No resulta exagerado afirmar que los antiguos romanos adoraron el amor otorgándole la más alta consideración. Cantaron y alabaron sus excelencias, además de practicar todas sus variantes. El amor ocupó el centro de su pensamiento, a la vez que se instaló en el corazón de la sociedad y se manifestó en sus costumbres. Relacionado inicialmente con lo sagrado, a partir del siglo i el amor se convierte en institución al multiplicarse sus ritos y representaciones. Se mezcla así con asuntos de alta política ―basta recordar a César, Cleopatra y Marco Antonio― y se encuentra incluso en la raíz de la decadencia del imperio, ejemplificada, entre otros, por personajes como Mesalina o Nerón. Pierre Grimal es uno de los más destacados latinistas y especialistas actuales en la antigüedad romana.
Admitted to the École Normale Supérieure in 1933, and receiving a third in the "Agrégation des lettres" in 1935, he was member of the French School at Rome (1935-1937) then taught Latin at a Rennes lycée. Then he was active as a professor of Roman civilization at the faculties of Caen and Bordeaux, and finally at the Sorbonne for thirty years. He published studies on the Roman civilization, of which many volumes to the "Que sais-je?" series, and translations of Latin classical authors (Cicero, Seneca the Younger, Tacitus, Plautus, Terence). On his retirement, he also published biographies and fictionalized histories (Mémoires d’Agrippine, le procès Néron), more intended for the general public. At the end of his life, he campaigned for the safeguarding of literary teaching.
Completo estudio sobre la evolución de la concepción del amor a lo largo de la historia de Roma desde su fundación hasta el imperio. Nos desvela una sociedad mucho más puritana y moralista de lo que su fama haría suponer, un precedente de los fundamentos cristianos que en muchos casos siguen vigentes. Grimal consigue que viendo cómo cambiaban las costumbres y leyes en torno al amor, a menudo gracias a la influencia de otras culturas, aprendamos mucho de cómo era la verdadera vida romana, su diferencia de clases, el esclavismo, la prostitución, el desprecio al pasivo de una relación homosexual... Y reflexionas que, en realidad, no hemos cambiado tanto.
A ver... Bien, pero... Quien me lo prestó tenía razón al advertirme de que es una lectura difícil. Y yo añadiría "muy" ante ese término.
Obra amplísima, completísima y documentadísima, de redacción exquisita y magnífica para zambullirse en esta rama del saber. Hasta ahí, cero problemas. El problema es que su lectura es lenta, densa y, a menudo aburrida, lo que lastra el buen sabor general del conjunto.
Aun así, si se dispone de tiempo, paciencia y perseverancia, merece la pena.