La historia de una mujer que se rompió… y tuvo la osadía de seguir bailando. Porque a veces perderlo todo es la única manera de volver a ser.
Esta historia es un viaje sin retorno por la memoria, la libertad y el deseo de Josefa, una mujer que vivió fuera de tiempo, con demasiada lucidez y ningún margen para rendirse.
Bailando lo quitao es un libro de instrucciones de la vida vivida sin permiso: una confesión luminosa, tierna y devastadora a partes iguales.
Es la voz de una mujer que no se olvida, una historia que urgía ser contada para las que vinieron antes y las que vendrán después.
Ana Milán firma una novela que conmueve, sacude y nos deja pensando.
Cuando vi que Ana Milán, mujer que me encanta y adoro escuchar, había publicado un libro, supe que tenía que leerlo sí o sí, sin importar el género o las reseñas. Podría haber sido un recetario, una biografía, un yo qué sé. No importaba. O sí, pero qué más da.
Mi pulsión me llevó al catálogo de mi biblioteca. Y ahí estaba, en digital al menos, con una lista de espera de restaurante Michelin.
Pero este finde, por fin, recibí el mensaje de que ya estaba disponible. No me duró nada (es cortito, un padre horitas de lectura) y lo acabé entre lágrimas.
Estamos ante una novelette preciosa con una anciana como protagonista que hace recuento de sus grietas y cicatrices, de sus sonrisas y amores, todo ello en una España franquista a la que le cuesta despojarse de su sudario y un elenco de personalidades (que todos conocemos) que contribuye a dar más realismo al relato.
Intimismo, lirismo e historia se entretejen para darnos una historia conmovedora que me ha hecho llorar varias veces. A mí, igual a ti no. Pero es que los temas que toca son los que a mí me tocan. Un salero en una herida abierta. La lectura desde la congoja, desde el propio dolor, desde tu propia grieta.
Me ha encantado, como a través de las páginas vemos a través de los recuerdos de Josefa una vida llena de vivencias. En la que los pequeños detalles son valiosos.
Muchas reflexiones e ideas de como una mujer de ahora 70 años, ha vivido su vida, como han sido sus relaciones familiares y amistades. En una época difícil si eras mujer, porque la mirada estaba puesta en ellas y en qué y como hacían. La iglesia, lo que estaba bien y lo que estaba mal, ese feminismo que se empezaba a alzar, ese momento en la historia política de España en la que se empezaba a ver la revolución, ese miedo, esa esperanza…
Profundiza en detalles, en sentimientos y hay muchas frases que subrayar.
Nos encontramos ante una novela intima, luminosa que sigue la vida de Josefa. Un viaje profundo por la memoria, la libertad y el deseo, donde Josefa narra sin ningún tipo de filtros su vida, viajando entre pasado y presente, sin ningún orden, contando sus caídas, siendo una persona orgullosa, honesta, y humana. Un estilo de escritura que mezcla inteligencia, humor, ternura pero también con capítulos de crudeza, capaz de emocionarte e incomodarte. Un libro con grandes reflexiones sobre el cuerpo, la soledad, la muerte, el paso del tiempo… Con estos cambios de tiempo entre el pasado y el presente por varias décadas del siglo XX, el libro retrata una generación de mujeres que buscaban la libertad, aunque para ello tuvieran que caerse cincuenta veces. Una historia corta, con capítulos cortos que leerás en un rato y que además te sorprenderá, una bonita forma de escribir y de contar la vida.
A veces nos acercamos a algunos libros con cierta cautela. Ocurre sobre todo cuando quien lo firma es un rostro muy conocido de otro ámbito —actores, cantantes, presentadores— y uno no puede evitar preguntarse si el libro estará a la altura del interés que genera su autor. Sin embargo, de vez en cuando llegan esas lecturas que desmontan cualquier prejuicio. ‘Bailando lo quitao’ ha sido precisamente una de esas sorpresas: una novela que me ha resultado cercana, honesta y muy disfrutable, y en la que Ana Milán construye el relato de una mujer que, al acercarse al final de su vida, decide mirar hacia atrás y repasar sin filtros los episodios que la han hecho ser quien es.
