Viajar es moverse y transformarse. Supone algo más que una colección de destinos: implica comprender la fragilidad de cada lugar, que todo cambia y que la memoria se alza como el único territorio que permanece. En esta obra Espido Freire nos lleva de la mano por escenarios que se viven, pero que luego se desdibujan y se transforman: el Damasco anterior a la guerra, los páramos solitarios de Yorkshire, el Madrid galdosiano, Bath y sus ecos de Jane Austen. Cada lugar funciona como un espejo donde se entrecruzan la literatura y la vida, la historia y lo que queda de ella. Guía de lugares que ya no existen es más que un libro: es un mapa emocional, un cuaderno de viaje escrito con la tinta de la nostalgia y la lucidez.
UN LIBRO SOBRE LO QUE SIGNIFICA VIAJAR QUE CAUTIVARÁ TANTO A AMANTES DE LOS VIAJES COMO A QUIENES BUSCAN HISTORIAS INSPIRADORAS
María Laura Espido Freire (her pen name is just her surnames Espido Freire) is a writer born in Bilbao, Spain on July 16, 1974.
Espido Freire dedicated her early years to the study and performance of classical music. She received a degree in English philology from the University of Deusto, where she also studied for a master's degree in editing. She made her literary debut with the novel Irlanda in 1998. It has been translated into several languages. The French version of the novel, translated by Eva Calveyra, won the Millepage Prize in France. As of 2007, an English translation of Irlanda is underway. The first chapter appeared in The Violet Issue of [Fairy Tale Review], edited by Kate Bernheimer. Another excerpt from the novel was published in the Summer 2007 issue of The Modern Review. In 1999, she was awarded the Premio Planeta for her novel Melocotones helados. She is the youngest writer to have won this well-funded literary award. Her novels have been translated into several languages, including French, German, Turkish, Dutch, Italian, Polish, Portuguese, Chinese and Japanese. She has an interest in teaching creative writing and has taught at several universities. In 2007, she won the Premio Ateneo de Sevilla for her novel Soria Moria.
Una preciosidad de ensayo, para saborear despacio su cuidadísima y evocadora prosa con una belleza narrativa que invita a la pausa y a la reflexión. Destila la elegancia e inteligencia que ya conocemos en Espido, consiguiendo que el lector sienta que los lugares que describe formaron también parte de su vida, aunque no los haya visitado. Pero si has estado allí, se produce una conexión muy intensa con tus propias vivencias en ellos. Una obra que deja huella y que amplía la mirada sobre la necesidad de cuidar lo cotidiano de los lugares que aún existen.
Hay libros de viajes que te invitan a hacer la maleta… y otros, como Guía de lugares que ya no existen, te obligan a mirar atrás.
Espido Freire construye aquí algo mucho más interesante que una guía turística: un mapa emocional. Más que de lugares desaparecidos, habla de lugares que siguen existiendo pero que ya no son como los recordábamos. Y en ese pequeño matiz está gran parte de la fuerza del libro.
El recorrido que propone es muy sugerente: empieza volviendo a Damasco, a un lugar lejano en todos los sentidos; sigue con un viaje en tren en el que la viajera protagonista va cambiando de personaje; continúa con un paseo por Vitoria que acerca el relato a algo más íntimo; y también nos lleva a la Bath por la que paseó Jane Austen, al York relacionado con las hermanas Brontë o incluso a una Ghana que muchas veces parece invisible para el resto del mundo.
El libro habla, en el fondo, de la nostalgia y de la peligrosa tentación de comparar la realidad con lo que habita en nuestra memoria. Cuanto más tiempo pasa, más diferencias aparecen… y más fácil es caer en la tristeza o en el “echar de menos”. Pero también es una invitación a detenerse, reflexionar y vivir las experiencias de verdad, en lugar de limitarse a acumular información y fotografías.
Lo que más me gusta de Espido Freire, por encima de todo es cómo escribe y con sus últimos libros me pasa siempre lo mismo: cuando termino, me quedo con ganas de más.
Es un libro breve, pero de los que dejan poso. De los que te hacen pensar en tus propios “lugares que ya no existen”: ese bar, esa calle, esa versión de uno mismo que también quedó atrás.
