"Laberintos, de Paulina Bermúdez, es un relicario. Ese es su género discursivo: un objeto pequeño y delicado, porque está hecho de palabras. Un objeto que puedes abrir como se abren los libros. Pero este no es un relicario de plata que puedas empeñar por dinero. Este es un relicario hecho de barro, zamarreo, maleza, mamá. Bermúdez construye este libro-relicario y lo llena del agua con tierra –que es la memoria– de su abuela. Una mujer que, aturdida por el olvido, llamó a la infancia por su nombre: mamá. Porque esa es la primera y última palabra, y su autora lo sabe."
Paulina Bermúdez Valdebenito, Viña del Mar, 1983. Egresa el 2007 de la carrera de Pedagogía en Castellano (Universidad de Playa Ancha) y se titula como Pedagoga Teatral en Pontificia Universidad Católica de Valparaíso el 2011. Ha participado en compañías de teatro y conducido varios talleres y cursos. Ha sido ponente en diversos encuentros y congresos de minificción nacionales e internacionales, y organizado seminarios de literatura contemporánea. Es miembro activo de la corporación Letras de Chile desde 2009, donde ha contribuido a potenciar su área de microcuento.
No se engañen por lo breve del libro, con lo profundo que cala la historia no se hace necesaria mayor extensión. Este relato me llegó al corazón. Recordé en cada línea a mi abuela y lloré de emoción y de nostalgia al recordarla. Reconozco en esta abuela a la mía y a otras madres y abuelas que se perdieron en sus propios ‘laberintos’.
Es un libro que a pesar de lo corto que es, no deja de ser muy emotivo y logra conectar con el lector. Vale totalmente la pena leerlo, sobre todo si no es ajeno el dolor del olvido.