Qué delicia de libro. Mi primera experiencia con Jane Austen fue con "La abadía de Northanger" y, sin desagradarme por completo, no me entusiasmó. Éste, sin embargo, ya sea por tener en la cabeza la película o la ilusión de que me iba a gustar más, lo ha conseguido, me ha gustado mucho más.
Austen no lleva un ritmo trepidante, pero no dejan de ocurrir acontecimientos. Va al grano, no se pierde en detalles inútiles. En cada escena se describe la situación y los sentimientos o disposición de los personajes, facilitando mucho la empatía del lector por los principales. Asimismo, la narración está dotada de una ironía muy graciosa en nuestra época, y que debió ser un acontecimiento en la de la escritora; aguda, inteligente, divertida y, en ocasiones, mordaz.
En un plano más profundo hace una sátira social divertida, pero al fin de al cabo una crítica, a los tipos de personas más remilgadas, aduladoras, prepotentes, bulliciosas, egoístas y/o carentes de buena educación, presentándonos distintos tipos personajes.
Como última observación, me ha parecido muy interesante notar como describe los distintos tipos de matrimonios que pueden existir (muy acertado, por cierto, creo que no se deja ningúntipo): el que los dos son iguales y está basado en el respeto y la admiración; el que son polos opuestos, pero funciona porque se compensan y se adoran; el que se da por desesperación de una de las partes buscando la estabilidad al lado de alguien más pudiente; el que se da de manera precipitada, siendo una de las partes una aprovechada y el que en su momento parecía funcionar, pero que, con los años, se descubren totalmente distintos.
La escritora entre tanta sátira, frases largas y románticas y comentarios jocosos da a entender a las jovencitas que en su día lo leyesen como, para alcanzar la felicidad conyugal, los más ventajosos, son los dos primeros. Algo, que también sería bueno meditar hoy en día.
Definirlo semplicemente un libro che parla di Orgoglio e di Pregiudizio sarebbe riduttivo. E’ il modo magistrale di aver creato una storia, dei personaggi attorno a questi due elementi e sebbene la società odierna non sia certo quella di fine ‘700 inizio ‘800 sono proprio questi due sentimenti, queste Prime Impressioni (come doveva chiamarsi il romanzo all’inizio) a renderlo sempre attuale e a ricordarci che è bene non basarsi sempre e solo delle prime apparenze.