Entrar a este entrañable, lúcido y por momentos demoledor libro, es explorar los hábitos, los ritmos y las políticas familiares al interior de un hogar marcado por la exigente cultura del trabajo en una ciudad industrializada como Apodaca, Nuevo León. Con Neblina afuera Iveth Luna Flores se inscribe en la tradición de autoras como Vivian Gornick, para quienes la frontera entre vida y literatura es un espacio de tensión donde por medio de la escritura se sustraen saberes profundamente humanos que se encarnan en historias cotidianas. La escritora desarma los afectos y los dogmas de las mujeres de su genealogía para revelar las estructuras tradicionales y, a la vez, intentar desmarcarse de ellas. La escritura es entonces una forma de resistencia para darle frente a un sistema abrasador que moldea y consume los cuerpos de su comunidad. En cada uno de estos ensayos autoficcionales, que también podrían leerse como una novela fragmentada, nos adentramos a diferentes etapas de la vida de la narradora: la infancia en una región signada por el calor, las primeras y apasionadas lecturas fundacionales, el ingreso a la facultad de Letras, la inevitable huida de casa, el cruce fortuito con la poesía, los trabajos para sobrevivir y el cuestionamiento de los propios ideales y prejuicios que conformaron su identidad. Así nos dice en esta potente e iluminadora obra sobre la literatura como una manera de existir: «Era entonces la escritura mi pedacito milimétrico de libertad, mi territorio no heredado. Me lo apropié, lo tomé a la fuerza, se lo arrebaté al aire. Ocupamos la escritura como quien se mete a un terreno baldío para habitarlo. Tomamos la poesía como quien entra a una casa vacía, en ruinas, y la vuelve su hogar». Iveth Luna Flores nos lleva a transitar el deseo por un destino alternativo de vida, donde el lenguaje poético es el móvil para marcar distancia y traducir la literalidad del mundo a otras miradas más amplias.
Escribir sobre la familia siempre es un páramo complicado de atravesar, sin importar que tengas bellos recuerdos de haber crecido con padres, hermanos, abuelos o tíos. Entre más exploras dicho páramo, encuentras huecos, piedras, riachuelos, a veces pozos y en alguno de ellos un pensamiento que no quieres explorar. Los páramos familiares son terroríficos aunque pocos quieran admitirlo. En mi adultez y en mi camino por decidir no ser madre, a veces lo recorro para responder preguntas sobre mí que me da miedo saber la verdad. He intentado que las respuestas estén llenas de amor y comprensión hacia lo que me hizo ser quién soy, pero muchas veces también hay dolor y rencor.
No me gusta atravesar ese páramo pero debo admitir que me gusta leer sobre otros, porque así los hoyos que he escarbado en el mío ya no lucen tan solitarios. Para mí esa es la escritura de Iveth Luna Flores, un acompañamiento entre páramos y pozos que a veces me avergüenzan pero que también he logrado aceptar. Qué maravilloso.
pero que padrísimo escribe esta chica un libro sobre ensayos (no es verdad que termina siendo una novela, ni fragmentada ni nada) ¿será cuestión de mercadotecnia, de que venden más las novelas que los ensayos? justo ella dice que quiso hacer una novela y no supo cómo en fin
escribe super bien, desde la honestidad y la carencia y la tristeza y la familia y el amor y el enojo y el reclamo y la valentía el libro, para mi va de más a menos y luego repunta con el último pero ella también explica por qué lo de en medio por qué todo
quizá se sienta que sobran las explicaciones, a mi me acercan a ella
me gusta mucho algo que leí de julieta venegas, dice que le gusta que los hijos de los padres con carencias, sepan escribir, escribir, cuenten, o algo así me gusta y me parece super importante también a mí
cada ensayo es una imagen poderosisisima y que se sostiene por sí solo pero leyéndose en conjunto se vuelve una experiencia inversiva en donde sus lectrxs oscilamos entre la familia y la escritura. me encantó, quiero hablar de este libro muchísimo!!! tqm iveth
Le doy todas las estrellas✨⭐️ Tal vez esté sesgada por ser de Nuevo León, pero de verdad estos ensayos me hicieron sentir taaaanto. Fue como identificarme con cosas que nunca pensé pero que ahora que leo a Iveth me hacen taaaanto sentido.
Algo tan “simple” como describir el calor que sentía y el sudor en su cuerpo para mí fue taaaan significativo. Vivir en NL es enfrentarte a un caoooos pero a todo lo ogt le debes sumar un pinche caloron insoportable, el sentir tu cuerpo desesperado y siendo muchas veces ese detonador para sentirte peor.
