Samanta Schweblin was chosen as one of the 22 best writers in Spanish under the age of 35 by Granta. She is the author of three story collections that have won numerous awards, including the prestigious Juan Rulfo Story Prize, and been translated into 20 languages. Fever Dream is her first novel and is longlisted for the Man Booker International Prize. Originally from Buenos Aires, she lives in Berlin.
Cuando empecé este libro, terminé de leer el primer cuento, pensé que era un estilo muy distinto a lo que venía leyendo de Samanta. El mundo de los Kentukis, que puede parecer extraño, es un retrato de la soledad, deseo de pertenecer, de las neurosis de la sociedad. Alemania, Croacia, Brasil, México… al final no somos tan distintos.
Como conjunto de historias es muy poderoso el mensaje, acá no hay frivolidad aunque parezca, esa forma de tocar las fibras humanas con tanto detalle me parece que son parte de una mirada profunda de esta escritora que una vez más me sorprende positivamente.
Vistos. Todos queremos ser vistos y ser amados. Necesidades básicas con las que nos mandaron desde la nave nodriza que nos trajo, o desde aquella explosión que cambió para siempre el universo; tal vez un creador se mofó al vernos tan frágiles física y emocionalmente que le cayó en gracia hacernos dependientes de otros para subsistir. Es que ser vistos, ¿no es una ridiculez? Y, sin embargo, es real. Yo lo he experimentado, esta necesidad absurda de que alguien más me diga que lo que vive en mí, la forma en la que me comporto o lo que digo está bien, y así poder seguir en paz mi vida siendo quien ya soy, dichosa porque alguien más me dijo que estoy bien. ¡Ridículo! Pero no lo suficiente como para que no haya trastornos alrededor de esto, unos tan graves, incluso, como el narcisismo (que espero no sea mi caso).
En fin. El hecho es que, de una necesidad tan primitiva como ser vistos, Samanta Schweblin hizo una novela, pero transformándola en una pieza escalofriante que deja sin aire al lector. Kentukis es el nombre que llevan unos aparatos nuevos, una suerte de mascota que tiene cámaras en los ojos. A este ser se conecta un ser humano desde cualquier parte del mundo, teniendo una ventanita a la realidad de alguien más. Las personas pueden comprar un kentuki y ser su amo, o la conexión a un kentuki y elegir el rol de “ser”. Y es ahí donde todo se tuerce. Se hace la apología a una mascota: un perro o un gato siempre nos observan, interactúan con nosotros sin decir una sola palabra, y saben todo de nuestra intimidad. Entones hay quienes consideran su kentuki como eso, como una mascota, cayendo en prácticas irrisorias como comprarle una bola de estambre o juguetes para animales, sin darse cuenta de que detrás del dichoso aparato hay UNA PERSONA.
La historia se narra a varias voces en diferentes situaciones: el de la madre pensionada a quien su hijo le regala la conexión a un kentuki que termina estando en Alemania; la del niño en Guatemala que juega obsesionado con su kentuki liberado; la de la chica que se siente sola y termina haciendo obscenidades con su “mascota”; la del hombre que cree que hay un hombre bueno tras la fachada de topo del aparatejo y termina pareciendo un pedófilo que acosa a su hijo; y algunas más. Todas tan escalofriantes y particulares, con giros tan únicos que dejan que el lector asuma, crea, piense y tema con cada fibra de su cuerpo. Un mundo distópico del que no estamos tan lejos si lo pensamos bien, uno del que nos fascina leer, pero en el que odiaríamos vivir. Otro gran acierto literario de Samanta.
Tremenda su capacidad de incomodar, emocionar y hasta asquear al lector. Una lectura muy amena y sencilla, un tema muy cabrón que tiene mucho jugo para exprimir, muy de vibras estilo Black Mirror, distópico de los 2020’s
¿Qué tanto de nuestra vida o privacidad estamos dispuestos a ceder? Si te dieran a elegir entre amo y servir ¿cuál elegirías, observador u observado? Esta idea no está tan alejada de nuestra realidad actual y podría ser desconcertante sin embargo, ¿cuándo no la realidad supera a la misma ficción?
Perturbadora fábula acerca de como la tecnología es el espejo en que reflejamos nuestros miedos, carencias, aspiraciones e incluso crueldad, en suma nuestra (in)humanidad
Si bien me parece interesante la temática, le falta un poco más de suspenso o de situaciones extrañas. Algunas historias son muy cortas y no cuentan nada más de lo que ya se sabe.