Un anciano aparece muerto en su casa de San Agustín. Todo apunta a un dos cajas de ansiolíticos vacías, una botella de whisky y una vida que, tras la pérdida de su pareja, parecía haber perdido el sentido.
Pero el subinspector David Juárez, aún adaptándose a su nueva vida en Gran Canaria, no está convencido. Su intuición le dice que hay algo más.
Mientras la agente Itahisa Calderín y el resto del equipo intentan encajar las piezas, se multiplican las pequeñas incongruencias: falta de huellas, silencios incómodos, herencias inesperadas y un tablero de ajedrez con una partida inconclusa.
A medida que avanza la investigación, Juárez deberá enfrentarse no solo a un caso cada vez más turbio, sino también a sus propios fantasmas.
Mate de dos alfiles es un noir contemporáneo que combina el ritmo del mejor thriller policial con una mirada íntima y humana sobre la pérdida, la culpa y los secretos que se ocultan tras las puertas cerradas. Sergio Mira Jordán construye una novela precisa como una partida de ajedrez… y tan letal como un jaque mate.
Esta novela es la segunda entrega del subinspector David Juárez tras su debut con La sombra del océano, novela ganadora del Premio Alexis Ravelo de Novela Negra 2024, y confirma a Sergio Mira Jordán como una voz a tener muy en cuenta en el panorama del género negro actual.
Sergio Mira Jordán, escritor y músico, ha compuesto distintas obras sinfónicas para banda (pasodobles, música festera, marchas de procesión…) y piano, así como también las BSO para los cortometrajes UN PACTO A LA VIDA, de Alfredo Navarro, SED DE AIRE, de Emilio Vicedo (Primer premio del V Festival Internacional de Cortos «Cinemobile» 2012 de Sevilla y Premio al Mejor Cortometraje de la FEAPS, Valladolid), y la música de la canción principal del corto 5 CON 5, también de Emilio Vicedo.
Desde 1998 publica poemas, relatos y artículos de opinión en diferentes medios de comunicación, tanto locales como provinciales. Sus poemas pueden leerse en las antologías HABLAN LOS POETAS (2004), CON PLUMAS Y PINCELES (2007), COLOQUIO DE LAS ARTES (2009), todas ellas publicadas por la editorial ECU, y en las antologías SILENCIOS ENCONTRADOS (2011) y AL FINAL POESÍA (2013), de la editorial Corona del Sur. Su cuento «Un trabajo bien hecho» apareció en la selección de relatos policíacos EL TALLER DE LOS CUENTOS OSCUROS (ed. ECU, 2007).
Ha escrito las novelas LA MIRADA DEL PERRO, TRECE VIDAS y EL ASESINO DEL PENTAGRAMA (editorial Cuadernos del Laberinto), la obra de teatro en un acto LA PIEDRA y, junto a Alfredo Navarro, el guión para el largometraje UNA DE PIRATAS.
‘Mate de dos alfiles’ supone la segunda entrega de la serie protagonizada por el subinspector David Juárez, iniciada con ‘La sombra del océano’, obra con la que Mira Jordán obtuvo el I Premio Alexis Ravelo de novela negra. En esta nueva novela, el autor retoma ese universo con una propuesta que evoca el espíritu de las clásicas historias policiacas, donde la investigación y la construcción de los personajes sostienen el peso del relato. El carisma de sus protagonistas vuelve a ser uno de los pilares de la historia, en una trama que, como sugiere el propio título, se mueve con la precisión estratégica de una partida de ajedrez.
Un anciano aparece muerto en su casa de San Agustín y todo apunta a un suicidio tras una pérdida personal. Sin embargo, el subinspector David Juárez sospecha que hay algo más. Junto a la agente Itahisa Calderín, la investigación comienza a revelar pequeñas incoherencias —desde la ausencia de huellas hasta detalles inesperados en su entorno— que complican el caso, mientras Juárez se enfrenta también a sus propios conflictos internos.
David Juárez es prácticamente un recién llegado a Gran Canaria. Su aterrizaje en la isla no responde solo a motivos profesionales; hay en él una necesidad de cambio, de distancia, de empezar de nuevo, en un intento de recomponer su vida. No encaja del todo en el molde habitual del investigador de novela negra: es reflexivo, contenido y encuentra en la filosofía clásica —concretamente en sus lecturas de Marco Aurelio— una forma de interpretar lo que le rodea y de ordenar el caos, tanto el propio como el ajeno. Esa mirada pausada contrasta con la urgencia propia de una investigación criminal, generando un equilibrio interesante entre acción e introspección.
A su lado trabaja Itahisa Calderín, compañera de investigación y contrapunto perfecto. Ella aporta el conocimiento del terreno, no solo en lo físico, sino también en lo cultural y social. La relación entre ambos fluye con naturalidad y deja ver ese contraste entre quien observa desde fuera y quien forma parte del lugar, sin caer en caricaturas ni simplificaciones. Esa doble mirada enriquece la forma en que se construye la isla ante el lector.
La trama se desarrolla siguiendo el esquema clásico del procedimental policial —aunque presenta algunos errores en aspectos del procedimiento forense—: entrevistas, revisión de coartadas, análisis de pistas y una progresiva reconstrucción de los hechos. No hay grandes despliegues de violencia ni giros de guion; el interés se sostiene en la forma en que cada nuevo descubrimiento encaja —o descoloca— el conjunto. El ajedrez, muy presente a lo largo de la historia, refuerza esta idea: cada movimiento tiene consecuencias, y cada decisión abre o cierra nuevas posibilidades.
La narración avanza de forma lineal, con escasos saltos temporales, lo que contribuye a mantener una tensión constante y favorece una lectura fluida. El uso de referencias horarias y los constantes desplazamientos por distintos puntos de la isla aportan dinamismo, generando una sensación de inmediatez, casi cinematográfica. Es fácil imaginar las escenas como secuencias visuales, gracias a una prosa directa, sin excesos descriptivos, pero lo suficientemente precisa como para situar al lector en cada escenario.
El estilo de Mira Jordán apuesta por la claridad. El lenguaje es accesible y directo. No busca deslumbrar con artificios, sino contar la historia de manera eficaz. Esa sencillez aparente es, en realidad, uno de sus mayores aciertos, ya que permite que la intriga y los personajes ocupen el centro.
El escenario juega un papel fundamental. Gran Canaria es un elemento activo dentro de la historia. Sus barrios, sus contrastes, el clima cambiante y hasta el ritmo cotidiano de sus calles se integran en la narración de forma orgánica. No hay idealización turística, sino una representación más cercana a la realidad, lo que refuerza la credibilidad del conjunto. La isla se convierte, en cierto modo, en un personaje más, influyendo en la investigación y aportando una identidad propia al relato.
La novela explora temas como la pérdida, la culpa, los secretos familiares o la soledad, especialmente en la vejez. Todo ello se introduce sin discursos explícitos ni moralinas, dejando que sean los hechos y las decisiones de los personajes los que hablen por sí mismos. Este enfoque encaja bien con el tono general de la obra, que apuesta por una mirada sobria y contenida.
‘Mate de dos alfiles’ recupera la esencia de la investigación policial más clásica, combinándola con una mirada contemporánea tanto en sus personajes como en sus temas. Una novela que mezcla intriga, ritmo y una ambientación muy bien definida para ofrecer una lectura ágil y absorbente, con la suficiente profundidad como para ir más allá del simple entretenimiento. El resultado es un caso que se cierra con solvencia y que deja con ganas de más entregas para Juárez y Calderín.