In 1943 publiceert Gallimard een onverwachte roman van de surrealistische dichter Robert Desnos die het leven beschrijft van een aantal mannen en vrouwen die niets met elkaar gemeen lijken te hebben, noch qua klasse, noch qua smaak. Al deze personages hebben maar één ding gemeen: drugs.
Geleidelijk worden deze mannen en vrouwen voorgesteld, te beginnen met de hoofdpersoon met wie Desnos zich identificeert, Antoine Maison. Hij opent de roman met een bijna dromerig verhaal uit zijn militaire diensttijd in Marokko.
De groep flaneert rond een zeer mooie, rijke, verslaafde jonge vrouw, Barbara Durand, en het is uit liefde voor Barbara, om haar elke avond te kunnen zien, dat Antoine aan de opium geraakt.
In Barbara herkennen we Yvonne George, de muze en (non)geliefde van Desnos, die in 1930 verzwakt door de excessen van haar levensstijl en vooral door haar drugsgebruik aan tuberculose zal overlijden.
De roman is een genadeloos portret van de Parijse drugsscene in die tijd, een universeel portret in de ogen van Desnos. Desnos schreef erover: Het is het verhaal van een groep jongeren die menen dat opium een remedie tegen hun karakterzwakte is. Ze mislukken allemaal. Sommigen sterven een gruwelijke dood, anderen belanden in een krankzinnigengesticht.
Prangend junkrelaas in het Parijs van de jaren 1930. De vertaling laat te wensen over (‘les reins’ letterlijk vertalen met ‘nier’, terwijl het duidelijk over ‘lendenen’ gaat, alweer 2 keer zonder context het n-woord gebruiken,…)
Cuando leo novelas de esta época (1940s) creo en la explosiva capacidad del ser humano para hacer vanguardia. Robert Desnos se adelanta a la crisis de los opioides como hoy la conocemos desde un retrato brutal. Escoge un ramillete de jóvenes burgueses para mostrarle al lector el quehacer de sus vidas: cenas, alcohol y drogas durísimas en un París que parece no inmutarse socialmente a través de los ojos de estos personajes. Las bellezas se desdibujan, las ambiciones de abandonan, el cuerpo es un habitáculo tramposo.
Cada personaje está cincelado a la perfección. Amamos a algunos, nos compadecemos de otros, queremos abrazar con fuerza a pocos. Queremos salvarlos pero también ver su caída. El autor se posiciona en un lugar de crítica hacia el sistema y no por los adictos.
Recomiendo mucho. (También recomiendo tener una hojita para anotar los nombres de los personajes).
Desnos tiene una posición clara y firme sobre la droga, drogadicción y drogadictos, y las deja explicitas en este texto
No hay un juicio personal, sino más bien sistémico; porque la droga es trágica para cada uno de los personajes, solo escapan de la muerte aquellos que escapan de la droga.
Quizá el único pero es que la coralidad de los personajes hace dificil al principio saber quien es quien o que
Trainspotting, eres tú?? No, solo se parecen en que es un grupo de drogadictos, pero las personas que se sometieron al vicio son de clase alta y profesionales parisinos. La droga los consumió. Se consumieron entre ellos. Me encanta la prosa de los poetas.
“El vino está servido” del poeta surrealista Robert Desnos ofrece una particular reflexión sobre los placeres y las adicciones. Este libro —publicado originalmente en 1943—, refleja una visión muy particular sobre la temática considerando que el propio Desnos experimentó con el alcohol y otras sustancias.
La estructura del libro es surrealista, con juegos de palabras y asociaciones libres. El opio —y otras sustancias— se representan como un refugio de la realidad, pero también como catalizadores para la creación artística y la búsqueda de libertad, en un medio para escapar de la rutina y explorar lo desconocido, pero también en una trampa que encierra al ser humano en la repetición de sus propios deseos y excesos.
Uno de los aspectos más destacados del libro es cómo Desnos explora la relación entre el placer y la muerte, recordando que, en su momento, el autor vivía en un contexto turbulento de guerra y ocupación. Su visión del opio como un agente que puede al mismo tiempo elevar y destruir sugiere que la búsqueda de libertad está irremediablemente conectada con el riesgo y la autodestrucción. El libro se convierte, así, en una obra donde la adicción y el surrealismo se funden en una reflexión sobre la existencia, la creación y el fin.
Una suerte de trainspotting ambientada en la primera mitad del siglo XX. Una mirada cruda a la droga y a las relaciones personales que se producen a su alrededor.