H. P. Lovecraft cambió para siempre la forma en que concebimos el terror. Su universo de dioses insondables, horrores cósmicos y saberes prohibidos abrió un nuevo camino en la literatura fantástica del siglo XX. Lovecraft nos enfrentó al vértigo del infinito y a la insignificancia del ser humano ante fuerzas que no puede comprender. Su estilo, mezcla de erudición y locura, sembró las bases del terror moderno. Escritores, cineastas, músicos y artistas continúan reinterpretando su legado. En este primer volumen de Siempre nos quedará Lovecraft, Fernando López Guisado explora la magnitud de su influencia en la cultura popular, desde la música a los juegos de mesa. Un viaje al corazón de la oscuridad lovecraftiana. Una invitación a mirar más allá del velo de la realidad. Porque el miedo, como Lovecraft demostró, es también una forma de conocimiento.
Con una clara vocación poética, Fernando López Guisado publicó su primer libro con apenas dieciocho años y desde entonces no ha dejado de crear una obra sólida, rebosante de imaginación y originalísima en la búsqueda de un mundo lleno de misterio, que roza quizá lo paranormal pero que se hace aún mayor en la poesía amorosa o existencial.
La publicación en 2012 de "La letra perdida" le colocó entre los autores más leídos de su generación. En 2015 "Rocío para Drácula", un intenso y extenso libro, recibió el Premio de la Asociación de Editores de poesía. También reconocido por su vertiente narrativa, suele desarrollar la misma mediante relatos de terror, delirio y humor negro recopilados en el volumen "Montaña rusa".
Intenso activista cultural, colabora con diferentes medios y ha realizado labores de profesor de taller de creación, asesor literario y jurado en diversos certámenes.
No llevo la cuenta de cuantos tratados, ensayos, cartas, sueños, esbozos de ideas, visiones o reinvenciones (entre mil y ciento publicaciones) sobre vida y obra de H.P. Lovecraft he devorado con saña, sintiendo predilección por S.T. Joshi y esas extrañas cartas y pensamientos epistolares. ¿Qué encuentro aquí, en esta enésima? Un formato más publicitario y menos denso, visual gracias a las múltiples fotografías, portadas, momentos y letras del maestro de horror cósmico. Y una disección de su persona que lo trae más al presente, dejando de lado arcaísmos, pero no conocimiento sobre temas, autores y literatura o estilo, y convirtiendo a Lovecraft en una pieza de orfebre dentro de la historia antigua y presente, con verdaderas perlas en forma de expresiones, sentencias o apuestas de verbo ameno.
Por capítulos:
Introducción: algo leve de un lujo de autor, Ramsey Campbell.
Capítulo 1, el mito de Lovecraft: preámbulo donde se nos cuenta, leve y en resumen, lo que detallará más adelante; su esencia, creación, expansión, influencias propias y las que dejó como legado, las sensaciones de que, más que un personaje real, se trata de una leyenda urbana…
Capítulo 2, un hombre que no salía de casa: un recorrido experticio por su vida, que también abarca los tratados de Joshi, por ejemplo. Crianza, tendencias de lectura y curiosidad, su aislamiento, falta de escolaridad, cultura compleja, estudios de alto nivel por ciencia infusa que se imponía, los textos, las cartas, los viajes, Nueva york y Sonia, el retorno, los amigos escritores, el principio del fin y su bibliografía. Desde perspectivas que mezclan anécdotas del redactor, cómo le influyó a él, como llegó, o qué piensa.
Capítulo 3, el horror según Lovecraft: su manera de narrar y cómo ha sido analizada desde todo prisma, pasando de lo recargado y la sobre-adjetivación a la maestría para crear unos miedos que hasta entonces solo se intuían en las pesadillas. Ese panteón, de dónde viene las ideas, religión, leyendas, mezcolanza, lo onírico… Sus universos, tanto personales, como trasladados a la literatura que revolucionó años después sin saberlo, y sin saberse alterado.