La protagonista es Josefa García —Josi para los amigos—, una mujer que ronda los ochenta años y que, consciente de que su tiempo empieza a acabarse, se permite revisar y ordenar su pasado. Desde esa última etapa de la vida, la narradora se sumerge en sus recuerdos y recompone, a retazos, una vida marcada por los afectos, los errores, las pérdidas y también por una determinación firme por seguir adelante cuando todo parecía haberse derrumbado.
La historia no se desarrolla de forma lineal. Avanza y retrocede en el tiempo, deteniéndose en escenas aparentemente pequeñas que, poco a poco, terminan dibujando un retrato completo que reconstruye una biografía hecha de momentos íntimos, decisiones difíciles y cambios sociales que marcaron a toda una generación.
A través de esos fragmentos, la novela recorre las distintas etapas de la vida de Josi —sí, Josi, porque ya la considero una amiga—: su infancia en una familia profundamente tradicional, con un padre autoritario y una madre que representa la resignación silenciosa de muchas mujeres de su tiempo. En contraste, la figura de su abuela aporta un primer atisbo de independencia y fortaleza femenina que influirá en la personalidad de la protagonista; su juventud en una sociedad donde las normas para las mujeres eran especialmente rígidas; sus relaciones sentimentales —a veces intensas, otras profundamente frustrantes—, su trayectoria laboral, que incluye su trabajo como secretaria en RTVE y su contacto con distintas figuras del ámbito cultural y artístico.
Sin embargo, ‘Bailando lo quitao’ no funciona únicamente como la biografía ficticia de un personaje. La vida de Josi transcurre en paralelo a transformaciones sociales profundas, por lo que a través de su voz, la novela se convierte en una forma de memoria colectiva: la llegada del divorcio, la lucha por la autonomía femenina, los avances en libertad sexual, la emancipación económica o la lenta conquista de derechos que durante décadas parecían inalcanzables. No obstante, el libro no se plantea como una crónica histórica. Es la experiencia íntima y directa de Josi la que termina reflejando, casi sin proponérselo, el pulso de toda una época.
En este sentido, el libro reflexiona sobre la libertad femenina desde una perspectiva muy concreta: la del derecho a equivocarse, a tomar decisiones propias y a construir una identidad que no dependa de los mandatos sociales. A lo largo de la narración, la protagonista se enfrenta a cuestiones como el deseo, la maternidad, la independencia económica o la presión moral que durante décadas pesó sobre las mujeres.
El gran acierto de la novela es, sin duda, la voz de su protagonista. Josi se presenta como una mujer lúcida y directa, que no pretende resultar ejemplar ni amable a toda costa. Al contrario, se muestra contradictoria, vulnerable y a veces dura, tanto con los demás como consigo misma. Habla desde la honestidad de quien acepta sus contradicciones. Hay en su forma de narrar una mezcla de ternura, ironía y cierta dureza que evita cualquier idealización. Esa falta de idealización refuerza la sensación de autenticidad del personaje, que habla desde la experiencia acumulada y desde la aceptación de las consecuencias de sus propias decisiones.
A lo largo de su vida, Josi experimenta pérdidas y reveses que podrían haberla paralizado, pero el tono del libro nunca se instala en la derrota. Su impulso siempre termina siendo el mismo: seguir adelante. El título se convierte así en una metáfora de esa actitud vital: continuar moviéndose incluso cuando la vida te ha ido arrebatando cosas. Seguir adelante con lo que queda, con lo aprendido y con la voluntad intacta de vivir.
Otro de los ejes fundamentales es el paso del tiempo. Josi observa su propio envejecimiento con una mezcla de lucidez y humor, consciente de la distancia entre quien sigue sintiéndose por dentro y la imagen que el mundo le devuelve. La novela se detiene en esa invisibilidad que a menudo acompaña a la vejez, especialmente cuando se trata de mujeres, y lo hace sin dramatismo innecesario, pero con una claridad que invita a la reflexión.
Milán apuesta por una prosa ágil y directa, capaz de alternar momentos de gran carga emocional con destellos de humor que alivian la intensidad del relato. Esa mezcla entre crudeza y ligereza aporta dinamismo y dota al texto de una cercanía muy particular, como si la protagonista te estuviera hablando directamente a ti. La narración no depende de grandes giros argumentales; se sostiene sobre la fuerza de la voz que la cuenta.
