Al final me ha gustado mucho. Si bien no soy un iPad-kid, sí noto que mi capacidad de atención se ve reducida en lecturas de más de 150 páginas. Sumado a eso, las primeras 100 páginas no son las más frenéticas que he leído, e incluso llegué a pensar que solo servían para conocer el lore del personaje. Sin embargo una vez se llega al momento fantástico por ahí del capítulo 35, esas primeras páginas comeinzan a cobrar sentido. Como si eso mismo fuera un reflejo de cómo Paradella pasa de ser un espectador de su vida a ser protagonista.
Sería muy interesante un análisis de cómo funcionan las relaciones de género en esta novela, con un protagonista cuyo motor principal fue huir de los estándares de masvulinidad de su familia, y que lo llevó a una vida haciendo cosas de las que no estaba convencido y que configuró todo. Conforme se acerca el final, la tensión aumenta y me quedé pegado y sólo el hecho de que es necesario dormir me despegaba del libro.
No sé si yo habría titulado así este libro, aunque revonozco el gran valor que tiene. Otro título, relacionado a la mentira y no a lo maravilloso, tal vez sería decantarse por lo no-fantástico.
Creo que la novela podría ser, de una mejor forma, catalogada en otro género que en el fantástico, pues si bien es un hecho de este tipo el que da forma al libro, todo lo que despliega el libro va más allá de ese sentimiento. Como si lo fantástico fuese más un mecanismo narrativo que un género.
Sólo queda decir que a mí me ha gustado mucho, encuentro sentido invluso en aquello que no me termina de gustar, y las partes que no he logrado resolver siguen allí dando vueltas, creo que eso ya es mucho más que suficiente.