Tras decadas de silencio, Carmen Guillén arroja luz al organismo franquista encargado del adoctrinamiento moral de las mujeres caídas.
De entre todos los fragmentos que componen la compleja historia del siglo XX español, pocos capítulos resultan tan oscuros y reveladores como los vinculados a las instituciones represivas del franquismo. La más longeva y, sin embargo, la menos conocida es el Patronato de Protección a la Mujer.
Desde 1941 hasta bien entrada la democracia, esta institución apuntaló su labor sobre cuatro trabajo y oración para redimir; disciplina y castigo para adoctrinar. En el cruce de intereses entre Iglesia y Estado, la doctrina católica sirvió para legitimar este control femenino. Miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de esa moral. Bajo un disfraz de caridad se ocultó una realidad llena de abusos, trabajos forzados, robo de bebés y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
Este libro analiza el Patronato como una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo y examina la huella que dejó en quienes lo padecieron y en una memoria colectiva que aún intenta asumir ese pasado.
“¿Por qué resultaba tan importante el control total del pensamiento femenino? La respuesta es más sencilla de lo que parece. En una sociedad donde la mujer era la encargada de la crianza y la educación de los hijos, su fidelidad al régimen constituía una pieza clave en la perpetuación del mismo.”
Hay libros que llegan de forma inesperada, no estaban en tu radar, pero los abres y te atrapan, completamente. Este es uno de esos libros.
El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución pública española activa entre 1902 y 1985. Durante el franquismo (1941-1975), funcionó como un mecanismo de control moral y patriarcal. Su objetivo era reprimir y recluir a mujeres que se desviaban del modelo de conducta tradicional.
Hay tantas cosas de las que no se hablan. Tantas cosas que se siguen intentando tapar. Tanto dolor, tanto sufrimiento. Tanta memoria que quieren borrar, tantos recuerdos que siguen incrustados en el alma de tantas personas. Edificios que cuentan Historia ahora derribados, documentos que contenían información valiosísima, desaparecidos, quemados, perdidos. Y las leyes de un país que parece que a veces quiere borrar los casi 40 años de una dictadura oscura, sanguinaria y aterradora.
Es imposible que yo pueda estar a la altura en una reseña de lo que he leído en este libro. Porque este libro recoge la Historia, con mayúscula. La Historia de una institución complice en la tortura, en el dolor, en el maltrato. La Historia de un lugar al que enviaban a mujeres “desviadas”, por muchos motivos diferentes (su diversidad sexual, comportamientos que no eran bien vistos, ideología política…). Este libro recrea la Historia de años de silencio, un silencio encerrado entre las paredes de los distintos centros del Patronato que había a lo largo y ancho de nuestro país, se calcula que al menos 50 centros, y por el que pasaron miles de mujeres. Algunas no lo pudieron contar. Otras no son capaces. Y unas pocas, siguen peleando, luchando, alzando su voz para visibilizar el daño que sufrieron en aquellas cuatro paredes.
Un libro que cuenta la Historia, ahora ya olvidada, de una institución cómplice de la dictadura, un centro de torturas, física y psicológicas, lugares con Memoria Histórica. Porque sí, somos pesados, y qué cansinos con eso del franquismo y la dictadura, ¿verdad? O eso nos quieren hacer creer. Que no merece la pena hablar del pasado. Que es innecesario abrir heridas ya pasadas. Que para qué necesitamos la Memoria Histórica.
Os diré cómo lo veo yo: un país es lo que es por su Historia. La Historia no se puede ni se debe borrar ni olvidar. Un país que olvida de donde viene, está condenado a repetir sus errores. No cometamos errores del pasado. No dejemos que pasen. No olvidemos de donde venimos, y así sabremos hacia donde ir.
Una obra necesaria para ampliar el análisis de los dispositivos de coerción, represión y control de la dictadura franquista, en este caso a mujeres que no se amoldaban a los cánones morales del nacionalcatolicismo. Un ejemplo más de cómo las luchas organizadas siguen siendo necesarias para situar en la agenda política y memorial víctimas que, sin la acción colectiva, permanecerían olvidadas, como tanto tiempo lo fueron. A destacar su brevedad, estilo de escritura y amenidad en tiempos en que lo fugaz se lleva por delante cualquier intento de análisis sosegado.
*"La historia está llena de otros patronatos porque el control del cuerpo femenino y de su moralidad no fueron exclusivos del franquismo ni monopolio de la religión"*
No quiero desmerecer el trabajo de la autora al darle dos estrellas, pero no ha sido lo que esperaba.
Compré el libro casi a ciegas, solo movida por el interés de saber más sobre el Patronato de Protección a la Mujer, algo sobre lo que había leído vagamente con anterioridad. Creí que sería un libro que recogiera, en detalle, experiencias de mujeres que fueron allí recluidas. Sin embargo, esa parte es la más pequeña, dedicando muchas más páginas a contextualizar el momento histórico y a explicar las dificultades administrativas para acceder a los archivos del Patronato.
Es cierto que la autora explica que son esas mismas dificultades para acceder a los archivos - muchos se perdieron - lo que impide saber más sobre lo que ocurría dentro. Evidentemente, esto no es responsabilidad de la autora pero, si vas a leer el libro, está bien que sepas de antemano lo que puedes esperar.
Lectura necesaria para la juventud de hoy,que creen que antes las cosas eran mejor. Cuando comprobaran que las mujeres eran simples objetos cuya finalidad era servir y acatar lo que dijeran los varones, parir hijos como conejas y mostrarse servil y obediente, apuesto a que ya no harían lo posible por volver atrás. Y pensar que ese Patronato estuvo funcionando hasta el 84...
Otro más de los muchos resortes para controlar socialmente. Violencia y reclusión para las que se "salían de la norma" a discreción de los cuatro moralistas. Sin juicio; sin garantías. Obviamente sin motivo real y sin infringir la ley. Solo porque no les gustaba lo que estaban haciendo o como se comportaban y: a) había que castigarlas, y b) tenían que servir de ejemplo para que las demás fueran sumisas. Y, qué era eso tan malo que hacían? Da igual. Lo que le venía en gana; cuando más difuso, más miedo a infringir algo no escrito y mayor control.
Una lectura imprescindible para conocer nuestro pasado y los mecanismos nacionales y globales de represión y control de las mujeres. Lo que podría parecer una lectura tediosa, no lo es en absuluto; es una lectura amena, aportando mucho contexto histórico y social que ayuda a centrar el tema, muy bien documentado con numerosas notas al pie de página que generan nuevas necesidades de lectura. Ovación cerrada a Carmen Guillén por tratar tan bien un tema árido y controvertido.
Gran trabajo sobre el Patronato de Protección a la Mujer. Con un lenguaje muy accesible para todos los públicos, Carmen Guillén expresa con muy buena precisión qué fue aquella institución, cómo eran sus estructuras y rutinas, y sobre todo, sabe ubicarla muy bien en su contexto global. Obra muy recomendable.
Gran libro sobre El Patronato de Protección a la Mujer, una institución que reprimio a las mujeres durante el franquismo y primeros años de la democracia. Muy desconocida hasta este libro y la lucha de las víctimas del Patronato.