Una niña y un peregrino errante avanzan hacia La Parroquia, un lugar que no pertenece al mundo de los vivos ni de los muertos, sino a las profundidades mismas del infierno. Durante el camino, el peregrino irá revelando los fragmentos de su propia su caída, su culpa, y las razones que lo condenaron a caminar junto a la niña. Juntos iniciarán un descenso físico y espiritual, atravesando los dominios del abismo y enfrentándose a las entidades que gobiernan cada círculo, en un viaje donde la fe y la corrupción se confunden. Pero lo que comienza como una penitencia se transforma en una el infierno está agonizando, y sólo quienes fueron desterrados podrán salvarlo. En la oscuridad más profunda, entre dioses rotos y pecados redimidos, ambos descubrirán que a veces salvar el infierno es la única forma de que el mundo siga existiendo.
Soy Álvaro Aparicio, responsable de Atlas Negro, Señora de los Caídos, Aquelarre y otras obras como A propósito de Lovecraft y Más allá de Lovecraft. Dirijo el podcast literario Vuelo del Cometa y Catábasis. También codirijo Night Council Studio, estudio centrado en el desarrollo de Dark Atlas: Infernum.
¡Y llevo un taller literario! No importa el nivel que tengas: escríbeme por algunas de las vías que encontrarás en mi web y hablemos. También podrás encontrarme en Phantastica y la revista de videojuegos GTM.
Para finalizar el año 2025, el sello Ediciones El Transbordador ha decidido a bien poner a la venta la novela SEÑORA DE LOS CAÍDOS de Álvaro Aparicio, que si no lo conocéis es comandante del podcast VUELO DEL COMETA y además tiene con el mismo sello editorial dos antologías de relatos en las que reimagina el universo mitológico de Lovecraft. La publicación es una reedición revisada de la novela que publicara con el sello Pulpture Ediciones en el año 2017. Además, la historia de la que vamos a hablar a continuación se complementa con la antología multiautor ATLAS NEGRO, COMPENDIO DE UN INFIERNO ARRASADO, publicado en 2022 por el sello Orciny Press y que pertenecen a la denominada Saga Radiata.
En esta novela, el autor nos adentra en un paseo nada apacible, ya que su planteamiento desafía al lector desde las primeras páginas. La narrativa supone una invitación a perder la certeza de lo que se está transmitiendo, caminando a oscuras por un terreno que se resiste a ser comprendido del todo. Sin dudas es una obra incómoda y alejada del terror comercial, que exige al lector valentía, paciencia y una actitud exploradora, dado que no hay esquemas narrativos previsibles ni horror de manual sino un universo propio que se despliega más allá del límite de lo comprensible.
La historia arranca casi sin contexto. El lector es expulsado a un paisaje devastado donde podemos leer como el cadáver de una tabernera sirve a los dos personajes principales. Los muertos parecen susurrar y una nieve enfermiza mezclada con ceniza cae sobre su travesía. Es un territorio que evoca infiernos clásicos como el dantesco y el bíblico, pero sin afirmarlos nunca plenamente. Aparicio apuesta por ofrece al lector apenas migajas de información para que vaya construyendo un cosmos que parece superar la imaginación humana. Se trata de un infierno muy particular, una posguerra apocalíptica donde lo real se diluye con dimensiones que hieren la cordura.
En ese escenario se alzan los dos protagonistas principales: Agnés, una niña con un vínculo esencial con ese mundo roto, y el Peregrino, figura atormentada que la acompaña en un viaje tan físico como espiritual. Son personajes que, lejos de ser guías tranquilizadores, se encuentran casi tan perdidos como quien los lee. Su misión consiste en alcanzar la misteriosa Parroquia en busca de salvación, aunque esto no ofrece certezas, sino solo la promesa de nuevos horrores.
Quizás el otro aspecto que destaca la historia una vez se inicia su lectura es la potencia visual de su escritura. Gracias al autor podemos visualizar una imaginería visceral, magnífica y repugnante a la vez, capaz de asfixiar o fascinar según el momento. Cada escenario y criatura se erige con una fuerza que atraviesa la página.