Escrito desde la prisión y desde la teoría de la heterogeneidad cultural propuesta por Antonio Cornejo Polar, este libro propone una revisión crítica de la literatura ecuatoriana del siglo XX. Los ensayos contenidos en esta obra dan cuenta de los procesos histórico-políticos que el país atravesó y cómo la literatura se volvió el espacio donde los escritores se atrevieron a contar la realidad que acontecía. Con una prosa comprometida, rigurosa, «enloquecida», Ernesto Flores Sierra hace un repaso por los grandes clásicos contemporáneos de la literatura local (como José de la Cuadra, Joaquín Gallegos Lara, Pablo Palacio o Jorge Icaza) y por aquellos autores olvidados entre las grandilocuentes narrativas y poéticas nacionales.