Ethan tenía un talento convertir cualquier momento importante en un magnífico desastre…
El hombre que arruinaba todo reconstruye la vida de un joven brillante y contradictorio, capaz de transformar cada acierto en un error y que nunca destacó por sus grandes decisiones… salvo, quizá, por la exactitud quirúrgica del día en que encontró su destino.
A veces, perderlo todo no es el final, sino la única forma de comprender lo que realmente importaba.
Con humor negro, melancolía y una precisión cruelmente humana, esta historia explora la delgada línea entre el fracaso y la lucidez. Reflexiona sobre cómo, aunque la vida parezca una sucesión de accidentes fortuitos, cada paso —incluso los que evitamos dar— modela nuestro destino y el de quienes nos rodean más de lo que imaginamos. Algunas vidas que parecen rotas están, en realidad, terminando de construirse, recordándonos que entender algo demasiado tarde no le quita valor a entenderlo.