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108 pages, Paperback
Published February 4, 2026
«Pero ¿qué pensábamos exactamente que iba a pasar al poner en contacto en un espacio digital anónimo a individuos sin un proyecto de vida en común ni herramientas deliberativas, y al entregar el control de sus interacciones a algoritmos propiedad de los mayores oligopolios conocidos, diseñados para pelear por la atención y monetarizarla?»
«Tan pronto como concluyó ese proceso de acumulación originaria a través del esfuerzo colectivo, el entorno digital se convirtió en una gigantesca caja negra privada a la que corrimos con entusiasmo a regalar nuestro dinero, como si fuera un altar en el que realizar ofrendas rituales. Toda esa energía social fue expropiada: casi de la noche a la mañana dejamos de compartir materiales digitales -una práctica masiva y generalizada hace dos décadas, aunque hoy cueste recordarlo- y nos encontramos suscritos a un conjunto creciente de plataformas de contenidos y servicios de pago. El siguiente paso fue extrapolar ese modelo parasitario a la vivienda, el transporte o la cultura. Airbnb no posee una sola casa y Uber no cuenta con un solo taxi: surgieron explotando los esfuerzos que realizamos en nuestra vida diaria para acceder a una vivienda o conseguir un vehículo con el que desplazarnos, y luego se expandieron como una mancha de moho tóxico.»
«El ciberfetichismo se nos metió en los huesos. Nos convenció de que algo había cambiado definitivamente. De que las luchas políticas, tanto los triunfos como las derrotas, habían quedado definidas para siempre por su dimensión tecnológica.»
«Centrar la mirada en un artefacto concreto -el móvil, el televisor, la radio- o incluso en las máquinas en general impide entender el continuo de prácticas tecnopolíticas y, sobre todo, cómo se incrustan en nuestras instituciones económicas, educativas o comunicativas.»
«El señor Peel, nos dice Marx, «descubrió que el capital no es una cosa, sino una relación social entre personas mediada por cosas». Eso mismo ocurre con la tecnología digital. No es una cosa, sino un conjunto de relaciones sociales que han sido deformadas para permitir su mediación por artefactos que benefician a un puñado de empresas.»