Este “troncho” de libro, como la autora lo llama, no puede tener menos que 5 estrellas. Ya en la presentación oficial del libro se auguraba como una lectura obligatoria para el venezolano. No llegué a vivir el ascenso de Chávez, en el 2002 estaba apenas llegando a este mundo, pero vivo con el lema tatuado que “aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla” y es un libro que se lee con facilidad, te engancha fácil y te ayuda a poner en perspectiva, y a recordar, que antes solíamos ser un país.