Ocultarlo no era por cobardía, sino por instinto de supervivencia. A veces, el armario era el único lugar seguro.
Manu Caviedes es el capitán de los Ojáncanos, un club de fútbol cántabro que sueña con ascender de categoría. Con una madre que apenas está en casa y un padre al que ve tres veces al año, Manu se encarga de cuidar de sus hermanos pequeños, Carla y Mario, y de entrenar en el club de su vida.
Óliver Cueto ha dejado atrás su ciudad, su universidad y su equipo. Cuando se une a los Ojáncanos, su intención es pasar desapercibido, evitar (más) problemas y centrarse en el fútbol.
Pero Óliver es imbécil, si le preguntas a Manu, y Manu es gilipollas, si le preguntas a Óliver, y… acaban pegándose. Lo que ninguno de los dos sabe es que el castigo que les impone su entrenador los unirá. Y ya no habrá vuelta atrás.
Si quieren estar juntos y seguir en el equipo, tendrán que esconder su relación. En el fútbol, salirse de la norma no es una opción.
Cintia Fernández (Santander, 1986) es correctora de textos y escritora. Empezó a contar historias de adolescente, en varios juegos de rol, y desde entonces no ha parado.
Cuando me miras así es su novela más reciente, publicada en diciembre de 2025 con el sello Harlequin Ibérica, de la editorial HarperCollins. Con Si fuese más valiente ganó el II Premio Internacional eLit LGTBI, publicada en 2023 con el mismo sello editorial.
En sus historias siempre encontrarás protagonistas LGBT+, pueblitos o ciudades pequeñas, perros, frases sencillas y cercanas, y algunos de sus traumitas, con los que tienen que lidiar los personajes.
La puedes encontrar en Instagram (@cintiafr) y en su web, cintiafernandez.com.
Que me iba a gustar era un hecho después de leer 'Si fuese más valiente' (de los friends to lovers más bonitos que he leído, y he leído muchos 🤭). De ahí que contara los días para la llegada de este (literal). 'Cuando me miras así' tiene todo lo que me gusta leer: personajes bien construidos, relación que se palpa gesto a gesto, hermanos (mi obsesión), familia encontrada, diálogos tan reales que podrían ser de tus vecinos. Y ellos, tan bonitos y especiales... El fútbol también es importante, toda la homofobia que hay en los vestuarios y cómo Manu y Oli, así como sus familias y el resto del equipo, reaccionan y se enfrentan a ello. En fin, nada más que añadir, señoría 🫠🫠
Cuando me miras así me ha encantado. Manu y Óliver son personajes profundamente reales, con una construcción y una evolución personal preciosas. Es muy fácil empatizar con ellos: sus pensamientos, sus miedos y su forma de afrontar los problemas se sienten auténticos y cercanos. El romance está cocinado a fuego lento, de manera natural y creíble, creando una relación preciosa que me ha emocionado mucho. Además, el contexto del fútbol sirve para mostrar injusticias muy reales que generan rabia, precisamente porque siguen ocurriendo hoy en día. Una historia emotiva, bien construida y con frases que se quedan contigo. Cintia Fernández tiene un don especial para crear personajes con alma, y es una autora a la que siempre apetece leer. 💜📚
Es un BL a la española. Personajes creíbles, homofobia en el fútbol, trata el tema del consentimiento de manera breve pero bastante contundente (y ahí no hay nada que discutir, él que no lo entienda tiene un problema). Había momentos que se me hacía un poco largo. Aunque ahí dudo de si es por el libro o porque mis sobrinos no han parado de interrumpirme la lectura. Primer libro que leo de la autora, me ha gustado como escribe.
Manuel Caviedes es el capital de los Ojáncanos, el equipo de fútbol de una pequeña localidad cántabra que sueña con subir de categoría después de haberse quedado a las puertas en la temporada pasada. Manu es el mayor de tres hermanos a los que cuida y protege con ahínco ya que su madre está siempre ausente, y a su padre le ven, con suerte, un par de veces al año. Pero detrás de esa vida ejemplar de deportista, hermano y estudiante; se esconde el profundo daño que le causan las expectativas y la presión que todos esperan de él, lo que le impide poder disfrutar de su juventud. La llegada de un nuevo jugador a su equipo no hace más que complicarle más aún la vida, porque desde hace años detesta a Óliver Cueto; ese jugador perfecto, con sonrisa perfecta, extrovertido y al que todos parecen querer cuando ni siquiera ha puesto un pie en el vestuario. Tanta tensión acumulada hará que Manu le agreda, y que este se la devuelva en consecuencia, lo que les acarreará un castigo con el que Manu descubrirá a un Óliver que no es tan imbécil como pensaba en un principio.
