Una gran historia de amor contada desde su final. El mejor Vilas desde Ordesa.
«Ya no estoy enamorada de ti.» Con esta frase, Ada acaba de manera inesperada una relación de más de once años. Este es el arranque de la historia de un amor que llega a su final y que cambia el rumbo de los acontecimientos en la vida del protagonista de Islandia. La novela aborda desde una perspectiva única e inédita hasta la fecha en nuestra literatura uno de los grandes el fin del amor.
Con su estilo de alto voltaje emocional, en el que combina la experiencia personal, el tono autobiográfico, la nostalgia, el desgarro, la lucidez y el humor, Vilas nos muestra su talento en un libro que no dejará indiferente a nadie.
Un libro que dará mucho que hablar. Una novela rompedora. Un tema universal. Un estilo propio. El mayor libro de Vilas desde Ordesa.
Narrador y poeta nacido en Barbastro (Huesca) en el año 1962. También ha publicado numerosos artículos en diarios como el Heraldo de Aragón, ABC, El País, El Mundo, Público y El día de Aragón, amén de suplementos literarios como ABC Cultural y Babelia.
En sus inicios publicó poesía en títulos como El rumor de las llamas o El mal gobierno, sin embargo, si bien ha continuado publicando libros de poesía, su salto a un público más amplio se produjo tras la publicación de las novelas España y Aire Nuestro, lanzada por Alfaguara. Mediante la conocida editorial de narrativa también público Los inmortales, El luminoso regalo y el volumen de relatos Setecientos millones de rinoceronte. En 2016, a través del sello Malpaso, lanzó Lou Reed era español.
En esta obra, Vilas escribe sobre el desamor, el desamparo y la lucha por amar la vida cuando todo se tuerce. Vilas regresa aquí al patetismo personal de Ordesa. Es su mejor versión.
Mi primer libro de Manuel Vilas me ha dejado aroma de escritor de mucha calidad. No debe ser sencillo dar vueltas a un tema, por profundo que sea, durante cuatrocientas páginas sin perder intensidad, sin echar a la persona que se acerca a leerlo por aburrimiento y sin resultar reiterativo e insistente. No sabría decir si Islandia trata sobre el desamor o sobre el miedo atroz que sienten (particularmente) los hombres a la soledad de la edad madura, me da que hay mucho más de lo segundo. En cualquier caso, me ha parecido un texto estupendo.
“Vivir es ver morir”. Lo humano desgarra. Y esa novela es muy humana. “Que no se muera todo lo que fuimos”. Este libro es una cicatriz que respira. La vida misma que sangra luz.
Que libro más incómodo. Un larguísimo monólogo de un señor mayor abandonado por su mujer que va dando pena desnudándose emocionalmente de una forma totalmente impúdica. Y lo que es peor, desnudando totalmente a la parte no presente en la historia, a su exmujer. Tiene momentos que llamaría directamente pornografía emocional. Un sentimiento de incomodidad sobre lo que me estaba contando, con momentos de vergüenza ajena, como cuando utiliza su enfermedad para dar más pena aún. ¿Qué por qué le pongo cuatro estrellas? ….pues porque Manuel Vilas escribe de maravilla y porque consigue que me haya leído esto sin rechistar, a pesar de que son 400 páginas dándole vueltas a la misma idea: Un “señoro”, anticuado, egoísta y sobre todo mentiroso, muy mentiroso, que no se explica por qué su mujer (su segunda mujer) le da portazo. Hijo, lo que no se es como te aguantó tanto tiempo.
El caso es que Vilas atrapa, creo que solo él puede escribir esto y que sea un gran libro. Lo término con vergüenza, como si hubiera estado leyendo su diario secreto y sé que no debería saber lo que ahora sé. Con una mezcla de lástima y desprecio por un personaje que pasa la raya de lo patético bastantes veces, pero al que no soy capaz de abandonar. Por el contrario, el personaje de Ada queda supeditado totalmente a lo que nos cuenta el protagonista, quedando envuelto en un halo de irrealidad. Podemos decir que va de amor y desamor, pero creo que va más de la incapacidad de afrontar los reveses de la vida, de asumir las riendas de tu vida, de la dependencia emocional, de necesitar a alguien que nos soporte cuando no nos soportamos ni a nosotros mismos.
