Siguiendo las huellas de una serie de palabras provisto de un método paranoico-crítico emparentado con el de Salvador Dalí, Martín Kohan se pregunta, en este ensayo en el que brillan su pluma y su capacidad para establecer conexiones impensadas, sobre lo argentino. ¿Qué somos, qué nos define? Con ojo agudo y pensamiento audaz, Kohan nos propone veinticinco postales significativas en la construcción de lo que consideramos la argentinidad; y al hacerlo, nos ofrece un viaje por la historia y el territorio nacional desprejuiciado y gozoso. "De manera que esa noche, la noche del 24 de septiembre de 1923, le tocó al argentino [Luis Ángel Firpo] ser el héroe, le tocó ser el titán mayor, le tocó el brillo, le tocó la historia, pero le tocó también perder. ¿Y no fue más argentino por eso, de alguna manera, al conjugar hazaña y derrota, al conjugar mérito y caída?"
Martín Kohan es un escritor argentino y profesor de Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de la Patagonia.
Sus obras se publican en editoriales como Einaudi (Italia), Serpent’s Tail (Reino Unido), Seuil (Francia) y Suhrkamp (Alemania). Ciencias morales (2007) es su novela más popular y ha sido llevada al cine con el nombre "La mirada invisible", bajo la dirección de Diego Lerman. En la película Kohan interpreta el breve papel de empleado de una tienda de discos. También con Ciencias morales ha ganado el Premio Herralde de Novela 2007.
En 2014 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito como uno de los 5 mejores novelistas del período 2008-2010 de la Argentina.
De esos textos que te provocan ganas de escribir, de mirar todo dos veces. Como con todo libro de ensayos, algunos me gustaron más y otros me parecieron un noni. Mi favorito, por lejos, es “Una firma”.
Sí querés saber de qué estamos hechos los argentinos entonces, este es el libro indicado.
Conocí a Kohan hace poco y realmente me cautivó su forma de narrar. Este libro fue mi puerta de entrada al autor y ahora quiero leer todo lo que haya escrito.
Me gustó mucho. Por momentos lo leí con el mismo tono que el newsletter dominical que tiene el autor en Cenital, tal vez por cómo va desarrollando la idea que dispara el capítulo, con esa prosa tan característica de Kohan. Hay capítulos que me parecieron buenísimos y muy bien logrados.