Una novela gráfica apasionante en torno a un diseñador y a una prenda icónicos que revolucionaron para siempre el mundo de la moda.
París, 1966. En su taller de la avenida Marceau, Yves Saint Laurent prepara su nueva colección. De sus dibujos surge una figura femenina… ¡vistiendo un esmoquin!
Nueva York, 1967. Yves Saint Laurent sale a comer al Upper East Side con Betty Catroux, su musa de toda la vida. En ningún restaurante quieren darles una mesa… porque Betty lleva un esmoquin. ¿Una mujer con pantalones? ¡Ni hablar!
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Esta elegante novela gráfica imagina el recorrido de Yves Saint Laurent y Betty Catrouxa través de una ciudad onírica, repleta de figuras de la historia de la moda y el arte como Coco Chanel, Christian Dior y Andy Warhol, junto a un desfile de otros personajes inconformistas y transgresores. Al igual que el propio esmoquin femenino, este relato narrado con estilo nos recuerda el talento atemporal de Yves Saint Laurent y cómo contribuyó a dar forma al mundo moderno.
Loo Hui Phang is the author of comics including Panorama (with Cédric Manche) and Prestige de l'uniforme (with Hugues Micol), and has also written plays, books, films, performances and installations, for which she has collaborated with renowned illustrators like Blexbolex and Ludovic Debeurme. Born in Laos, she grew up in Normandy.
Los seguidores de Yves Saint Laurent quizá no descubran nada novedoso, pero el enfoque de este libro ilustrado es original y fresco. Bajo el título “La revolución Yves Saint Laurent: la historia del esmoquin”, se despliega la historia de la creación del esmoquin femenino, hace ahora 60 años, todo un atrevimiento por parte de YSL que le situó como una de las mentes audaces e inconformistas de su tiempo. En el cómic se reivindica la figura de Betty Catroux, quien acompaña al argelino por las calles de Nueva York, ataviada con un esmoquin y viendo desfilar por sus calles a personalidades de todo tipo: desde Warhol a Coco Chanel, Amelia Bloomer o Simone de Beauvoir, entre muchos otros. Apoyado en estos personajes secundarios para dialogar acerca del esmoquin y su presencia en el armario de la mujer, diseñador y “musa” recorren las calles para encontrar un restaurante donde a la mujer le dejen entrar vestida con esmoquin, una tarea imposible en unos tiempos en los que llevar pantalón estaba reservado a los hombres.