Es, esta, la historia de un verano, de un amor imposible y de un desliz que se va arremetiendo entre nuestro más profundo ser. Es esta la historia de Alejandro e Irma, la historia de sus amigos, sus padres. La historia de varias generaciones que se va tornando de color cálido. Cálido como el sol criollo, el sol de un verano que estimula los sentidos y da a estos personajes un matiz especial.
Es, esta, la historia de quien quiere vivir en plenitud y a veces puede y otras veces no puede. Alejandro estudia arquitectura en Buenos Aires e Irma estudia Bellas Artes mientras trabaja en una farmacia. Su amor es una historia imposible, pero solo quien busca en el amor puede hallar un resquicio de felicidad. Y eso es al fin y al cabo este libro, un resquicio de lo que puede ser, de lo posible, de lo puramente efímero de la vida en todo su esplendor.
La historia de un verano que entre piletas, entre baños en el río y la mar, entre canciones de guitarra con paraguayos, entre sensaciones que se nutren de una vida que es dada a la melancolía y a su vez a la belleza. Estos personajes toman el lugar de sentimientos encontrados, de encontronazos con otras personas, de búsquedas en el mundo. Es el retrato de una juventud que parece estar perdida, que busca su lugar en el mundo entre lugares, entre sitios a los que poder pertenecer, a los que poder encontrarse a sí mismos.
Se me hace tierna esta historia que para entre el calor y la brisa veraniega de la argentina. No la del interior, sino la de la orilla. Tal vez el mejor verano sea el que se dan los unos a los otros. Y yo escribo esto en pleno invierno, cuando debería haber sido un libro leído en el estío. La búsqueda incansable de un estar junto al otro, de una imposibilidad habilitada que nos da un encontronazo con el mundo real, el mundo de ahí fuera, el mundo judeo-cristiano, el mundo de unos padres y unos hijos.
No es este un libro para leer a la ligera, sino un libro para pensar detenidamente en cada personaje. Pues ellos nos muestran arquetipos del propio ser mismo que les es dado. Con ellos aprendemos y con ellos nos encontramos, pero no son estos personajes unos personajes cualquiera, bien podrían ser de verdad. Bien podría ser esta la historia de un verano que sucede en la argentina vieja. La búsqueda de un mundo, de ese lugar que nos pertenece a cada uno y que muy pocos podemos encontrar en nuestra juventud.
Es este un libro por y para el amor, por y para la juventud, por y para encontrarse a sí mismo en él. Porque sus personajes hablan de nosotros, hablan de la belleza que habita en los veranos cálidos, del amor, de las imposibilidades que arrastramos con nosotros y de esos deseos que sucumben a la verdad. Pero ha tantas verdades y soledades como seres en la tierra. Cada uno decimos nuestra verdad, la que experimenta nuestro ser y nuestro cuerpo, y Alejandro e Irma no terminarán por estar juntos, pero yace la posibilidad, siempre ha estado ahí, sólo que ellos no supieron verla.