Óliver es solo un año menor que Manu, pero lleva jugando al fútbol el mismo tiempo que él, pero en equipos diferentes. Por problemas que tuvo en su anterior equipo, Óliver decide empezar de cero en los Ojáncanos con la vista puesta solo en el fútbol e intentando pasar desapercibido. Esto le lleva a abandonar su pueblo y a cambiarse de universidad, mudándose a una residencia de estudiantes en Santander, y teniendo que transportarse cada vez que hay entrenamiento del equipo. Él es un joven valiente que se ve obligado a esconder quien realmente es por culpa de una sociedad que no lo acepta, lo que le lleva a mostrarse de forma cauta y precavida con los demás, dejando ver solo lo que es seguro. Que el guapo capitán del equipo parezca detestarle le enerva, pero a la vez le intriga porque no es consciente de haber hecho nada que motive tal antipatía. El castigo que les impone el entrenador le ayudará a conocer a Mano, pero también pondrá a prueba todas las salvaguardas de su blindado corazón.
Como ya hizo con su novela anterior, Cintia nos lleva al norte de España de la mano de dos jóvenes que tienen que batallar en contra de la homofobia y la discriminación que en el ámbito rural, y también en el futbolístico, todavía impera a su anchas.
La relación entre Manu y Óliver no empieza con buen pie porque ambos se detestan. Pero gracias al castigo, y a trayectos compartidos, los dos bajarán sus barreras y empezarán a dejarse ver, aunque siempre con ese miedo al rechazo. Ambos se consideran atractivos y empezarán a tontear inconscientemente, y conscientemente también; pero hasta que no encuentren la seguridad que necesitan, ninguno de los dos dará el paso porque se juegan mucho, lo que lleva a una tensión entre ambos que es palpable según avanzas en la lectura. Aún así, cometerán errores que les dañarán, pero que también les fortalecerán en su lucha contra el rechazo impuesto por la sociedad. Aún así, los dos se darán cuenta que ya no luchan solos, que se tienen el uno al otro, así como a mucha gente que también está ahí con ellos.
Me gustaría hablar también de la familia de Manu, empezando por los hermanos: Mario y Carla. Ellos nos dan ese toque de inocencia infantil que nos sacará una carcajada en varios momentos; pero también seremos conscientes de la crueldad de otros niños cuando las cosas no son las estereotípicas. Por otro lado tenemos a Elena, la madre ausente que trabaja mucho pero que el poco rato que tiene para estar con su familia lo dedica al ocio, dejando a Manu toda la presión del cuidado de los niños. Por suerte esto cambiará y empezará a ejercer como lo que es, una madre. Por desgracia, también tenemos al padre, el cual también ha abandonado a sus hijos en pos de una carrera musical que no es para tirar cohetes, y que no es capaz de comprender los sentimientos de su hijo mayor. Vamos, una joya.
Por la parte de Óliver tenemos a Alba, su melliza y la personificación de la lealtad a la que él confiará todos sus secretos. También están sus padres, los cuales entienden y comprenden a su hijo, apoyándole en todas sus decisiones y demostrando que la familia siempre está ahí, para lo bueno y para lo malo.
Por último, me gustaría terminar hablando del Migueluco y del Torío, dos “primos” ancianos que son vecinos de Manu. Ambos tienen una historia muy bonita que nos muestra la dificultad de ser quién uno es a lo largo de los años.
En definitiva, es una historia algo durilla, pero necesaria; con una localización maravillosa que te trasporta a la costa cántabra y unos personajes muy reales que se quedarán contigo mucho tiempo. Tengo muchísimas ganas de conocer más sobre algunos de ellos, así que, espero novedades Cintia.
Finalizada la lectura de 'Cuando me miras así' de Cintia Fernández @cintiafr a la que puntúo con 9'25/10.
Cintia no decepciona en este sport romance en pueblo pequeño en el que los personajes se enfrentan a la homofobia intrínseca del lugar y del fútbol. Pero donde el amor, la amistad y la familia te llevan de la mano.
