de la muerte. Tinta y sangre se sitúa, probablemente, entre Actos humanos y La clase de griego, manteniendo esa exploración psicológica tan característica de Han Kang. Es una narración que avanza más por lo sensorial y por los recuerdos que por la acción. @desdemiterraza_
sigo manteniendo que han kang es una autora que gana mucho en el formato corto. si cogemos cada una de las oraciones de la novela por separado pareciera que estuviéramos leyendo versos bellísimos. narrativamente, siempre siento que decae, que no es capaz de mantener la tensión inicial y acaba consiguiendo que, bajo tanta belleza, encuentre un hilo argumental que no me puede dar más igual
«¿No creerán que esto revela todo mi dolor, verdad? —decía. Esbozando una ligera sonrisa, añadía—: Mi dolor es como la cara oculta de la luna. Nadie puede verla, ni ustedes...ni siquiera yo».
Un libro lleno de violencia, pero también de amor. Me recuerda mucho a sus obras anteriores, en las que los personajes están desquiciados. La que más, su protagonista Cheonhee. Pero, ¿cómo no va a estarlo cuando su mejor amiga acaba de morir y un gilipollas va a escribir un libro sobre cómo se ha suicidado cuando ella no cree que sea verdad?
Han Kang crea un mapa de la relación entre Cheonhee e Inju y hace que sea imposible dejar de leerlo. Aun así, no lo recomiendo como lectura antes de ir a dormir por lo enfadada y triste que te puede dejar (sobre todo si eres mujer).
Tiene mucha fuerza y mucha poesía en su escritura, esa parte me encanta. Que sea una lectura que cuesta trabajo, esos capítulos largos, esos brincos en el tiempo, también me encanta. Pero al final, perdí el interés de esforzarme en entender la historia.
En Tinta y sangre se construyen triángulos por donde mires, por ejemplo la sobrina, la amiga y el tío; la madre, el padre y el niño; el profesor, la profesora y el alumno; la pintora, la amiga y el amante.
Siempre el tres como una constante, como si la vida fuera demasiado para sostenerla entre menos personas, como si no fuera suficiente para amar o para odiar, para doler o para sanar, inclusive para construir una tragedia, porque si, hasta la tragedia la construye en tres.
A través de una narración confusa que parece moverse como las olas del mar, a veces en el ahora o a veces en el pasado, un pasado que se fragmenta y presenta varios momentos que de algún modo impactan a través del tiempo.
Los personajes que nos presenta Hang están rotos, de algún modo han sido impactados por la vida, en algunos casos han sobrevivido incompletos pero en otros han muerto del impacto que los ha alcanzado de lleno sin posibilidad de esperanza.
Mediante temas como la astronomía, las técnicas de pintura y escritura, la depresión, vamos recorriendo una senda de búsqueda, una mujer se busca entre los pedazos rotos de la vida de otra mujer, busca todo aquello que daba sentido a su vida pero que se perdió en el camino, a través de esta excavación entre los secretos íntimos de una persona busca reencontrase o perderse en el intento.
En este libro la amistad femenina se torna rispidq, bordea la sensualidad y el amor, pero también la envidia, los celos, la incomprensión, la lejanía, pero ese lazo invisible de unión siempre parece rodearlas, abrazarlas y protegerlas del mundo exterior hasta que ya no lo hace.
Me gusta la exploración que se hace sobre la vida misma como una lucha, como una forma de ser de estar a través de ese instinto de supervivencia que es capaz de prevalecer aún ante el dolor, la pérdida y una inmensa soledad.
Preciós. Absolutament bell. Però també terrible i violentament encisador. Han Kang és una sinestesia continuada, i cada pàgina és una estrella, una espurna de foc enimg de la neu. És evident que estic emocionat, no? 🤍
Premisa: Inju, una pintora famosa, pierde la vida en un accidente de coche. Cheonghee, su mejor amiga, no solo tiene que lidiar con el vacío provocado por la pérdida, sino que además debe gestionar su indignación ante las declaraciones de un crítico de arte que afirma que su fallecimiento fue un suicidio premeditado. Comenzará una investigación que la llevará a remover sucesos pasados, a conocer aspectos de su amiga que jamás habría imaginado y a reflexionar sobre su propia implicación en todo ello.
