Me llamo Arel y el día que recibí la invitación a la boda de Iván, sentí que el mundo volvía a hundirse bajo mis pies. Él fue mi primer amor… y también la persona que más daño me hizo.
Decidí asistir para demostrarme que ya no me hiere, lo que no esperaba era reencontrarme con su hermano pequeño, Oliver. Esa noche me confesó lo impensable y me lanzó una atrevida salir juntos hasta Navidad y descubrir si un corazón tan roto como el mío puede volver a latir.
Yo soy Oliver, @Olifrog🐸 en TikTok. Desde pequeño supe el infierno que mi hermano le hizo vivir a Arel, y ahora que por fin nos hemos encontrado, llega mi oportunidad. Estoy dispuesto a demostrarle que el amor no duele y que conmigo siempre estará a salvo.
Finalizada la lectura de 'Sana, sana colita de rana' de Roser A. Ochoa @roser_ochoa hoa a la que puntúo con 8'5/10.
Un bonito romance de reencuentro a fuego lento, pero de aceptación, espera y superación. Y por supuesto con momentos duros, tratando la salud mental y la terapia de forma natural.
Llegó el día de la boda de Iván, donde podrá demostrar que ya lo ha superado después de tantos años de terapia, pero no sucede lo que Arel espera y eso le duele y aterra a partes iguales cuando ni siquiera es capaz de irse. Y en el peor momento, cuando su límite se acerca, un reencuentro. Óliver llega para calmarlo y con una proposición, conóceme hasta Navidad y decidamos allí qué queremos ser, yo no soy como él.
Arel ha conseguido convertir su hobbie en su trabajo siendo editor, pero vive preso del dolor y el miedo. Años siendo víctima de una situación de la que no supo escapar y aunque sus mejores amigas y la terapia le han ayudado, aún le quedan dar pasos para ser feliz. Ese reencuentro le causa alegría y ganas por primera vez y quizás es su puerta a la esperanza.
Óliver ha salido adelante solo de una cárcel dolorosa donde debió encontrar apoyo, él mismo, con esfuerzo, amor propio y orgulloso por cómo es. Un campeón que ha buscado su camino como deportista y en redes con la ayuda de su mejor amigo Borja, el hermano que eligió, con el que vive. No va a permitir que alguien se quede encerrado en la misma cárcel donde estuvo, y va a luchar.
Una historia donde se demuestra que la crueldad existe en un personaje como Iván, causante de un dolor del que saca las energías para sentirse mejor y curar su fingida superioridad.
Ese dolor común les une, y entre citas, campeonatos, películas, comidas, amigos, té horribles y libros, aparecen la comprensión, sonrisas, ganas, escucha, espera, apoyo y sobre todo, el amor.
No creo que igualarse en el daño sea la respuesta porque al final no te hace distinto, aunque sea efectivo.
Borja me pareció un personaje fascinante como secundario, me quedé con ganas de saber algo más de su trama y ojalá tenga su historia.
Un final bonito para unos personajes que se merecen la felicidad como nadie, quizás de cuento, el editor y la ranita.
Puede ser este mi último libro del año? Seguro. Me gustó muchísimo, super fácil de leer, bonito, intenso. Los personajes me han encantado, muchos matices. Me alegra haberle dado una oportunidad, estaba bloqueada.