Subrayé y escribí tanto, chillé dos días seguidos y hasta dejé de trabajar en ratos para seguir leyendo.
qué libro tan más fuerte, íntimo, necesario, hermoso y personal. necesario en nuestra mexicanidad.
pequeños ensayos atravesados por violencia intrafamiliar, pobreza, escritura, cultura de la hiperproductividad, traumas y memorias punzantes con el ingenio poético de una increíble autora. lo personal es político y, sin duda, la fuerza de este libro recae en eso, en cómo hace eco en la vida de miles de personas.
te abrazo, iveth, y te agradezco infinitamente tu vulnerabilidad.
Que bella manera de narrar, no fue difícil identificarme en estos ensayos. Son muy conmovedores y la pluma de Iveth te lleva sin darte cuenta, de repente ya los había terminado. Vuelvo luego a dejar por aquí mis favoritos.
cuando mar me habló de él, pensé que no iba a identificarme tanto con la historia por ser una narración que habla mucho sobre crecer en nl, qué bueno que me equivoqué; estoy gratamente sorprendida por la prosa de la autora, por la forma en que logra conectarlo todo y, aun así, hacer que cada parte brille por su propio sentimiento
cada fragmento contiene una fuerza y una potencia que te dejan pensando por mucho tiempo; agradezco la vulnerabilidad y la confianza que nos brinda a sus lectores, tengo muchas ganas de seguir leyéndola
“La ciudad me aventaba su precariedad en la cara y yo quería escapar, pero no podía, no sabía a dónde. Porque sentía todos sus signos dentro de mí y creía que era la única forma que tenía para quitármelos de encima era anulándome a mí misma o extraerlos de mi cuerpo en forma de palabras”.
Leí este libro teniendo mucho frío y creo que fue una gran forma de calentar mi corazón. Qué gran manera de iniciar mi 2026, me tomó 3 meses lograr venir a compartirles acá todo lo que sentí y aún así creo que me voy a quedar muy corta. Cuando las autoras escriben sobre su propia vida, suelo sentirlo como un regalo. Me siento afortunada de poder leer lo que Iveth nos cuenta acá. Su infancia, su familia, su escritura, la poesía, el dolor. Sobrevivir en el norte. Sobrevivir al norte.
Como siempre lo digo, amo las historias sobre la cotidianidad, amo como el día a día puede ser transformado en palabras tan maravillosas que te hacen sentir de todo, e Iveth siempre me hace sentir de todo con sus historias. Quería llevármelo lento pero lo terminé en 2 sentadas y me quedé con ganas de mucho más.
Alguna vez leí por ahí, que todo gran libro te deja con ganas de escribirlo todo y así me sentí con este libro, con las ganas de plasmar en texto toda mi vida, todo lo que pienso y todo lo que siento.
Ojalá pronto pueda leer más de Iveth, y si tienen recomendaciones de libros del estilo de este, recomiéndenmelos por favor 🥹. Solo me queda decir: CLUB ATLÉTICO IVETH LUNA FLORES HASTA LA MUERTE.
Mención honorífica a Sexto Piso por siempre hacer libros preciosos en portada, papel, color, tamaño de la letra, todo 😍.
Me aproximé con temor a este libro: Había leído parte de la poesía de Iveth Luna Flores, y me gusta mucho. Creo que temía leerla en otro género y encontrarme disfrutando menos, pero en los ensayos de este libro, medio memorias, medio autoficción, hay todo lo que me gusta de su poesía: Miradas en un yo cambiante, creciendo; exploraciones de la familia, la casa, el entorno; miradas muy íntimas, muy personales, con una voz que da gusto leer. Imágenes aparentemente sencillas en las que puede desenterrarse mucho, y en estos ensayos Iveth Luna Flores nos desentierra todo lo que puede haber detrás de una extracción de dientes, un audiolibro para dejar de fumar o los días de semana santa, y nos invita al mundo, su mundo, que hay ahí entre todo.
"Por mucho tiempo pensé que lo único que yo tenía para defenderme era esa lengua heredada, el filo de las palabras como un clavo que atraviesa y lastima. Pero los clabos también sirven para colgar retratos de familia"
terminé de leer neblina afuera en mi hora de comida, estaba en la terraza, mirando los cerros lejanos, medio contaminados, y el reflejo del sol en los edificios, con el ruido de los carros de fondo. me salieron las lágrimas con esas últimas imágenes, la de la jaula, la de la madre y la hija. siento que tengo mucho que decir por todo aquello lo que me hizo sentir, pero por ahora, prefiero contemplarlo, simplemente... vivirlo.
