El mejor alcalde, el rey y Fuente Ovejuna son dos de las obras capitales de Lope de Vega. La primera pertenece al ciclo de las comedias históricas con serias implicaciones sociales: un caso de la justicia real del emperador Alfonso VII frente a los nobles desaforados. La otra, es el drama genial del pueblo cordobés oprimido que se alza contra el tirano para vengar los ultrajes a su honra. En ninguna obra de la dramaturgia universal se alcanza mayor grandeza colectiva.
Drama rural sobre el tema del honor. Tello, poderoso noble gallego, se enamora de Elvira, prometida de Sancho, uno de sus súbditos, muy poco antes de que celebren la boda, que contaba con su aprobación. Es tal su pasión que obliga a aplazar el matrimonio y rapta a Elvira con el fin de forzarla. Sancho se ve obligado a acudir al rey. Ideológicamente, como todo el teatro del Siglo de Oro, es muy discutible. La obra es una defensa propagandística a ultranza de la monarquía. Se viene a decir que todos, los nobles también, tenemos un papel en el mundo y eso es inmutable porque Dios lo ha querido así. Y que el rey, justo y generoso, ya resolverá los problemas que se planteen. Un ejemplo más de ese acercamiento entre campesinos ricos y monarquía que tanto gusta a Lope.
Pero todo ese lastre ideológico es perdonable por la contundencia y belleza del resultado, desarrollado en escenas de gran intensidad dramática y versos muy fluidos. La mezcla de refinamiento y rusticidad está muy conseguida. Campesinos sencillos, pero de costumbres nobles. Y con un sentido del honor muy acentuado. Torreznos, cerdos, gaitas y buenas maneras. Especial atención al personaje de Pelayo, el gracioso. El final, dentro de lo limitado del género, no deja de guardar alguna sorpresa. Personajes muy bien definidos. Intenso y entretenido de leer. Muy recomendable.