‘Bailando lo quitao’ propone un retrato íntimo de una mujer que revisa su vida con una honestidad poco complaciente, entrelazando memoria, ficción y mirada social. A través de su historia personal, la novela aborda cuestiones como la identidad, el paso del tiempo, la libertad individual y las contradicciones de una sociedad en transformación. Y todo ello en un formato breve en extensión y tamaño que confirma que, a veces, las historias más pequeñas son las que dejan una impresión más duradera. Al terminar la lectura, solo queda ponerse en pie y seguir bailando.
es que : cada frase cada palabra cada pensamiento cada enseñanza cada metáfora cada capítulo cada final de capítulo cada suspiro cada baile cada vez que habla sobre el pelo sobre la mujer sobre los vínculos la vida la soledad la alegría las lágrimas la edad, el peso, la belleza, las amigas, el novio
“Hay libros que entretienen y libros que acompañan. ‘Bailando lo quitado’ hace ambas cosas. Ana Milán transforma las pérdidas en lecciones de vida con una honestidad desarmante y una sensibilidad que cala hondo. Un recordatorio luminoso de que, incluso cuando te quitan algo importante, siempre puedes volver a bailar.”
Me duele dar esta nota tan baja porque Ana me cae muy bien y la sigo desde hace mucho, pero es que no he sacado nada de esta novela, puede ser porque muchas de las reflexiones o anécdotas ya las conocía de sus podcast o porque constantemente ataca a la religión/Iglesia, sin ser soez ni insultar, pero dejando bien clara la oposición. Con decirlo una vez bastaba, no era necesario repetirlo doscientas en un libro tan corto. Y para colmo, y vale que es una novela y se permiten licencias, pero hay que leer sentencias del tipo "Y allí estaba ella, una virgen con manto azul y blanco y la mirada en las nubes, que le pisaba la cabeza a una serpiente sin que le temblara el pulso, invicta; y yo quería ser ella, pero sin tener que ser virgen; ser virgen era como tener un premio de consolación, porque los grandes puestos estaban ocupados por hombres: Dios, Jesús, san José y el Espíritu Santo, más doce apóstoles. Imbatible. A la paloma y a la virgen les dieron el premio de consolación". Lo básico de la Religión Católica no se lo sabe para escribir semejante mamarrachez cuando no hay nadie -sin contar a Jesucristo- por encima de la Virgen María, lo de San José me ha dejado rota, la verdad. En ningún escrito bíblico, eclesiástico... se pone, se ha puesto y se pondrá jamás a San José por encima de la Madre de Dios.
El argumento del libro es de una mujer mayor, Josefa, que nació en plena dictadura y cuando era joven comenzó a vivir la transición y democracia. Se descubrió, vivió y trabajó en RTVE, con compañeros que le descubrieron el mundo y la vida tras recibir una educación machista, con un padre férreo y una madre que callaba. Y se muere después de vivir mucho pero habiendo esperado al gran amor de su vida.
Hay libros que no necesitan grandes giros para ser intensos. Este es uno de ellos. Bailando lo quitao me ha parecido una novela preciosa, llena de frases que subrayar y de certezas que se quedan contigo mucho después de cerrar el libro. No es una historia cómoda, pero sí profundamente honesta. Me ha atravesado desde la admiración. Admiración por esas mujeres de antes, que vivieron con menos opciones, menos voz y menos margen para equivocarse. Mujeres que sostuvieron la vida sin reconocimiento, sin red y sin espacio para la queja. Leerlas desde el presente es un ejercicio de gratitud: qué suerte haber nacido en otra época. Qué privilegio poder elegir. No he sentido rabia ni pena, sino respeto. Y una conciencia muy clara de que no somos más fuertes que ellas; simplemente hemos tenido más oportunidades. Es de esos libros que te hacen caminar más despacio durante unos días. De los que no solo cuentan una historia, sino que te colocan frente a tu propio lugar en el mundo. Un 5⭐ de los que dejan poso. De los que no se olvidan.
