In Space is Politics, architect and urban planner Hans Teerds demonstrates that space is not merely a prerequisite for political activity; it is political in itself. Drawing on Hannah Arendt’s political theory, Teerds argues that architecture should be recognised as a social practice that shapes and influences who meets, who participates and who is excluded.
Democracy thrives on togetherness and physical encounters in public spaces, such as squares, parks, sidewalks, and café terraces. These spaces are not mere backdrops, but central places of democratic practice. But who decides how they are designed? Who is allowed to stay — and who is pushed out?
Teerds shows: Architecture is never neutral. It defines boundaries and creates access — as well as barriers. Therefore, it is always a political act. The question of who is permitted to occupy a space is a profoundly democratic one. ‘Space is Politics’ calls for public spaces to be reclaimed in social debates, moving them back into the political public sphere from the hands of investors and experts.
A manifesto for those who understand architecture as a political task, not a purely technical one, and it is a wake-up call to architects, urban planners and citizens to think of space as a common good and help shape it.
"Even concrete and steel need people to become attached to them, to take care of them, to feel concerned about them." p.44 🚬
Ideas que subrayo del manifiesto:
La arquitectura para los arquitectos tiene una clara función social, pero cuando se intenta explicar otros sectores, su importancia ya no es tan obvia. Parte de la culpa reside en la reducción de la arquitectura a obras excepcionales, lo que hace imposible a los arquitectos defender la calidad de obras del entorno cotidiano. Esto va ligado a la reducción a la estética para fines comerciales. Me gusta su opinión sobre la especulación y sugestión de los renders. "The image of architecture as the icing on the cake."
La práctica profesional como un conflicto de intereses. Kenneth Frampton ya había dicho que la arquitectura está dictada por leyes económicas, pero en términos más modernos: la práctica profesional es una hoja de cálculo, es un negocio representado en números para lograr una construcción eficiente y rentable. La discusión sobre el desarrollo y la construcción de nuestro entorno le lleva a la definición de gentrificación de Jackson Hackworth como "the process of making space for more affluent users" en la que ya no se menciona a los actuales residentes de clase trabajadora (y ni siquiera a futuros residentes, habla de "usuarios").
Mucho del manifiesto se describe bajo los términos de Hannah Arendt en los que aun no he profundizado... me apunto "The world cannot be built (nor mantained) without using violence. After all, to make a wooden table, a tree has to be felled and cut into pieces." p.65 El condicionamiento de la vida alrededor de los objetos físicos
Por otra parte, siento que se repite mucho en dos ideas que ya están más que masticadas (o al menos yo creo que ya hemos pasado esta página). La primera es que la dimensión política de la arquitectura no se puede delegar solo al arquitecto, y a la vez, este tampoco puede operar como simple intermediario entre diferentes partes interesadas. La segunda es que la arquitectura es una cuestión pública, y por ende, debería haber procedimientos participativos para cada proyecto. Obviamente, sus ideas no se reducen a estas dos frases sino que se explaya más e incluso ofrece pros y contras, ejemplos, etc. Aún así, no dice nada nuevo que no sepamos.
El relato de su conversación con un conductor de autobuses hace que del 3.5 suba al 4.