Libro que, sin narrar una historia, te absorbe entre descripciones tanto superficiales como profundas, haciendote desear viajar a todos los lugares sobre los que escribe en cada capítulo y con un final breve y precioso.
Me ha gustado mucho la forma de escribir de la autora.
Maravilloso y tedioso a partes iguales. No hay nada que me cueste más a la hora de leer que las descripciones de paisajes o ciudades. Desconecto, me frustro y no retengo la información. Y este es un libro dedicado a ello 100%. Espido escribe de una forma tan poética y fina, que es imposible no sentir que esa resistencia hacia las descripciones, se ha resquebrajado un poquito. Me ha hecho reflexionar bastante sobre la importancia de los lugares para el desarrollo de la historia, el alma que tienen.
Y no me escondo, Bath y Yorkshire han sido mis capítulos favoritos. Sin menospreciar Damasco, el camino De Santiago o Noruega.
En definitiva, es un libro precioso (muy denso para mi), pero al terminarlo sientes que su mensaje va a perdurar y que seguramente vuelvas a él en otra ocasión.
Guía de lugares que ya no existen es el nuevo ensayo de Espido Freire, ganador del XX Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes 2025. Una oda sobre aquellos lugares que fueron y ya no son; lo que una vez, alguien, tuvo la oportunidad de vivir antes de que la acción humana o la propia naturaleza los destruyeran y alteraran por completo.
La narración no podía empezar de otra forma, sino es hablando de la gran riada que sufrió la ciudad de Bilbao en 1983. Unas lluvias torrenciales desbordaron algunos de los principales ríos, como el Nervión y el Ibaizabal, y la ciudad quedó inundada. En el Casco Viejo el agua alcanzó varios metros, hubo miles de evacuados y la catástrofe dejó decenas de muertos. La autora, bilbaína de nacimiento, había ido a pasar unas semanas de verano a la casa de sus abuelos, en Galicia, y lo que recordaba antes de la gran riada se desvaneció por completo; el Bilbao de justo un día antes se convertiría, para muchos, en un lugar que ya no existía.
A lo largo del ensayo, Espido nos hablará de sus viajes por Siria, Noruega o Inglaterra; compartiendo recuerdos de lo que vio y ya no está o suspirando por lo que quiso dejar para otro momento y la guerra provocó la imposibilidad de volver a verlo en pie. Hay casos, como la ciudad de Bath, que, tras los bombardeos de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, se intentó hacer una reconstrucción de los barrios con un diseño casi idéntico; o Alepo y Palmira, que sufrieron grandes pérdidas históricas (la mayoría declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) durante la guerra de Siria.
No todo es destrucción, también hay renacimiento y mejora. Oslo estaba aislado del mar con un puerto antiguo y una zona muy industrial que fue sustituida por zonas verdes y paseos junto a la costa. Noruega tiene algo especial; la autora nos recuerda una de sus novelas, La flor del norte, donde nos habla de una princesa nórdica que parte hacia España para casarse con uno de los príncipes de Castilla. Pero su país tiene algo especial, atemporal, sobre todo al norte, cerca de un posible fin del mundo donde aún quedan tribus que mantienen las tradiciones de sus antepasados, las auroras boreales cubren el cielo y los osos polares todavía no sufren las atrocidades del cambio climático.
Y por supuesto, no podía faltar su mención a Jane Austen, que estuvo viviendo en Bath durante unos años y cuyo barrio desapareció tras los bombardeos.
Estamos, pues, ante un libro con una narrativa donde se entremezclan la literatura, la cultura, la vida y la historia para hablarnos de la memoria, de los recuerdos, de lo que fue y ya no volverá, de segundas oportunidades para conservar lo que aún tenemos y de mejorar aquellos espacios que son el reflejo de un patrimonio mal gestionado.
Espido Freire nos regala un bello libro de viajes narrando algunas de sus mejores experiencias personales en lugares que no existen (como la Damasco de antes de la guerra o el Bilbao industrial de su infancia) y en otros que han sido muy inspiradores para ella, como su noche en el Orient Express o el descubrimiento de una Noruega que no imaginaba.