Opinión: Disfruto muchísimo cada vez que leo a Han Kang: siempre incómoda, elegante e inteligente, hablando de situaciones devastadoras y atípicas desde la distancia y la condensación emotiva. En mi particular recorrido por su obra, me aventuré a leer este título escrito tras La vegetariana. Tenía entendido que exploraba un registro diferente, y eso me resultaba aún más atractivo: ¿cómo abordaría esta autora el pulso psicológico de un misterio característico del género negro?
Cheonghee no acepta que su amiga se haya intentado suicidar: el misterio que envuelve ciertos aspectos de la vida de Inju se apodera de su espacio mental y toma las riendas de sus decisiones y propósitos. Esto la llevará a investigar en profundidad y a explorar más allá de sus recuerdos, confrontando directamente a Kang, el crítico que ha mostrado tanto interés en teñir el adiós de Inju de una ambigüedad, cuando menos, injusta.
La autora no nos lleva a resolver un enigma atosigante a través de una narración particularmente ágil ni con una trama repleta de acción o giros argumentales, sino que nos sumerge en un relato cargado de tensión psicológica, en el que nos vemos estrujados por los vacíos de información, la violencia sumergida y la manipulación incombatible. Estructuralmente, puede suponer un pequeño reto para el lector, ya que intercala fragmentos en diversos momentos temporales, notas artísticas y nociones de física cuántica que pueden exigir una lectura particularmente atenta.
Todo ello nos lleva a reflexionar sobre aspectos que parecen tangenciales pero que aportan perspectiva y sentido. Han Kang sabe conjugar estos elementos a la perfección. También es capaz de despertar emociones intensas y poderosas, sin reparos ni respeto a los convencionalismos. He de confesar que al principio de la novela sentí que esa conexión tardaba en llegar, pero fue una percepción apresurada, porque una vez entré en materia solo quería acompañar a Cheonghee en su búsqueda.
Es una de mis autoras favoritas. Admiro la profundidad de su visión, su capacidad de trasladarla a la literatura y de exponer la violencia a la que podemos estar expuestos en múltiples dimensiones. Es dinamita emocional y combustible para el intelecto. Menos mal que aún me quedan algunas de sus novelas en la recámara.
Con un paisaje coreano marcado por el frío y la nieve, Tinta y sangre arranca con la muerte de la reconocida pintora Inju en la carretera. Cuando un escritor sostiene que no fue un accidente, sino un suicidio, su mejor amiga, Cheonghee, se niega a aceptar esa versión y emprende una búsqueda desesperada por encontrar la verdad.
Leer a Han Kang siempre es una apuesta segura. Cojo el libro y sé que entre sus historias voy a encontrar el refugio adecuado, el abrazo necesario y el suspiro que es capaz de romper el silencio en mil pedazos. Y es precisamente ahí donde empieza la verdadera historia de Tinta y Sangre: en esa búsqueda obsesiva de la verdad que, más allá del misterio, acaba convirtiéndose en una profunda exploración de la amistad, los secretos y el dolor.
En esta ocasión, podríamos hablar de una novela negra, algo poco habitual dentro del universo narrativo de Han Kang, aunque reducirla únicamente a ese género me parecería injusto. A lo largo de la novela se establece una simbiosis constante entre el arte, el sufrimiento y la memoria, hasta el punto de que resulta imposible separar un elemento del otro. Una vez más, lo extraordinario está en su escritura, capaz de convertir el dolor, la fragilidad y el silencio en una experiencia profundamente humana. Publicada tras el enorme impacto de La vegetariana, ambas obras comparten una mirada muy presente en su literatura: el cuerpo de la mujer como espacio de vulnerabilidad y resistencia, y el sufrimiento como una herida imposible de ignorar.