Capítulo 4, más allá del horror: las relaciones de Lovecraft, como su ideología, han sido desnudadas con saña, sin dejar nada fuera de foco. Compañeros y compañeras de letras, sus millones de cartas que no suponen solo comunicación, sino también su única manera de expresar su enrevesada psique, de liberarse para con otros. Catarsis. Comprensión y poesía.
Capítulo 5, el Círculo de Lovecraft, y capítulo 6, influencias en la literatura y el pensamiento (los aúno): además de los habituales que hicieron crecer su universo de entidades y primigenios, me gusta que se aborde la inmensidad de su persona en este país, en las letras españolas (Borges o Cortázar). En países y continentes para entender cuán lejos llegó. Y se muestra lo amplio del territorio patrio; me encanta la mención a la revista fundacional Círculo de Lovecraft de Amparo Montejano e hijo (donde he tenido la suerte de publicar varios textos homenaje). También vemos a sus herederos y herederas actuales a lo largo de los años hasta el presente. Me faltan algunos y algunas, claro, de aquí o fuera, como Gemma Files, Jesús Cañadas, Guillem López, Anna Starobinets, Francisco Javier Olmedo, François Baranger y muchos más. Lógico por la amplitud, pero, de mi parte, mención y reconocimiento.
Capítulo 7, esos juegos malditos: es mi episodio favorito, y presumiría que también el del autor. El camino por el que millones han llegado al genio de Providence. El rol, en todas sus vertientes, aunque falte algún nombre (Pulp Cthulhu, Wamatse, y alguna otra joya clandestina de autores/as o sellos minoritarios, como Primigenia Austral, El Refugio de Ryhope y Pepe Pedraz (erudito), además del fantabuloso Cthulhu Death May Die). Como alternativa diferente, De Profundis, juego de misivas por correo postal, o Dredge, una maravilla de videojuego (me faltan juegos de pantalla, PC, consolas: un mundo a disfrutar que se obvia ligeramente).
Pero al grano. Le ofrece el ensayista cariño como parte de su vida, evolución y crecimiento vital, en tono personal, analítico, clínico, pero freak. Espléndido. Un recorrido memorable. Mención especial a Sandy Petersen, autor de La Llamada de Cthulhu y referente, al que tuve la suerte de entrevistar en el Celsius (pincha aquí).
Capítulo 8, Lovecraft en la música: me sorprende que aquí, dentro de la profundidad densa del maestro, y fuera del metal con sus extremos, de bandas sonoras o experimentos, falte que los clásicos, ópera, teatro, performance, no hayan caído a sus pies con algo verdaderamente revolucionario. Recorre aquí esas sendas de contundencia, de oscuridad que parece no traspasar la barrera. Me falta algo, no en la documentación, sí en apuestas. Y un consejo: Tromort y su disco del Wendigo. A buscar.
Pegas: un fallo de maquetación que hace que un número considerable de palabras, en el primer tercio de la obra sobre todo, estén unidas, lo que afea vista y lectura. Y se repite en alguna aseveración, leve esto último, desde lo sinopsado hasta el desarrollo completo.
Como resumen, de normal leemos ensayos ilustres, elevados, de prosa, disección, revelaciones. No en esta ocasión: un texto más ameno porque fusiona al experto y al devoto desde el amor por sus letras, que además conjuga con esas experiencias propias que también son nuestras. Me veo reflejado, se lee rápido, se ganan datos (no muchos, pero entretiene), y ahonda un poco más en esta herencia de H.P. Lovecraft, inmortal por los evos de los eones. Recomendado para cafeteros, cafeteras, y aquellos que quieran conocer su poso y sus simas sin complejidades. Y bien por Diábolo, siempre promulgando la figura de Lovecraft.
Pd: reitero el tema de las fotos, ilustraciones, portadas y alusiones pequeñas a grandes partícipes que nos han llegado a todas y todos. Me siento parte. Gracias.
Pd 2: tomar nota de las recomendaciones; llevo a su vez siglos con Howard, todavía quedamos…