Cuando empecé este libro, iba con un poco de miedo. Ana Milán es un personaje que me gusta mucho y sigo bastante, pero he visto demasiados halagos hacia el libro en poquito tiempo y no sabía si se trataba de puro marketing o realidad.
La historia que ha creado Ana Milán trata sobre la vida de Josefa, que te relata su vida en capítulos cortos y sin ningún orden, pero que tienen una conexión indudable: el ansia de ser libre de la protagonista. Hay reflexiones que son muy buenas, sin embargo, en alguna ocasión he sentido que me ha faltado más, quizás un poco de coherencia entre capítulos o indagar en temas que se tratan de pasada. No obstante, recalcar lo bien que Ana Milán escribe y la forma que tiene de atraparte entre reflexiones, justo lo que me pasa cuando la escucho hablar.
No sé bien si calificarla como “novela” en todo su esplendor, pero si buscas reflexionar, un chute de feminismo y una buena pluma, quizás deberías leer este libro.
yo la ana milán que conozco es, quiera o no, la de foq, la de los directos en cuarentena, la que hace reír a media españa cuando sale por la tele. yo la ana milán que no conozco es la que te coge el corazón; te lo acaricia; te lo arropa, incluso; y luego, sin que te des cuenta, te lo estruja, aplasta y pisotea, pero luego te recuerda que ya lo has tenido antes así, y que no ha pasado nada, y que seguirá sin pasar nada por tenerlo así, así que vuelves a tener el corazón sano y a salvo.
lo que me ha pasado con este libro es lo mismo que me ocurrió con lo que no tiene nombre, de piedad bonnett (una delicia de libro): que he visto a mi madre ante todo esto, a mi abuela (por supuesto), a mi hermana, a mis amigas, y a todas ellas les he visto discutir, amar, sentir, llorar, gritar, no sentir nada y sentirlo todo como josefa en estas páginas.
porque, ay, josefa, qué bonita que has sido. no recuerdo personaje que haya querido abrazar tanto en mi vida. josefa, que ahora es mayor, pero que también fue joven, se disculpa al principio porque su relato va a resultar inconexo, porque, como bien dice, "la memoria no tiene índice", y, ay, josefa, qué bien me lo has contado todo. josefa para mí ha sido candi, mi abuela, y ha sido marian, mi madre, y no puede encogérseme y expandírseme más a partes igual el corazón ante tal idea.
ana milán es muy buena en esto: en contar lo que muchas mujeres han callado, en ser histórica a la par que poeta, en ser humana y a la vez omnipresente, y qué faceta de ella he tenido el placer de descubrir.
quisiera pedirle a todas y a todos que lean esto, que, una vez acabado, vayan a sus abuelas (si aún tienen la suerte de tenerlas y, si no, que miren bien alto, y se acuerden de ellas), a sus madres, a sus hermanas, a todas ellas que les rodean, y les den un abrazo, que todo dura mientras dure. gracias, ana, de verdad, aunque nunca vayas a leer esto, porque me has dado aún más motivos para apreciarlo todo día a día. gracias.
Si hubiera más estrellas, más le daba. Me faltan las palabras para describir éste viaje por las memorias de Josy. Una mujer de 79 años que va saltando de un tema a otro, de pasado a presente y te muestra sus certezas, sus deseos, sus miedos... Una mujer adelantada para su época que no se dejó "domesticar" Me fascinó. El audiolibro lo narra la autora y es una gozada!
No sé qué me ha pasado con este libro. Lo he terminado porque es cortito pero no he conectado nada con Josefa. Me encantan las reflexiones de Ana Milán pero en este libro me esperaba algo más. La historia la cuenta desordenada y no profundiza en nada. He sentido tristeza mientras lo leía y ha sido una sensación que no me ha gustado.
Anécdotas de una mujer que nunca ha encajado en el ideal esperado para esa España del S.XX, pero que precisamente por eso vivió con la mayor libertad posible. Sus recuerdos son reflexiones de la vida, de amor, patriarcado, sueños y soledad.
Este libro hay que releerlo con el paso de los años, interpretar a Josi en cada etapa vital.