Aunque es cierto que es una novela distinta dentro de la trayectoria de Han Kang, también es una de las más exigentes, y eso es algo que me gusta especialmente. La autora construye el relato a partir de distintos momentos de la vida de sus protagonistas, saltando constantemente entre tiempos y recuerdos a modo de flashbacks, sin seguir un orden lineal. Esa estructura fragmentada convierte la lectura en un auténtico rompecabezas que me ha exigido más paciencia y atención. He de reconocer que, por momentos, me costó encontrar mi lugar dentro de la historia, pero acabé comprendiendo que esa fragmentación también formaba parte de la manera en que la autora nos invita a habitar todo ese dolor y esas reminiscencias de Cheongee durante la trama.
Al final, lo que realmente permanece es toda esa amalgama de emociones que Han Kang consigue despertar con una naturalidad realmente asombrosa. Inquietante, frágil, evocadora, conmovedora, desgarradora, reveladora… son solo algunos de los muchos adjetivos que definirían Tinta y sangre. Una novela que, incluso siendo diferente a lo que esperaba encontrar, vuelve a demostrarme que pocas escritoras son capaces de convertir el sufrimiento, el silencio y la belleza en una experiencia literaria tan poderosa.
Sin duda, también me quedo con todo lo que esta lectura me ha regalado más allá de sus páginas: la posibilidad de compartir impresiones con personas a las que aprecio y descubrir como una misma historia puede despertar emociones tan distintas. Al fin y al cabo, esa es la grandeza de la literatura.
Tinta y sangre no se siente como un thriller en el sentido tradicional, sino más bien como una exploración psicológica y poética que atraviesa la fragilidad humana, la pérdida y la violencia que habita en lo cotidiano, sobre todo en lo doméstico.
A partir de ahí, la novela sigue a una mujer que investiga la supuesta muerte por suicidio de su mejor amiga. Desde esa búsqueda, se abre un recorrido por la memoria, el trauma, la culpa y la búsqueda de la verdad; una verdad que no llega de forma clara, sino a golpes, rodeada de metáforas, donde el arte aparece como un eje constante que atraviesa la historia y, junto con la astrofísica, se utiliza como una forma de pensar el origen de las cosas y la vida misma, como si todo pudiera entenderse desde una conexión más amplia, casi universal.
Los personajes tampoco están construidos de forma tradicional; más bien aparecen desdibujados a propósito, pero son importantes porque es a través de ellos que la historia respira, se sostiene y se vuelve cercana. Son presencias atravesadas por la vulnerabilidad, la violencia tanto interna como externa, llenos de traumas, en dónde la protagonista, en busca de la verdad, se encuentra así misma.
La peor novela de las traducidas al español de Han Kang sigue siendo impresionante en su forma, emocionante y profunda en su fondo, enigmática, hipnótica. Cuenta la autora en una nota final que la primera mitad se escribió y publicó por un lado y luego completó el resto. Se nota que el juego estilístico habitual de voces y materiales narrativos empieza en esa segunda parte, por lo que la primera es bastante más convencional. Disfruto mucho con la investigación insomne en ese invierno deprimente, con la búsqueda de respuestas, de justicia, de razones para vivir en un mundo violento que al final es solo un milagro inexplicable.
Una experiencia extraña, trepidante, misteriosa, desgarradora, inquietante y completamente atrapante.
Una mujer que no descansa hasta descubrir la verdad tras la muerte de su mejor amiga.
En ese vínculo, en esa amistad, me recordó a Imposible decir adiós de la misma autora.
En esa búsqueda por la verdad tiene que rememorar el pasado, su pasado y descubrir más allá en la historia de su amiga.
Hombres obsesivos y violentos, hombres frágiles, mujeres que perseveran, que huyen, que se apoyan, que guardan secretos, que temen, que resuelven misterios, que quieren vivir.
