Empieza con un crimen marcado por racismo, xenofobia y que además toca elementos de crítica social, pero no se queda solo en eso.
Está narrada en primera persona por el policía que investiga el caso. Un protagonista muy introspectivo, atravesado por la culpa, el pasado y una profunda empatía por la víctima. En algunos momentos, ese foco constante en su malestar se me ha hecho algo pesado, y quizá me habría gustado descubrirlo poco a poco, sin conocer desde el inicio aspectos clave de su vida que se repiten a lo largo de la novela.
Cuando la trama avanza, la historia gana fuerza. Aparecen más personajes, complejos y bien construidos, y el interés crece. Coll escribe con una prosa fragmentada, a base de frases muy cortas, casi a golpes, que transmiten cansancio emocional, distancia y una tensión constante, como si todo estuviera siempre a punto de romperse.
Aunque es una lectura pausada para tratarse de novela negra, se lee con facilidad gracias a sus capítulos cortos, que van atrapando cada vez más.
El final es abierto y me dejó descolocada, sobre todo porque venía muy metida en la investigación. No es algo negativo, pero sí un aspecto a tener en cuenta. Eso sí: te deja con ganas de seguir leyendo el siguiente.
📌 Frases destacadas que se quedan contigo:
“A veces no hablar también es cuidar. O al menos no romper más lo que ya está roto.”
“…Y a veces, estar, sin exigir nada, es lo más valiente que se puede hacer.”
“A veces, lo único que nos salva… es que alguien escuche sin huir.”
Este libro no es el típico caso policial con pistas, tiros y respuestas rápidas… es más bien una inmersión directa en la mente del protagonista y en todo lo que ha intentado ocultar durante años. Leo Coll no es un héroe reluciente; es de esos personajes rotos que llevan cargas en silencio y caminan con miedo, con cicatrices que duelen incluso cuando nadie las ve. 🖤
La historia arranca con el hallazgo de un cuerpo joven, pero lo que parece un caso más se convierte en un detonante emocional brutal para Coll. La calma del pueblo se desmorona poco a poco y deja al descubierto secretos sucios, relaciones tensas y vidas que nadie se atrevía a mirar de frente. 💥👀
✨ Lo que más me enganchó:
La ambición emocional de la novela: no es solo resolver un crimen… es explorar cómo las heridas del pasado nos arrastran y condicionan cada decisión.
Coll como protagonista: un tipo que no sabe actuar “bien” todo el tiempo, que tropieza, que duda, que teme desear lo que se calla… y eso lo hace real. 🧠💔
La mezcla de investigación y memoria: las escenas policiales se entrelazan con recuerdos, con deseos ocultos y con una sensación constante de que todos ocultan algo.
El tono visceral: aquí no hay confort literario; hay verdad cruda, silencios pesados y una atmósfera que te mete en la piel del personaje como si tú también caminaras por esas calles. 🌫️👣
📚 Coll. La hora de las brujas es de esas novelas negras que no solo te mantienen en vilo por el misterio, sino que te dejan pensando en lo que todos preferimos no decir en voz alta. Dolor, deseo, memoria y violencia se enfrentan sin filtros, y al final te das cuenta de que lo que más pesa no es el crimen… sino las verdades que nadie quería enfrentar. 🌓🔍
⭐⭐⭐⭐⭐ Perfecta si te gusta el noir con alma, personajes complejos y una historia que no ofrece soluciones fáciles, sino que te invita a sentir, dudar y reflexionar.