Gracias Aurora por este regalo, me hiciste sentir escuchada
Lleuger, intens i humà. Tenia dubtes de si m'agradaria i m'ha sorprés per complet, ja que aquest llibre es va creuar pel meu camí sense buscar-lo. Una vegada més, Ana Milán sent perfecta i senzillament humana. Admire a aquesta dona. Per la seua forma d'expressar-se saps que el llibre està escrit per ella. Té present la seua personalitat. Que la protagonista d'aquesta història es diga Josefa i siga una dona més intentant viure i entendre el món, em va guanyar.
Ha sido como recordar sentimientos,verdades,pensamientos…como saborear tu plato favorito y en cada bocado desear que no se acabe nunca .. Me han gustado muchos capítulos pero el del pelo me ha encantado.
Esta novela no deja indiferente a nadie de mi generación,pero en este caso que ha sido un audiolibro narrado por su autora, es espectacular, lo recomiendo, he vivido cada momento como algo mío, gracias .
A través de un diario personal, que va saltando del pasado al presente, nos presenta a una mujer que a través de sus elecciones personales desarrolla una vida repleta de emociones, pero a la que parece faltar algo... Bien estructurado, de fácil lectura. Recomendable.
Qué sorpresa de libro!! Ha sido una verdadera delicia poder descubrir esta faceta de Ana Milán. Sinceramente, lo empecé por pura curiosidad, sin esperar demasiado y con ese prejucio de no esperar que una actriz pudiese escribir tan bonito. Este libro me ha callado la boca, porque me ha gustado mucho, muchísimo!! Ana Milán escribe precioso, con un montón de frases para marcar y guardar para siempre. Está narrado por una mujer mayor, nos cuenta diferentes momentos de su vida en la España en que las mujeres eran ninguneadas y algunas ansiaban libertad.
"No te dejes domesticar, ni por hombres ni por miedos".
"La peor de las tristezas es la que se siente en calma".
"Años después, cuando él ya no estaba, encontré en una caja vieja una nota escrita con su letra: «Fui tu padre, a veces mal. Pero fui»".
"Y pensé que la muerte no siempre duele por quien se va. A veces duele por todo lo que se quedó torcido entre medias. [...] Por no haber tenido, ni siquiera al final, la delicadeza de despedirnos".
“Lo que una mujer fuerte espera del amor es un hombre que le ponga fácil ser frágil. Ese es el gran secreto, lo que aun teniendo delante los hombres no ven. (…)Un hombre que sepa que cuanto más resistente es la armadura, más frágil es el alma que la porta” ~ Bailando lo quitao de Ana Milán.
Hoy os traigo un libro amable y cortito. De esos que se leen de un tirón, que te mantienen atenta y de los subrayaríais más de una frase por página.
La historia la narra en primera persona una mujer mayor que va recordando su vida y lo hace con saltos. La memoria es lo que tiene: ahora recuerdas esto y ahora aquello otro que no tiene nada que ver.
Así, nos va contando cómo fue su infancia y su relación con su familia; cómo se sentía desplazada en un mundo dominado por los hombres; sus amores y su elección de vida; y ya con más edad, su visión de la vida y de la muerte.
Reconozco que comencé el libro y casi me lo leo de un tirón –y quizá es lo que tendría que haber hecho–, pero al dejarlo reposar, perdió un poco de fuerza. O quizá es que en el punto que lo retomé ya no enganché tanto. O que, a pesar de que me ha gustado la voz de la protagonista y la estaría escuchando bastantes páginas más, por momentos sentí que, a medida que avanzaba la historia, se iba plagando de frases hechas.
Con todo, os lo recomiendo porque no deja de ser una forma de aprender sobre la vida y desde luego conectas con el libro de principio a fin.
Leído con @sus79ana y @martitabooks que siempre tienen un hueco para leer conmigo 🫶🏼.
“Las cosas que uno, a base de esfuerzo o fortuna, consigue hacer en la vida necesitan de la memoria de los que vendrán después”.
“Lo peor de hacerse mayor no es ver cómo se aproxima la muerte. Lo peor de hacerse mayor es observar cómo, cuando mueren los que están a tu alrededor, la vida continúa”.
“Me da pánico el agujero negro de las últimas veces. Ese momento invisible en el que algo ocurre por última vez sin que lo sepamos”.
