Entre las páginas polvorientas de una biblioteca antigua, ocultas entre un tomo de Byron y el silencio de los siglos, aparecieron estas cartas.
Nadie sabe quien las guardó, ni cómo sobrevivieron al tiempo, pero su tinta aún conserva la fuerza de un amor prohibido.
Son cartas de dos almas condenadas a encontrarse en el peor de los una dama joven, atada al deber, y un caballero que no debió intentar la osadía de pretenderla.
Lo que comenzó como un secreto oculto bajo papel y tinta, terminó en un incendio que el destino se negó a extinguir.
El lector que se atreva a abrir este cofre de palabras no hallará más que susurros de un amor que ardió demasiado pronto y demasiado fuerte.