Manu Caviedes es capitán del Ojáncanos, el equipo de su pueblo y comienza nueva temporada con sus compañeros y amigos. Pero no todo sale como prevee, y es que el nuevo fichaje del equipo es Óliver Cueto, ese jugador perfecto que no soporta desde pequeño y con el que ahora tendrá que compartir vestuario si quiere ascender y cumplir el objetivo deportivo.
Manu es trabajador, buen estudiante y siempre está ahí para ayudar a compañeros, amigos, a su madre, y es casi el padre de sus hermanos pequeños, a los que adora. Una vida ejemplar que oculta una verdad para la que aún no está preparado. La presión y responsabilidad que siente por ser lo que esperan de él le daña poco a poco. Sentir que para alguien es perfecto tal como es le da el valor para expresarse libremente.
Óliver tiene una oportunidad para empezar de cero y seguir en el fútbol y no va a desaprovecharla, un chico valiente que ha enfrentado una culpabilidad que no era tal con fortaleza, aunque también miedoso y precavido. No puede ser él mismo si quiere seguir jugando pero encontrar a alguien que haga que todo se coloque en su lugar por una vez le da valor.
Dos chicos que se ocultan es una sociedad que no está preparada, con miedo para no decepcionar y poder seguir jugando. Encontrarse en sus caminos les hace sentir la oportunidad de que no es la sociedad quien tiene que estar preparada, sino ellos.
Un camino lleno de obstáculos, homofobia y errores pero que ya no recorren solos y les hace más fuertes.
La relación de Carla y Mario, le amo, con los protas entre juegos, Elena, pájaros y flores es una preciosidad y la de Alba y su mellizo muy bonita.
Me maravilla la naturalidad con la que las familias corrigen sus errores, aceptan y se perdonan.
Nano es ejemplo de amistad profunda, empatía y acompañamiento.
El final te llena de amor y da esperanza en un mundo que se está perdiendo.
"Cuando me miras así" 🐦 de Cintia Fernández narra la historia de Manu Caviedes, capitán de los Ojáncanos y pilar absoluto de su familia, que ve cómo su mundo se tambalea cuando el club ficha a Óliver Cueto, un jugador con el que arrastra una rivalidad desde las categorías inferiores ⚽. Lo que comienza con rechazo, choques y una pelea memorable acaba derivando, gracias a un castigo compartido, en un acercamiento tan inesperado como inevitable ❤️🔥.
Esta es mi segunda lectura de la autora y aquí su pluma 🪶 ha terminado de conquistarme. Cintia escribe con una sensibilidad especial para los silencios, las miradas y todo aquello que no se dice en voz alta. Además, reconozco que partía con ventaja: sport romance m/m y ambientación en el norte 🌊. En este caso, Cantabria, que como buena vasca es casi mi segunda casa después de llevar veraneando allí desde hace casi veinte años.
La novela no esquiva los temas difíciles: el miedo a salir del armario 🌈 en un deporte tan masculinizado como el fútbol. He sufrido con ellos la angustia de ese entorno hostil, pero también he vibrado con los momentos de apoyo, de amistad y de familia que equilibran la balanza ⚖️. Porque esta historia también va de eso: de amor, sí, pero también de red, de sostenerse unos a otros cuando el mundo pesa demasiado.
La relación entre Manu y Óliver se cuece a fuego lento ❤️🔥. Entre entrenamientos, trayectos en autobús, rock noventero y pájaros, ambos descubren que tienen mucho más en común de lo que jamás imaginaron. Mención especial a los secundarios, que enriquecen muchísimo la novela: los hermanos pequeños de Manu, Carla y Mario son puro amor; el Tonio y el Migueluco, los mejores abuelos postizos del mundo. Nano y Alba, apoyo absoluto de los protagonistas.
En definitiva, es una historia sobre dos chicos que se esconden en una sociedad que no está preparada y que, al encontrarse, empiezan a creer que quizá no tienen que esperar a que lo esté. . . . 📖 VALORACIÓN FINAL 📖
Qué historia más bonita y realista. No tengo prácticamente ninguna cosa mala para decir, todo me ha gustado, tanto la representación como la ambientación.
Como amante del fútbol que soy, la premisa me llamó la atención desde el primer momento. Tal y como se dice en el libro, este es sin duda un terreno hostil para cualquier persona queer. Es francamente estúpido, ya que solo son personas detrás de un balón, ¿qué importa a quien quieran o con quien se acuesten? Muchas veces los peores no son los jugadores, sino los aficionados, que se dejan la vida por el club como si les dieran de comer. Yo amo el fútbol y me desvivo por mi equipo (el Dépor) pero todo tiene un límite y, sin duda, hay que ser civilizados porque los jugadores también son personas.
