Con gran hondura psicológica y una trama muy singular, Juan Bolea ofrece a sus lectores un thriller psicológico protagonizado por la estricta Elena Enciso, una galerista en horas bajas de Gijón con una vida complicada. El negocio que heredó de su padre tiene problemas financieros; su ex marido la acosa, amenaza y extorsiona; su hijastro de 15 años, Alex, aportado por su segundo esposo, está desarrollando un comportamiento que de preocupante, está pasando a ser peligroso.Aconsejada por su mejor amiga, una psicóloga de prestigio, cuando Alex sufre una nueva crisis, Elena decide refugiarse con el muchacho en un pueblo aislado de los Picos de Europa donde no tardará en desencadenarse la tragedia.
Juan Antonio Bolea Fernández-Pujol conocido como Juan Bolea (Cádiz, 1959) es un escritor y periodista español residente en Zaragoza, licenciado en Geografía e Historia.
Muy prescindible. Lees la sinopsis y piensas que la trama no debe estar nada mal, pero luego te encuentras con un libro que no dice nada, que lo que quieres es terminarlo lo antes posible porque no engancha, no lo deje porque pensaba que a lo mejor se arregabla, pero no, no se arreglo. Para mí tiene 1,5 estrellas, pero como no me deja pues le doy 2 porque estoy generosa después de las vacaciones :-)
Este libro pasó por mi como si nada. El mes que viene ni me acordaré de el. A pesar de ser un libro corto (no llega a las 300 páginas), el principio se me hizo un poco aburrido, algo lento, con escenas que se podían omitir perfectamente y sin afectar al desarrollo de la historia principal. La parte importante de la historia se desarrolla de una manera muy brusca, en menos de 100 páginas, y si que hubiera estado bien que, ya que se centró bastante en el aspecto psicológico (lo cual es un punto a favor, en mi opinión), podría haber dado más detalles del asesinato, y haber desarrollado bastante más esos instantes previos y posteriores al encuentro del cadáver. En general, me gustó, es decir, cumplió con su cometido de entretenerme y no me disgustó, es simplemente que no se centró en las partes que a mi me hubiera gustado que se centrara.
Es una novela que desafía los límites del suspense policial y el drama psicológico, en un escenario que combina la belleza natural de Asturias con ambientes inquietantes.
La historia se desarrolla en un escenario de tensión y secretos, donde la muerte de Eva no es un accidente, sino un crimen que revela un oscuro pasado familiar y personal. La novela explora temas como la memoria, la identidad, los trastornos mentales raros, como la paramnesia reduplicativa, y las relaciones de poder, traición y manipulación en el mundo del arte y la familia.
Por la idea de la trama podría haber sido una buena novela pero el ritmo es muy lento, le sobran páginas, es repetitivo, el final es precipitado… Libro muy flojo que no logra enganchar en ningún momento.1,5
Una simpleza total y absoluta, llena de sinsentidos, cada vez más estúpidos; no es que no sea creible, es que nada se sostiene... lo cogí porque van a adaptarla al cine (en qué momento?????) y lo he terminado porque no se dejar libros a medias siendo tan cortos; una pérdida de tiempo
Una pareja con un hijo adolescente que está traumado por su pasado. Cuando el esposo tiene un viaje si esposa y el chico de van a equinoterapia. Lo que sucede ahí es terrible y el final es excelentes
Este libro para mi fue el ejemplo del relleno. En la primera mitad (quizás más de la mitad) del libro pasa exactamente lo que describe la sinópsis, toooda la primera mitad solo para que nos cuenten lo que ya sabíamos. Pero bueno, la segunda mitad pinta mucho más interesante sin embargo, otra vez me encuentro con una trama suuper predecible y casi nada desarrollado. Tal vez sea el tercio final. Además de predecible el desenlace muy plano y sin una pizca de emoción. Esperaba muchísimo más.
Son 280 páginas de confundir lo que es psiquiatría con lo que es psicología y viceversa, teorías freudianas y una historia predecible cuando no es absurda. Bueno es saber que mi miedo a las alturas se debe a la lucha entre mis almas femenina y masculina, en lugar del simple miedo a caerme y acabar estampándome contra el suelo. Sigues leyendo porque consigue atraparte del mismo modo que un accidente de coche hace a la gente debatirse entre la morbosa necesidad de mirar y el pasar de largo: necesitas saber cuál es la siguiente salida que va a tomar el autor para justificar lo injustificable y ver como se las arregla para atar todos esos flecos que va dejando atrás. Destripe: no lo hace.