Palabralogía es una forma amena de descubrir cómo ha evolucionado el lenguaje desde Egipto, Grecia y Roma, pasando por la Edad Media, hasta nuestros días al mismo tiempo que se nos retrata las formas de vida de estas civilizaciones. Un apasionante recorrido por la historia de las palabras, su formación y sus cambios de signifi cado que nos ayudará a entender por qué unas palabras han sobrevivido a a lo largo de los siglos mientras que otras cayeron en desuso. Un libro fundamental para entender cómo se ha formado el castellano y cómo la historia está también escrita en nuestras palabras.
He estado tentado de asignarle cinco estrellas en muchos momentos (sobre todo al principio, es cierto: más tarde el ánimo ha decaído y me he terminado decantando por la puntuación final). Vaya por delante que, sin dejar de ser un lego en la materia, me apasiona el mundo de las etimologías y todo lo relacionado con la historia de las lenguas en general y de la nuestra en particular. Por esa razón, me ha parecido un acierto el planteamiento de su autor de llevar a cabo una recopilación y explicación de las etimologías por campos semánticos a partir de importantes tópicos con carácter -ya ahí sí- diacrónico, teniendo en cuenta el momento de adquisición de dichas voces (las palabras que conservamos del egipcio, las relacionadas con el teatro griego, con el anfiteatro romano, etc.). Un acierto y, además, considero que he aprendido muchas cosas. No obstante, en el largo capítulo en Salamanca, y en la fingida entrevista con Linneo a continuación, creo que el autor demuestra un exceso de erudición que me ha provocado en algunos momentos un aburrimiento soporífero, aparte de que opino que este cambio (el paso de una exposición monódica -¡eh!, lo que he aprendido- al diálogo) no ha aportado gran cosa al libro, más allá de esta oportunidad para que vomite datos inútiles para el lector.
Es un libro ambicioso, el autor intenta mezclar narración, historia, etimología..., buenas ideas pero la lectura podría haber sido más amena con menos informaciones o con notas a pie de página en lugar de tener demasiados elementos en un solo párrafo. Sin mencionar el humor que a veces parece exagerado, fuera de lugar.
"No importa, querido lector, que leas mis palabras; lo que realmente importa es que entiendas las tuyas." "Porque conocer la etimología de una palabra es desentrañar su 'sentido verdadero'. Y al revés: desconocer su etimología equivale a desconocerla a ella." "Si conoces el nombre, ya puedes adivinar su significado más profundo." "<>" "Somos los dueños de nuestras palabras, así que somos nosotros quienes decidimos su futuro." "Patético! El tiempo se nos escapa, como se nos van las arenas de la playa entre los dedos de la mano o como se le van las aguas del mar al niño que las quiere atrapar con un cesto de mimbre. Habitamos la vida tan presurosos que apenas nos queda tiempo para vivirla." "<>." "<>." "Aprovecha el día de hoy, goza del presente. El pasado ya no existe y, todavía, el futuro tampoco. Olvídate de la eternidad." "Callados silbidos o estruendosos silencios." "<>." "Solo la gloria hará 'inmortal' al hombre." "<<¡Que noble naufragio en una perfección ruinosa!>>." "No sabemos si Dios creó el mundo o no, lo que si sabemos es que Linneo Lo 'dispuso' y lo 'bautizó', como un segundo <>."
Un libro que me deja con sentimientos encontrados, la etimología siempre me resultará apasionante, no así todas las formas de contarla. En este caso, el autor se excedió en intentar parecer ameno y jocoso, los diálogos con personajes del pasado resultan a ratos forzados y, en definitiva, debió buscar otra línea para contarnos algo tan interesante como el origen de las palabras.
A este libro no le faltan subrayados y anotaciones, pues lo que cuenta es realmente interesante; sin embargo, insisto, la forma de contarlo hace que le falten estrellas.
Al estar desprovisto del componente tabú de las palabras que se analizan en la otra obra, puede resultar menos divertido, pero aun así es un texto muy ilustrativo del origen y etimología de las palabras. Es didáctico en cuanto a que juega con las palabras desde un campo semántico y no como una enumeración de lexemas con su etimología. Es instructivo porque trata sobre cultura general y, muy especialmente de cultura clásica. Tiene capítulos muy interesantes y otros un poco más farragosos pero sin duda es un acercamiento a la lexicología y la etimología muy acertado y divertido. Además, estimulando el universo de los lexemas que analizan hace que el lector piense en muchos otros provenientes de la misma raíz con lo que se incrementa siempre agradable sensación de estar aprendiendo cosas. Esto se ve especialmente en los capítulos finales al hablar de la formación de los neologismos recurriendo a raíces grecolatinas. Y cómo la formación de las palabras, y por ende, de la realidad, tiene una motivación muy concreta y no es arbitraria. Lo recomiendo también.
Bien, no es un libro de la lista de palabras con la explicación simple de origenes, pero cuenta la historia relacionada con la palabra. Aunque mi gusto de este libro también dependerá de mi competencia en el idioma español.
Interesante, aunque a veces forzado. En lo personal, me agradó mucho el capítulo sobre Salamanca pues es una ciudad que tuve oportunidad de visitar y gracias a este libro, la pude apreciar mucho más.
Un libro aceptable, pero esperaba algo más profundo. Me interesó la propuesta de tratar un tema como la etimología desde una perspectiva más cálida (leer diccionarios se puede volver aburrido), pero me parece que llega a tratar "demasiado" de ser ameno. El autor va explicando el origen de algunas palabras en paréntesis durante viajes en el tiempo y conversaciones ficticias con personajes de ciertas épocas, perdiéndose a menudo en sus fantasías, a tal punto que parecen historias sacadas de un diario de un adolescente nerd que trata de mostrar todo lo que sabe sobre muchos temas. Eso, junto con los recurrentes y forzados chistes (¡todos en exclamaciones!), arruinó la lectura de un tema que es en realidad profundo y apasionante.
El estilo ameno de repente me cansó un poco, pero eso es algo muy personal porque a mí me suelen gustar los libros escritos en un tono más serio para este tipo de temas. Un punto negativo que le veo es que no profundiza en las etimologías, seguramente para no hacer pesada la lectura, pero siento que en algunas "explicaciones" peca de breve, u obvio. Sin embargo, disfruté mucho el capítulo de los egipcios y el recorrido histórico en general.
Etimología amena y divertida. El autor hace un repaso del día a día de un romano para ir explicando términos heredados del latín y del griego. En la segunda parte del libro, nos centramos en la ciudad de Salamanca para explicar términos que han entrado en el español más tardíamente