Me ha cautivado la sensibilidad del libro, la timidez, el cariño, todo. Desde el primer momento estás dentro y te consideras su amigo, o por lo menos quieres serlo. Los niños son un plus sin duda, con sus ocurrencias e inocencia.
El plot twist del libro... madre mía, no lo vi venir por ningún lado. Me ha encantado, y puedo asegurar que fui esta: 😮
Algo negativo: no me ha gustado que estén continuamente diciendo 'pibe' o 'pavo'. Eso me daba un poco de vergüenza ajena hacia ellos. Es un vocabulario que yo no uso y que no me gusta demasiado escuchar, pero entiendo que la juventud de hoy (como si yo tuviera 35 años y no 22) lo usa.
Me encanta comenzar el año con lecturas tan buenas. Estaré pendiente de todo lo que escriba Cintia.
Primera vez que leo a Cintia, y debo decir que me ha encantado. Su manera de escribir es muy bonita y fluida.
"Cuando me miras así" me ha parecido una historia muy bien desarrollada, tanto a nivel de trama como el propio desarrollo de los personajes. He amado a Óliver y Manu, así como a Mario, Carla, Alba... y varios otros personajes que me han ido ganando con el paso de los capítulos (otros, todo lo contrario y con razón).
Otro de los temas importantes y que se refleja en la historia es la homofobia en el fútbol. En este caso, sufrido en categorías inferiores (pero no por ello menos importante). Ha sido doloroso ver a Óliver y Manu convivir en un entorno parecido. Nadie merece algo así.
Para terminar, también me gustaría destacar el romance entre Óliver y Manu. Me ha gustado mucho la manera en la que progresa su relación, desde dos chicos que se llevan mal, hasta convertirse en amigos, y por fin, en algo más. Soy amante de los romances que se cuecen a fuego lento, y este sin duda me ha encantado.
Terminé y empecé el año con este libro, pero porque lo empecé el 28 de diciembre y lo terminé el día 2 de enero. Habría sido mi última lectura del año de no ser por los compromisos de las navidades y tener dos criaturas colgando de mí todo el día, porque desde que lo empecé no podía dejar de pensar en Manu y en Óliver, ha pasado una semana desde que lo terminé y sigo pensando en ellos. Cintia es una escritora impresionante porque adapta completamente la voz a cada uno de los personajes, aunque lo indica al inicio de los capítulos en pocas frases sabes quién está hablando (esta reseña ha sido interrumpida porque he tenido una llamada telefónica para comentar este libro). Hay escenas explícitas escritas con mucha coherencia, es decir, no te rechina ninguna palabra ni ninguna situación dentro del lenguaje previo de los personajes, y eso no es fácil de encontrar en novelas con escenas explícitas. Como se trata la homofobia en el fútbol está dolorosamente vigente y creo que excelentemente retratado. Si pudiera darle diez estrellas en vez de cinco se las daría con los ojos cerrados.
Hay historias que no corren. Crecen. Y la de Óliver y Manu es justo eso: un romance que pasa del choque al compañerismo y de ahí al amor, sin prisas y con verdad. Si te gustan los slow burn bien hechos, aquí hay oro. Es un sport romance en pueblo pequeño, con el fútbol como telón de fondo y una realidad que duele: la homofobia que sigue existiendo, sobre todo en un entorno tan masculinizado. La novela no edulcora nada: el miedo a mostrarse, a decepcionar, a perderlo todo por ser quien eres. Se sufre, sí. Pero también se siente el apoyo, la amistad y la familia como refugio. Manu carga con demasiadas responsabilidades para su edad, siempre poniendo a los demás por delante. Óliver busca empezar de cero sin renunciar a lo que ama. Dos chicos escondiéndose… hasta que se encuentran y entienden que no tienen que esperar a que el mundo esté preparado. Personajes secundarios que suman muchísimo, relaciones familiares preciosas y una red de apoyo que emociona. Y un final que abraza y deja esperanza.
Como en Si fuese más valiente me fui a Bilbao y a las montañas, con «Cuando me miras así» he querido volver a casa y al mar, a Santander y a Brena, de la mano de Manu y Óliver (y de Carla y Mario y Elena y Nano y Alba y el Migueluco y el Tonio y etcétera).