As this novel isn't yet translated in English, and as I can't read Han Kang in her original language, I read the French translation. Just saying as my review may be influenced by the translation, as for every book in translation I read. Just for Han Kang, it seems that I usually favour/love more the English translations to the French ones. Ngl I had a very hard time getting into the book, and as often with Kang, I wonder if it's due to her style or the translation. I blamed both, I do think, as I said before, that my appreciation of Kang's style/works varies a lot, and I'm pretty sure there were translation issues that bothered me. But the more I read, the more I got into the story, getting used to the style/translation as well. I loved that the more we got into the story, the thicker the plot/the mystery got, and the characters got more and more multifaceted. I loved the exploration of Kang's usual motifs, such as grief, humanity, trauma, colours, women's status, here through the scope of art. As usual as well, men are trash, but what's new really. It's a 4 stars though as, as often in Kang's works as well, it was sometimes hard to follow the narration, at times fragmented and cryptic, or to know who was talking/about whom.
Han Kang no me deja indiferente, me obliga a pensar sobre lo que estoy leyendo y a cuestionar mi capacidad de comprensión... Sin embargo, esta vez me ha fallado un poco la atmósfera, no me ha llegado a envolver como en otras ocasiones. Ni el universo, ni la pintura han dirigido mis sensaciones...quizás solo la luna, la cara oculta de la luna
4,5⭐️ Een wondermooie roman en bovendien een echte pageturner. Heel beeldrijk geschreven, ik kan me zo bepaalde passages visualiseren. Gevoelens en verzuchtingen, pogingen tot een gelukkig leven, vormgegeven als schilderijen. Een langzame zoektocht naar de waarheid, als die al sowieso bestaat. Enkel de fragmenten waarin astrofysica en sterrenkunde centraal staan vond ik minder, vandaar geen perfecte score.
Ik lees Han Kang bovenal vanwege haar poëtische stijl: gevoelig, opmerkzaam en heel fysiek. Zoals ze een inktschilderij beschrijft, is mooier dan wanneer je het zou zien. Ook hier in dit boek de terugkerende thema's van herinnering, rouw, kunst, maar ook kou en handen. Het mysteriespeurplot met actiescènes naar het einde toe had van mij niet gehoeven.
Me gusta el estilo de Han Kang, hay algo en su estilo narrativo que me hace querer seguirla leyendo. Hay una profunda soledad en sus personajes, son personajes sombríos, que viven una especie de desolación en su interior, pero que de repente sacan una fuerza y expresan un deseo por vivir. Este libro no fue la excepción.
La pintura, la astronomía, la comida, el clima son personajes secundarios tanto importantes como las protagonistas. Acá cada descripción importa, la forma de describir lo cotidiano como servirse un vaso de agua o cocinar un arroz, se teje con las sensaciones y estados emocionales de los personajes.
Parecen historias leves, pero son historias llenas de fantasmas.
Admiro tanto la narrativa de Han Kang que cada vez que traducen algo al español me debato entre el ansia lectora y el miedo a que no me guste…Y “Tinta y sangre” todavía no sé si me ha gustado o no
La premisa editorial habla de “fascinante thriller”.. y esa etiqueta para la coreana me chocó de entrada… Cierto es que podría decirse que misterio tenemos entre manos
Inju una prestigiosa pintora fallece en un accidente de tráfico y su mejor amiga,Cheonghee se interpondrá en la publicación de una biografía que da a entender que su muerte…fue buscada
Cuadros,cartas,una investigación peligrosa que llevará a la protagonista a desentrañar complejas relaciones de amistad y familia
La primera mitad de la lectura me resultó tediosa,la trama que no avanzaba ,se entremezclaba con conceptos físicos y metafísicos,datos cuánticos y no veía hacia donde me llevaba la lectura…
Hacia la mitad el libro es ya Han Kang en esencia ,la trama se desbloquea ,la nieve y su narrativa poética aparecen entre líneas Acompañada con reflexiones sobre la ansiedad,el sufrimiento humano que aveces no se sabe gestionar y lleva a comportamientos autodestructivos
Música,arte,matemáticas y que siga corriendo la tinta de la Premio Nobel de Literatura
Leer a ciertos autores es un reto
Al terminar la lectura unas palabras de la autora hicieron que comprendiera mi media decepción …La primera mitad de la novela se publicó por entregas originariamente durante año y medio en una revista Después reescribió otro año y medio y publicó la novela Todo cobró sentido
While I liked the motif of universe linked to the question of life and artists in the story, this tale is hard to digest. Painful to read- at times, got confused with whose the narrator. Hard to say what's the theme of the story- wrong kind of human relationship where obsession leads to pain/damage? Originally published in 2010
No sé si fue la manera correcta de haber comenzado a leer a Han Kang. Fue un libro que me gustó pero que tampoco será uno memorable.