"Me llamo Josefa y estoy deseando morirme" así empieza la novela. Lees esto y ya estas metida en la trama. Necesitas conocer la historia de Josi. El contexto histórico en el que se desarrolla la trama es clave para comprender a Josi.Ella pertenece a una generación que ha vivido ciertas normas, limitaciones y expectativas muy distintas a las actuales. Eso se refleja en su forma de ver el mundo, de lo que había que decir, aguantar, aceptar.Su historia no es solo “suya”, sino que refleja la de muchas mujeres que vivieron situaciones similares. Me ha gustado muchísimo la narrativa de la autora, especialmente cómo combina el humor con momentos más emocionales. Hay partes con las que te ríes sin querer y otras en las que inevitablemente te paras un poco a pensar o incluso te sientes identificado. A pesar de su brevedad es una novela que impacta y se queda en la memoria del lector. Me sentí identificada con Josi y no dejo de pensar en lo afortunada que soy de ser joven todavía. Muchas veces no somo conscientes de lo que tenemos. Este libro es un golpe de realidad. La vida es corta y hay que vivirla. Os dejo dos parágrafos de la novela. A quién le guste subrayar este libro es perfecto.
Un libro escrito por Ana Milán difícilmente puede ser malo, y menos si está lleno de esas frases sinceras, inteligentes y humanas que tanto escuchamos en sus podcasts, programas y vídeos de pandemia.
La novela mezcla historia, familia y muchísimas reflexiones sabias sobre la vida desde la voz de Josi, una anciana que ha vivido el franquismo y el postfranquismo. A través de los recuerdos de su protagonista, Ana Milán habla del amor, el deseo, las normas de antes y de cómo muchas veces los jóvenes miramos a los mayores como si nunca hubiesen pasado por lo mismo que nosotros.
El libro va dando saltos en el tiempo y mezclando personajes y hechos históricos reales con reflexiones muy personales que se sienten cercanas y sinceras. Como persona joven hubo temas que me tocaron bastante: el miedo a envejecer, la muerte, el olvido y todos esos (des)amores que una vive a lo largo de la vida. Sin duda es un libro ameno pero reflexivo que recomendaría a todas las mujeres.
Este es el ejemplo de una mujer congruente, valiente, que no se dejó domesticar La sigo en redes y es un placer escucharla
No es fácil la vida . No lo es Los días son largos , la vida corta… Nada está bajo nuestro control, aunque necesitamos creer que si Nos enseñan a perdonar , pero a veces no se puede. A dar gracias , pero a veces no hay nada q agradecer… hay besos que se quedaron en la garganta ..
Fue probablemente uno de los momentos de mi vida en los que más amada me he sentido ..
Un sofá sin manchas es uno que no está vivo Los años necrosan el miedo , lo dejan afónico, lo vuelven lento, lo hacen predecible
Hay personas que se quedan dentro, aunque se hayan ido
No sé cómo describir esta lectura. La sentí intensa, apasionada, penetrante, profunda, ese tipo de lectura que te mueve, engancha, te hace sentir cosas y no puedes parar de leer pero a la vez no quieres que se acabe. Me parece brutal como escribe en este libro Ana Milán, cada relato me transporta a entonces y a la vez me hace estar en el presente. Me encantan los libros que te encogen el corazón, que no pasan desapercibidos, que tienen mucho que decir y que te sacuden emocionalmente. Y este es uno de ellos. Brutal, y de los que vuelves a leer. Gran lectura👌🏾
Me ha encantado la historia, es ligera de leer, pero llena de profundidad. Reflejar que existe otro tipo de mujer, fuera de "la norma", oírla, conocerla, saber qué siente y piensa en distintos tiempos de su vida... Muy identificada con la protagonista, para mí, ha sido como leerme a mí misma. Gracias Ana Milán por darme la oportunidad reconocerme de en Josi.
Nota real 4'75 No le doy el máximo de estrellas porque es muyyy cortito y yo quería más, me ha encantado, en la línea de Ana Milán, muy bien escrito aunque yo lo he escuchado en audiolibro y narrado por ella es una maravilla, me ha dejado un regusto amargo pero la vida es así, muy recomendable