Antes de leer este libro, tenía una opinión muy en contra de la IA. Pero este texto me ha recordado que la IA, lejos de ser un monstruo, es una herramienta. En este caso, el ser humano hace un uso oscuro, lobotomizante y estúpido de dicha herramienta. Por mucho bien que la IA pueda llegar a hacer, el caso es que la manera en la que se lleva empleando desde que está en auge es despreciable.
Qué refrescante leer reflexiones que se salen de lo convencional sobre inteligencia artificial. Es, sin duda, lo más inteligente que he leído sobre la IA, y además ofrece 13 perspectivas distintas a considerar. Se nota su influencia de escritoras como Donna Haraway, a la que al final del libro parafrasea (aunque ya nos había dado cuenta de que era su personal hero). Me ha gustado especialmente el capítulo dedicado a la búsqueda de entidades místicas en fotografías o textos generados por un tipo de consciencia al final no humana.
No explica nada nuevo, pero es un ejercicio de interpretación muy interesante. Convierte el dilema en un objeto tridimensional y te hace mirarlo desde todos sus ángulos. Aunque tengo que admitir su tendencia a fallar a favor de la IA. Habla desde la autoridad de una profesora universitaria de Bellas artes, a la par que muchos de sus proyectos fueron enfocados a alimentar la IA con su propio trabajo. Si lo lees teniendo eso en cuenta puedes filtrar esos sesgos y disfrutar del ejercicio.