No puedo explicar lo que este libro hizo de mí, que recio es disipar la niebla y mirar mis ojos en el reflejo del espejo de Iveth. Algo pesa, algo traspasa, algo arde.
Grandes ensayos, grande escritura, grande escritora.
Me tarde en acabarlo porque están fuertes los temas de los ensayos, me hizo cuestionarme un montón de cosas del entorno en el que crecí, me sentí agradecida y a la vez triste.
Si te interesa adentrarte en la escritura de Iveth Luna, recomiendo que este libro sea tu primer acercamiento. Destaca perfectamente todo su mundo poético y literario: los conflictos familiares y emocionales como el abandono, la proyección de la ciudad en uno mismo y los rituales interpersonales. Es una lectura suave y rápida que se siente como leer un diario. Lo disfruté bastante porque hubo pequeñas salpicaduras de mi vida dentro de la suya, justo como la cita de Borges que Iveth agrega en un apartado del capítulo "La forma más veloz que tengo de moverme": 《Cuando leemos un buena poema pensamos que también nosotros hubiéramos podido escribirlo; que ese poema preexistía en nosotros》. Hubo momentos donde sentí que era yo la que había escrito ciertos fragmentos de capítulos porque pensé "yo también me sentí así, yo también pienso eso, yo también lo viví".
Gracias por tu escritura, Iveth. Me siento en casa cada que te leo :)
Iveth Luna Flores plantea una idea que resuena con más fuerza durante estos últimos años, la escritura desde el zulo, la escritura de las periferias y desde la precarización. Un derecho que debe ser de acceso para todas las personas pero que lamentablemente no existen condiciones para realizarlas, en muchos de los ámbitos de la cultura se refleja el nivel socioeconómico, la clases medias o altas parecieran ser las únicas en vivir de arte o siquiera poder ejercerla, un extracto segmentado para unos cuantos. Este ensayo biográfico que habla del encuentro con el llamado de las letras, desde la violencia y la necesidad de escribir. Como ella lo dice: “Era entonces la escritura mi pedacito milimétrico de libertad, mi territorio no heredado. Me lo apropié, lo tomé a la fuerza, se lo arrebaté al aire. Ocupamos la escritura como quien se mete a un terreno baldío para habitarlo. Tomamos la poesía como quien entra a una casa vacía, en ruinas, y la vuelve su hogar”.
Las autobiografías tienden a preocuparme, por lo que esperamos que les creadores compartan. Sin embargo, atraviesan mi camino y termino leyéndolas. Este libro fluye de una manera preciosa que solo encuentro con poetas que nos regalan prosas.
Me encantó el trabajo de Iveth, tanto que escribiré una reseña. Por ello acá solamente dejo este breve texto para que en un par de semanas lo actualice.
Es el primer libro que leo de Ivetht Luna Flores y me encantó!!! Lo acabé en dos sentadas porque me enganchó demasiado, me gustó mucho la forma en la que escribe. Mis ensayos favoritos: obituario a mis dientes, leer el nido y neblina afuera.
Impactada con lo pequeño que es y lo gigantesco que se sintió Todo un viaje hacia uno mismo si así lo permites Qué manera de usar metáforas que se sienten e incomodan cuando tienen que Crudo y lleno de una realidad tan difícil de nombrar que por eso hacen esto una magnífica obra de arte
“La palabra hogar proviene del bajo latín hispánico focaris derivado del latín focus, que significa fogón y fuego… supongo que si hogar significa fuego, es inevitable que lo que habita ahí termine por incendiarse”
4.4 - Un libro que te enseña mucho y te hace reflexionar :)
Desde la vivencia personal y con una perspectiva poética, Iveth ensaya sobre su entorno familiar, estudiar letras y sus vicios. Conmovedores y reflexivos, cada texto sirve para conocer a Iveth y conocernos a nosotras mismas.
En los últimos meses he tenido la oportunidad de leer múltiples textos que han reconfigurado mi noción del ensayo: su forma, sus límites y sus posibilidades. En este libro, cada texto se convierte en una imagen vívida y precisa, una aproximación sensible a los detalles mínimos que suelen pasar desapercibidos. En cada descripción se percibe con claridad la experiencia poética de la autora. Me quedo, sobre todo, con la valentía que cada texto atraviesa la escritura y su manera de enfrentar la memoria.