Avisados quedáis, libro muy cargadito emocionalmente, sin una trama definida pero que si te gusta la literatura te puede enganchar, aunque luego no quieras reconocerlo.
Islandia, mi recomendación, mejor no leerlo en pleno despecho ni en medio de una crisis de pareja: podría dejarnos noqueados en el primer round.
La trama, en apariencia, es mínima. Un hombre casado recibe un mensaje de su esposa: ya no lo ama. Nada más. Y, sin embargo, ese gesto breve, unas pocas palabras en una pantalla, abre un abismo.
Siempre intento entrar en los libros imaginando qué pasaría si fuera yo quien estuviera del otro lado. Hice el ejercicio con esta escena y no duré mucho en pie. El pensamiento basta para tambalear.
A partir de ese instante ocurre lo único que un escritor puede hacer cuando el mundo se rompe: quedarse dentro del dolor y escribir. Vilas toma ese derrumbe íntimo y lo convierte en materia literaria. Su escritura, lo sabemos, siempre ha respirado desde lo biográfico, esa zona donde la vida y la literatura se rozan sin pedir permiso. Aquí vuelve a desnudarse sin pudor.
De su separación asistimos casi como televidentes emocionales, viendo cómo la mente intenta entender lo incomprensible. El lector se mueve entre la compasión, el vértigo y cierta incomodidad por estar mirando algo tan íntimo. Y uno termina agradeciendo, con un poco de culpa, que ese mensaje haya cambiado el rumbo del libro que estaba escribiendo antes, aquel sobre la prosopagnosia. Porque sin ese golpe, quizá Islandia no existiría.
Claro que habrá quien lea estas páginas y piense que todo es demasiado: demasiado drama, demasiado desasosiego. Como dijo una amiga con ironía despiadada “problemas de blanquitos”. Puede ser. El dolor ajeno siempre parece exagerado cuando no nos toca.
Pero para mí es un libro profundamente bien escrito. Esa sinceridad llevada casi hasta la hipérbole permite que naveguemos por sus emociones sin salvavidas. Vilas no intenta moderarse, ni domesticar el sentimiento. Se lanza de cabeza.
Y el resultado, para quienes nos atrevemos a mirar, es deslumbrante. Porque pocas cosas son tan literarias y tan humanas, como alguien que decide convertir su ruina sentimental en palabras.
Un 1,5 tal vez, hay momentos de lucidez, alguna idea… pero en general es un ejercicio de onanismo mental difícilmente tragable; no mega gustado nada de nada, tengo claro que dejaría a este señor el día uno de nuestra relación, que tipo más coñazo, que intensidad…
No he podido pasar de la mitad del libro de tanto lloriqueo y tanta mentira. La gota que colmó el vaso fue cuando dijo algo así como que engañó a su primera mujer de la cual estaba enamorado con la Segunda…
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“Islandia” es, para mí, Manuel Vilas en estado puro, especialmente en la primera parte del libro. En esas páginas aparece el Vilas más reconocible: ese tono confesional, a medio camino entre la autobiografía, la reflexión íntima y la literatura que mezcla lo cotidiano con lo trascendente. Hay algo muy propio de su estilo en la manera en que convierte recuerdos, viajes o pensamientos aparentemente dispersos en una especie de monólogo emocional que va creciendo poco a poco.
Esa primera parte está muy marcada por esa voz tan característica suya: directa, vulnerable y a veces incluso desordenada, pero siempre cargada de una intensidad emocional que hace que el lector sienta que está dentro de su cabeza.
Sin embargo, la parte final del libro me ha encantado especialmente. Ahí sentí que el texto gana todavía más fuerza y claridad, como si todo lo anterior desembocara en una conclusión más luminosa o más serena. La emoción se vuelve más nítida y el libro deja una sensación muy potente al cerrarlo.
En conjunto, “Islandia” me parece una obra muy representativa de Manuel Vilas: personal, emotiva y profundamente humana.
