Entrar a este entrañable, lúcido y por momentos demoledor libro, es explorar los hábitos, los ritmos y las políticas familiares al interior de un hogar marcado por la exigente cultura del trabajo en una ciudad industrializada como Apodaca, Nuevo León. Con Neblina afuera Iveth Luna Flores se inscribe en la tradición de autoras como Vivian Gornick, para quienes la frontera entre vida y literatura es un espacio de tensión donde por medio de la escritura se sustraen saberes profundamente humanos que se encarnan en historias cotidianas. La escritora desarma los afectos y los dogmas de las mujeres de su genealogía para revelar las estructuras tradicionales y, a la vez, intentar desmarcarse de ellas. La escritura es entonces una forma de resistencia para darle frente a un sistema abrasador que moldea y consume los cuerpos de su comunidad. En cada uno de estos ensayos autoficcionales, que también podrían leerse como una novela fragmentada, nos adentramos a diferentes etapas de la vida de la narradora: la infancia en una región signada por el calor, las primeras y apasionadas lecturas fundacionales, el ingreso a la facultad de Letras, la inevitable huida de casa, el cruce fortuito con la poesía, los trabajos para sobrevivir y el cuestionamiento de los propios ideales y prejuicios que conformaron su identidad. Así nos dice en esta potente e iluminadora obra sobre la literatura como una manera de existir: «Era entonces la escritura mi pedacito milimétrico de libertad, mi territorio no heredado. Me lo apropié, lo tomé a la fuerza, se lo arrebaté al aire. Ocupamos la escritura como quien se mete a un terreno baldío para habitarlo. Tomamos la poesía como quien entra a una casa vacía, en ruinas, y la vuelve su hogar». Iveth Luna Flores nos lleva a transitar el deseo por un destino alternativo de vida, donde el lenguaje poético es el móvil para marcar distancia y traducir la literalidad del mundo a otras miradas más amplias.
cada ensayo es una imagen poderosisisima y que se sostiene por sí solo pero leyéndose en conjunto se vuelve una experiencia inversiva en donde sus lectrxs oscilamos entre la familia y la escritura. me encantó, quiero hablar de este libro muchísimo!!! tqm iveth
Que bella manera de narrar, no fue difícil identificarme en estos ensayos. Son muy conmovedores y la pluma de Iveth te lleva sin darte cuenta, de repente ya los había terminado. Vuelvo luego a dejar por aquí mis favoritos.
En los últimos meses he tenido la oportunidad de leer múltiples textos que han reconfigurado mi noción del ensayo: su forma, sus límites y sus posibilidades. En este libro, cada texto se convierte en una imagen vívida y precisa, una aproximación sensible a los detalles mínimos que suelen pasar desapercibidos. En cada descripción se percibe con claridad la experiencia poética de la autora. Me quedo, sobre todo, con la valentía que cada texto atraviesa la escritura y su manera de enfrentar la memoria.
Las autobiografías tienden a preocuparme, por lo que esperamos que les creadores compartan. Sin embargo, atraviesan mi camino y termino leyéndolas. Este libro fluye de una manera preciosa que solo encuentro con poetas que nos regalan prosas.
“La palabra hogar proviene del bajo latín hispánico focaris derivado del latín focus, que significa fogón y fuego… supongo que si hogar significa fuego, es inevitable que lo que habita ahí termine por incendiarse”
4.4 - Un libro que te enseña mucho y te hace reflexionar :)
Afrontar el pasado y la escritura de uno mismo es un acto que requiere valentía, es volver a nuestros orígenes para enmendar, de algún modo, lo que tenemos en estos tiempos. “Neblina afuera” es un libro que presenta ensayos con temáticas familiares, personales y artísticas. Se escribe a partir de la memoria de lo que fue, se escribe desde la familia, desde el tiempo universitario y todo se conecta a través de una narrativa que se siente como una novela fragmentaria, aspecto que vuelve este libro una novela ensayística que explora cómo eran las relaciones familiares en la Apodaca de tiempos pasados, una muestra de cómo era la sociedad, y se hace no a manera de reproche sino como una crítica para que reflexionemos nuestros días actuales y conocer nuestra sociedad. Este libro es una muestra de los actos que definen el camino del escritor, las altas y las bajas que la gente pasa para llegar a la revelación de sí, a la senda de la sanación personal y fraternal, el proceso para llegar a la reivindicación de la vida. Gocen de estos ensayos y reflexionen sobre sus vidas y sus días siempre.
Me encantan estos libros que están en las fronteras entre el ensayo, la autobiografía, la novela y la poesía. Es todo eso y un poquis más.
Una bellezota de libro. Íntimo, cálido, un puñetazo transparente, un profundo espejo y hasta una radiografía sociológica desde la disección de la historia de vida de la autora. Esto último queda claro desde el primer texto, dónde compara el funcionamiento del hogar con el de una fábrica, algo que inevitablemente me recuerda la opinión de Engels sobre la forma burguesa de la familia que trajo consigo el capitalismo.
Iveth aborda con honestidad y sin miedo su relación con su padre, con su madre, su familia, sus adicciones y su encuentro con la escritura. Todo junto. Un libro muy redondo que deja en claro el hilo de neblina que une todos los relatos.
Este libro me sorprendió mucho. Inicié su lectura con una idea diferente que no sé de dónde saqué. El segundo ensayo me generó la sospecha de que iba hacia otro lado. Seguí y la autora me fue envolviendo con su narrativa tan suelta y cotidiana. Me identifiqué con muchas ideas, sentimientos, vivencias. De pronto me tenía recordando junto con ella momentos de mi infancia, adolescencia, juventud… Lo leí en una tarde. Narrativa fluida y a la vez rica.
Cuando inicié el libro no sabía exactamente a qué me iba a enfrentar y me gustó esta observación e introspección en un espejo que utiliza la autora para revisar el trauma, la poesía y la vida. Iveth Luna Flores es una gran poeta y ensayista.
Ivette narra vivencias muy personales desde la poesía y la vulnerabilidad. Fue una gran coincidencia comenzar a leerla justo en su ciudad de Monterrey (Apodaca) para dar inicio a un viaje muy especial.