A los 45 años, en su lecho de muerte, Iván Ilich rememora su infancia, su ascenso en la administración de justicia rusa, su matrimonio con una mujer de buena familia y sus relaciones con sus hijos y amigos. El sufrimiento físico y espiritual de Iván Ilich en presencia de la muerte refleja la crisis que el autor vivió en su madurez y constituye una de las reflexiones sobre el sentido de la vida más profundas de la literatura universal.
La muerte de Iván Ilich ha contribuido al debate filosófico sobre el aspecto trágico de la vida desde su publicación en 1886, un clásico imperecedero que continúa cautivando a lectores con su profundidad psicológica y su acercamiento a la cuestión esencial de la existencia.
Todo comienza con el entierro de Iván Ilich, un alto magistrado e influyente personaje de la sociedad. Iván nos narra parte de su infancia, adolescencia, carrera profesional, situacion familiar y lo más importante, sus últimos días. Nos narra como colgando unas cortinas de su nueva vivienda se da un golpe, que aparentemente no es nada pero que tras meses de dolores y diagnósticos no acertardos de diferentes médicos le ocasionan su final. Mientras todo ocurre, se pregunta si su vida ha tenido sentido, si ha hecho las cosas bien, y si es así por qué tiene que morir. Esto lo hace tremendamente irascible, odia a su familia y se apoya en un criado, Gerasim, cuya vida ha sido totalmente opuesta y desinteresada.
Novela corta donde el personaje reflexiona al final de su vida sobre como ha vivido. Ha tenido una vida cómoda, con una proyección de futuro laboral y social y unas comodidades dentro de la clase social alta y no se explica el por qué tiene que ser el el que muera, cuando no ha hecho "nada mal". Pero realmente la importancia de Gerasim en este relato es que obtiene otra visión de la vida totalmente diferente, ya que lo que él piensa que ha aportado a la sociedad ha sido todo por propio interés y en cambio ese criado que lo cuida hasta el final, lo ha hecho por el beneficio de otra persona, sin ser egoísta y sin esperar absolutamente nada a cambio. Es por esto el odio que le toma a su propia familia, ya que son la extensión viva de sus propios actos.