Fui a una cena literaria con el autor. Me había gustado Ordesa. No soy fan de la autoficción, me satura. Pienso constantemente en que el narrador existe y no le perdono sus defectos y su egocentrismo, porque hay que ser un poco ególatra para escribir 400 páginas sobre uno mismo. Me caerá mal, y más si me cuenta su divorcio, porque nadie sale indemne de una ruptura, y menos los espectadores.
La trama es sencilla y a veces difusa, pero el interés reside en la forma de contar: una prosa clara, melancólica y con su edtilo personal. Se lee más por su tono y su mirada sobre la vida que por el desarrollo de la historia.
una historia sobre el desamor. Ella le dice: ya no estoy enamorada de ti, continuaremos como amigos. y nos narra cuando y como se conocieron, 11 años juntos. los dos han estado casados antes. el no acepta esa separacion, sigue enamorado o tiene miedo a la soledad. es triste, muy triste
Una auténtica maravilla de libro, una de esas lecturas que te dejan frases para enmarcar. Innegable la capacidad del autor para hacerte sentir el dolor, el amor, el miedo, el desasosiego, la felicidad. Convertir el desamor en algo tan hermoso como esté libro, no creo que esté al alcance de muchos escritores, y Vilas lo ha conseguido. <>.
Un libro en el que el autor se desnuda emocionalmente y cuenta con transparencia y verdad, su historia de desamor. Observador de los pequeños detalles, de los minúsculos pensamientos y episodios que constituyen una vida real. Como en otros libros de él, me siento muy identificado con sus confesiones.
Espectacular prosa de uno de mis autores favoritos. Manuel Vilas pone voz a esos momentos por los que todos pasamos, en los que todos creemos morir y al mismo tiempo, renacemos de nuestras cenizas como un ave fénix. De fácil lectura pero de los que dejan poso y frases que subrayar
Qué tierna, oscura y extraña conexión he sentido con este libro. Siento el corazón plomizo, pesado, como si estuviera nadando en un río y este órgano tirase de mí hacia las profundidades. Hermosa novela, casi un alegato a la rabia, a la contradicción y al romanticismo del amor idealizado.
#379 - BXL “Ya no estoy enamorada de ti”. 400 páginas digiriendo esta frase. Un libro rumiante que me ha hecho compañía bastante tiempo porque es imposible leerlo deprisa.
Lectura interesante y entretenida (sin ser particularmente buena). El tema principal es el desamor después del amor. Cuando dejas de amar. Una pareja decide que se separará pero mientras tanto serán roomies (¡mala idea!). Me parece que es un buen tema para explorar.
Resulta que el nombre de la novela es un guiño humorístico puesto que la pareja había comprado boletos para vacacionar en Islandia, 24 h antes de que decidieran separarse. Y en realidad, ese lugar no será relevante para la historia.
Ufff, no sé muy bien qué es lo que he leído. En lo que se refiere a narrativa y frases para enmarcar fenomenal, pero me ha parecido más la historia de un señor que se divorcia y le viene fatal, antes que una gran historia de amor. No he conectado para nada.