Al inicio este libro se siente bastante de drama familiar y crecimiento personal, nuestra protagonista trata de superar ciertas adversidades que ha tenido pero con el suicidio de su mejor amiga su vida se concentra en eso, ella esta segura que las cosas no pasaron como se están contando, ella conocía a su amiga y lo mucho que amaba vivir y a su hija ¿Qué pasó realmente? ¿Conocía realmente a la persona que la apoyó en muchos momentos de su vida? Y así es como este libro se transforma en un thriller.
Y a ver, esta historia comienza a tomar toda la fórmula de un libro de misterio y esta muy bien, quizá esa mezcla de meter ciertos pensamientos muy introspectivos de la vida de la protagonista hace que destaque de cualquier otro libro de misterio, al final y las últimas páginas eso es, hasta un final abierto.
Lo disfruté pero normal, aún así seguiré leyendo a la autora, quiero que me sorprenda.
3,5? No es un thriller o al menos no uno convencional o como se ha vendido esta historia. No hay cosas pasando constantemente ni de forma vertiginosa que te mantengan en suspenso, por el contrario apenas y se siente que la trama avanza, la historia se construye a base de personajes.
La pintora misteriosa, su mejor amiga y algunos otros que se ven sumando en el camino pero todos ellos han sido atravesados por el dolor y la infelicidad desde diferentes aspectos.
Al leer la nota de la autora y descubrir que la novela fue publicada por entregas y luego vuelta a escribir para tener este ejemplar, me hace sentido que el cambio de ritmos sea tan evidente y extraño.
Me desconecté mucho de la última parte que es la más importante donde se da la resolución, sentía que no me estaba llevando a ningún lado y que Kang estaba entremezclando varias ideas de historias en una sola, no sé fue una sensación rara.
Un libro muy contemplativo, con pocas sorpresas y para mi hasta cierto punto olvidable.
“El lugar donde me duele es como la cara oculta de la luna. Allí es donde la herida sangra y cicatriza, donde se infecta y supura, donde se gangrena y se pudre. Nadie lo puede ver, ni tu ni nadie… ni siquiera yo misma”
“No siento lo sagrado en ningún libro piadoso ni en ninguna reunión religiosa ni en ninguna capilla ni en ningún templo…., sino en medio de esta vida hecha jirones”
La historia m’ha agradat molt però no he conseguit connectar amb els personatges ni amb l’estil (tot i tenir una forma d’escriure preciosa), una pena perquè tenia les expectatives bastant altes :(
han kang vuelve a la carga con una novela que mezcla imágenes del universo, el arte y la naturaleza que danzan en una sinfonía constante a lo largo de la obra, cuya belleza contrasta la cruda trama que se narra. me encanta cómo la autora describe con tanta sensibilidad todos los acontecimientos, desde los más mundanos hasta los más trágicos. sin duda, leer sus obras es una experiencia inmersiva en todos los sentidos 💜💜💜
“Había momentos en que no podía creerlo. Más bien, no lo creí nunca. No podía creer que de la nada hubiera nacido el todo; que nuestros corazones, que latían con furia, estuvieran en realidad vacíos; que nuestros labios secos, las manos temblorosas y nuestras mejillas, calientes como la corteza del pan recién sacado del horno, eran algo que nunca existiría, que no existía incluso antes de desaparecer. Todo eso era una nada, como el último instante de un sueño oscuro”.