Mischa no sabía lo que era el amor hasta que conoció a Kai. Su vida se había venido abajo y pensaba que nada podría arreglarla, pero él apareció para demostrarle que aún quedaban cosas bonitas. Con él aprendió a reír, a soñar y, por primera vez, a sentir que formaba parte de un hogar.
Kai no creía que quedara espacio para el amor en su vida. Demasiados fantasmas, demasiados errores, demasiado dolor. Pero Mischa irrumpió como un destello en medio de su tormenta. No hizo que el pasado desapareciera, pero le dio una razón para enfrentarlo. Amarse fue la parte sencilla; luchar contra todo lo que amenazaba con destruirlos, la verdadera prueba.
A veces, perderse es el primer paso para encontrar el camino correcto, porque el verdadero amor llega después de todas las caídas.
Edine Mull lo vuelve a hacer. Nos regala una historia llena de sentimientos, redención y esperanza en esta serie de sport romance que, si no has leído, no sé qué estás haciendo con tu vida.
Como siempre digo, los libros de Edine no son solo romance: siempre van mucho más allá. Trata temas profundos y lo hace desde el respeto, con una pluma sencilla, del día a día, sin florituras, pero a la vez con una sensibilidad exquisita. Es un placer leerla.
En esta ocasión conocemos mucho más a Kai, a quien ya vimos en el libro anterior. Sabíamos que guardaba una tristeza profunda, algo que arrastraba desde la infancia, y aquí por fin entramos en su cabeza y vemos todo lo que guarda en su interior. Ha sido tan bonito como duro a la vez. Sí, se sufre, pero también me ha encantado conocerlo mejor. Ya me gustaba mucho en el libro anterior y en este he terminado de adorarlo.
Por otro lado está Mischa, a quien también conocimos antes y que es pura luz. Desde el primer momento que ve a Kai queda deslumbrada por él y hará todo lo posible por ayudarlo y por estar a su lado. Verlos juntos es una maravilla. Ver cómo Kai lucha contra sí mismo y contra sus sentimientos, mientras ella permanece ahí para él, es precioso.
Vamos a sufrir, sí, pero también vamos a tener momentos de amor, ternura y risas con el resto de personajes: esos amigos que son más una familia, tan especiales que te dan ganas de quedarte a vivir dentro de esta historia. Mención especial para la abuela de Kai. Con ella viviremos momentos que te abrazan el corazón. 🥹
Así que, por si no ha quedado claro, os lo recomiendo muchísimo. Si os gusta el sport romance, los romances bonitos, las historias con alma y los personajes reales con sus virtudes y defectos, sin duda esta historia es para vosotros.
Tercera entrega de la serie «Corazones en juego» que nos presenta a la pareja formada por Kai, jugador de los Seattle Rift, y Mischa, la joven que cuidaba a la abuela del deportista y con quien la tensión ya se intuía en novelas anteriores.
Mischa ha crecido en una familia desestructurada y, desde las primeras páginas, la autora nos deja entrever una vida marcada por la supervivencia y el dolor, logrando conectar de inmediato con ella. Será gracias a Kai y a varias personas de su entorno que Mischa comenzará a experimentar, a partir entonces, lo que significa sentirse querida y a salvo.
Por su parte, Kai es un personaje del que inicialmente solo sabemos que vive con su abuela y que nació en Londres. Sin embargo, su historia personal resulta ser una de las más duras hasta el momento. Es imposible no empatizar con su sufrimiento, y es que Edine Mull construye a sus personajes con una humanidad tan palpable que parecen casi de carne y hueso. Sin caer en el sensacionalismo, la autora aborda los episodios más duros de su pasado con sensibilidad y respeto, logrando que el dolor traspase las páginas y se instale en la mente del lector/a.
Los personajes secundarios vuelven a desempeñar un papel fundamental. Mischa encuentra en ellos una familia donde refugiarse, mientras que Kai aprende que la familia elegida es aquella que está ahí para sostenerlo y protegerlo en los momentos más difíciles de la vida.
Edine Mull vuelve a repetir su exitosa receta combinando ambos puntos de vista y mezclando escenas presentes y pasadas, lo que aporta profundidad y una mejor comprensión de la relación entre los protagonistas. Pasión, tensión y personajes entrañables vuelven a ser los pilares de una novela envolvente, con escenas bien trabajadas que invitan a seguir leyendo sin descanso.
La única pregunta que queda es: ¿Habrá una cuarta entrega de uno de los mejores hockey romance del año? Algunos de los personajes secundarios ya apuntan maneras y parecen deseosos de contarnos su propia historia. Enhorabuena, una vez más, a la autora.
De un modo u otro, todos deseamos encontrar el afecto, la confianza, la seguridad a nuestro alrededor. Y una relación con los demás que esté basada, también, en la libertad y en la seguridad, y donde las carencias dejen de ser aquello que nos ata a unas expectativas, a menudo, origen de grandes frustraciones y desencantos. O que nos condicionan sin piedad. En esta maravillosa tercera entrega de la serie «Corazones en juego», podemos leer: «…para estar bien con alguien, primero tenemos que estar bien con nosotros mismos». Y yo creo que esta es una de las grandes lecciones que, con «El último cambio», la escritora Edine Mull nos regala. De nuevo, leer a Mull es adentrarse en una historia donde los protagonistas nos roban el corazón. La autora juega con gran habilidad con las diferentes líneas temporales (un pasado que condiciona y explica el presente), y logra con ello enriquecer enormemente la trama y ahondar en el porqué de los miedos, las dudas, las inseguridades… Rememorar, revivir… ¡Sentir! La prosa de Edine Mull resulta, como siempre, muy cuidada: precisa cuando es menester por la gravedad de la situación, fresca cuando nos quiere dar un respiro, envolvente cuando quiere atraparnos y meternos dentro del momento, ligera cuando quiere que todo fluya, que todo encaje. Mischa y Kai. Kai y Mischa. En esta serie de novelas los protagonistas no nos resultan nuevos o desconocidos. Sabíamos de ellos, nos fueron presentados. Hay guiños, vivencias, recuerdos, emociones pasadas que hoy regresan, temores que nunca se dejaron atrás. De nuevo, pues, una gran historia, excelentemente escrita y resuelta. Edine Mull nunca defrauda. Muy recomendable.
Esta historia llena el corazón de emociones. Kai y Misha son dos personajes que calan hondo. Kai esconde ese secreto que lo lleva a despreciarse incluso a si mismo, aunque también hay alguien culpable de que eso se pronuncie todavía más. Una tercera entrega brutal y a la altura de las anteriores (He de reconocer que de momento es mi favorita) Kai se ha convertido en mi debilidad. Él y Misha se cuidan y son tan adorables que cualquier cosa que les pase lo sientes como propio y es que la autora construye unos personajes hechos de realidad y lo consigue con cada uno de sus libros.
Está bien me gustó más que el anterior que leí. Cree que no iba a haber más pero por lo que estoy viendo creo que van a salir más libros porque queda gente por ahí de la que habla mucho en este libro, que supongo que será protagonista en algún otro.
Los dos protagonistas son maravillosos él a pesar de todos sus problemas y de todo lo que tiene en la cabeza que en el libro anterior no lo aparece porque parece simpático alegre es un cielo y ella con todo lo que ha tenido que vivir y lo fuerte que es me ha gustado su personaje📕🤓