Me ha costado la vida leerlo, no sé porqué me cuesta dejar libros a la mitad, será por una esperanza infinita. No me ha enganchado, la primera mitad él da mucha pena, con frases ingeniosas y encuentros muy bien descritos, la segunda bueno pero el final paranoia a gran velocidad
No lo he terminado. Entre que realmente a mitad de lectura ya en estaba pareciendo demasiado largo para la historia que narra, y que estaba pensando en otras lecturas que quería empezar…
El camino del egoísmo El famoso escritor español Manuel Vilas (Barbastro 1962) ha redactado una novela realista y muy creíble acerca de un hombre que padece un divorcio, el segundo de su vida, después de once años de aparente felicidad y, además de modo inesperado, a los sesenta y un años de edad. El protagonista de la novela es un escritor y poeta que se gana la vida malamente pero que vive en la paz y tranquilidad de una mujer que le quiere, le cuida, atiende, escucha, y además hace de madre de familia pluscuamperfecta y detallista. La sorpresa del protagonista que no entiende ni encaja la frase que de un día para otro le comunica su mujer: “he dejado de quererte y creo que tú también así que vamos a dejarlo amistosamente. Efectivamente la sorpresa inicial se va convirtiendo en una reflexión serena y tranquila durante los siguientes días mientras ella va dando pasos claros y determinados: deja de decirle donde va, contestar a sus mensajes, sacar adelante la relación que, hasta entonces, llevaba ella a pulso, es decir, dejar de ser esposa atenta, la madre y compañera fiel a ser “compañera de piso” para animarle a buscarse la vida. Es interesante, que el examen de conciencia le irá llevando de manera inexorable a descubrir que esta situación era antigua y que ella le había dado ya muchas señales de que algo no marchaba bien: no solo las broncas familiares o discusiones conyugales normales. Sencillamente ella llevaba once años empeñada en quererle, en estar siempre pendiente, en volcarse afectivamente y en atenderle para que estuviera siempre feliz, e incluso en la vida sexual e íntima de pareja. Lo más impactante de la novela es que ese hombre sencillamente nadie le había enseñado a amar ni a salir de su propio yo y zona de confort para implicarse diariamente en la tarea de hacer feliz a su mujer como objetivo esencial de la vida matrimonial y en la educación de los hijos de su anterior pareja. Asimismo, tampoco da el paso de caer en la cuenta de que sus defectos y manías debía haberse esforzado por eliminarlas, pues la suma de falta de interés con la de ser un tipo bastante insoportable hace que la mujer pierda, después de once años, la paciencia y le diga que abandona el campo y se dedicará, en adelante, a hacer feliz a sus padres y a sus amigas, que siempre es más animante que seguir haciendo feliz a una persona que no sale ni con aguarrás de la zona de confort. La ausencia de Dios en la vida de estas personas les hace todavía más vulnerables, pues Dios es la fuente del amor y también quien puede ayudarnos a buscar el amor para dar amor a la otra persona. Desde luego se cumple una vez más que “sin amor no se puede vivir y sin familia no hay quien aguante” José Carlos Martín de la Hoz
«Este es un libro sobre el olvido, sobre cómo vamos a olvidar todo cuanto supimos o pudimos vivir».
«Creo que el dolor se va muriendo poco a poco, pero aguanta perfectamente siete, ocho años, incluso una década, depende».
«Porque el verdadero amor no entiende de amistad. El verdadero amor, cuando muere, busca el olvido, se sacia del olvido, se venga de su muerte reclamando el olvido absoluto».
«Lo único que puedo hacer es escribir este libro. Porque si no escribo este libro, entonces, ¿qué hago yo en la vida si lo he perdido todo, si la he perdido a ella?».
«No conocemos a nadie hasta que nos deja. No sabemos de qué es capaz nadie hasta que nos deja».
«Cuando sales de la vida de una persona, entonces, cómo repara esa persona tu ausencia».
«Islandia», es el primer libro que leo del autor español Manuel Vilas y no será el último. Este libro recoge las memorias del adiós, a partir de la frase «ya no estoy enamorada de ti» y termina con una serie de hechos futuros que nunca sucederán. Es así como el autor nos regala, desde su experiencia personal, la nostalgia, el dolor, las preguntas, cuando un amor se termina de un momento a otro y se debe afrontar la soledad no elegida, reconstruir la vida, las rutinas, a partir del instante en que la otra persona se va.
Cada día la culpa hace presencia al recordar lo vivido, señales invisibles que conducían al final, inquietudes acerca de lo que pudo ser diferente mientras se hace el tránsito forzado del amor al desamor. ¿Realmente se quiere recuperar el amor o es el momento de seguir adelante?, ¿pueden ser amigos?, ¿la diferencia entre clases sociales afecta?, ¿qué rol ejercen las familias políticas?
Es una historia que conmueve al ser un espejo del cierre de muchos amores. En términos generales me gustó. Me pareció muy repetitiva, quizá fue la intención del autor, querer enfatizar situaciones y pensamientos, aún así es un relato que vale la pena leer.
¿Ya lo leyeron?, ¿cuál libro de Manuel Vilas me recomiendan?
*Más reseñas en mi blog de instagram @luzangelalectora