¡Qué horribles son estos cuentos! Y no me refiero a la escritura, esa está increíble. Es que estas historias deberían quedarse en la ficción únicamente, y no estar basadas en cientos de vidas y testimonios reales. Valentina Upegui logra contarlas con gran maestría, detalle y sensibilidad. Cada uno de sus personajes protagonistas se mete bajo la piel, te llega al corazón y te lo estruja, para sentir, por un momento, el profundo e indescriptible dolor que han vivido.
La autora logra transmitir muchas emociones con su forma de narrar, sencilla y accesible para cualquiera, pero cargada de una fuerza entre líneas con frases punzantes que se clavan en la cabeza y en el corazón apenas se leen. Puede que ninguna suene totalmente "novedosa", entre la cantidad de historias que existen acerca de la guerra, que Valentina logra que sean únicas, que se sientan debajo de la piel y hasta el corazón, haciéndolas dolorosamente inolvidabls. En su orden, los cuentos son:
- Una Cara En Una Camiseta: Juan, el hijo de Marta, se ha convertido en lo que dice el título de este primer cuento. Tras su desaparición, eso es todo lo que le queda a una madre que nunca deja de buscar. Tremenda forma de empezar un libro.
- Memoria Fragmentada: En primera persona, una mujer campesina nos cuenta su esfuerzo por recuperar su tierra, mientras la hacen repetir una y otra vez la historia de su pasado. Sin mencionar nunca su nombre, Ella parte el alma, porque es muchas mujeres a la vez, campesinas o no.
- Pasó Marchando: una mujer indígena, en primera persona, cuenta sobre la desaparición de su padre en las manifestaciones conocidas como la Minga. Duele la verdad y la injusticia.
- Solo Fui a Recoger a Blanco: el primer cuento de esta compilación que me sacó la lágrima. Una niña y su único compañero, un conejo de peluche al que llama Blanco. Un día, sin explicación, sus papás se la llevan de la casa, y ahí todo cambia para mal.
- La Escombrera: Más doloroso que el anterior. Luz, una niña de 12 años, va camino a su casa, con miedo de que su mamá la regañe por la hora y el toque de queda. Así conocemos a Rosa, la madre de Luz, y su dolorosísimo pasado, y también su presente.
- Boxeadoras: Magaly y Nury son dos mujeres a las que "los hombres de uniforme y botas" ponen a boxear, solo para divertirse, para apostar... Qué detestable puede llegar a ser el ser humano...
- Así, De La Nada: Sara trabaja en un periódico, siempre le tocan las secciones aburridas por llegar tarde a las reuniones. Pero ese día es su cumpleaños y va a celebrar con sus amigos. Y así, de la nada, todo cambia...
- Desde Adentro: Melissa fue reclutada en la guerrilla a los 13 años, y nos cuenta la historia desde adentro, como parte de un campamento, su única familia... También duele escuchar el otro lado de la historia.
- Mea Culpa: Un monólogo desgarrador de una mujer hablando con ella misma, mientras recuerda cómo la guerrilla entró a su casa, aunque ella se plantó frente a ellos para que no lo hicieran, y ese fue el comienzo de todas sus desgracias.
- El Trigal: Una hoja empieza a investigar el pasado secreto de su madre, con unas pocas pistas: el nombre de un pueblo que ni aparece en el mapa, el que le da nombre a la historia, y La Bruja, un personaje del que le hablaba su mamá y siempre quiso saber más. Pero, muchas veces, el pasado es mejor dejarlo allá, donde pertenece...
- A Nadie Le Importó: El último cuento del libro. Una periodista conoce a un colega que investiga lo que "no debe," los paramilitares que invaden una población. Mientras viven su historia de amor, las cosas se complican por seguir investigando. Y sucede lo inevitable...
Un libro recomendadísimo, una lectura necesaria y una autora para seguirle la pista.
Llegué a esta lectura por recomendación, y resultó ser una sorpresa muy buena para mí. Es un tema que en mi vida diaria casi nunca busco por iniciativa propia, y aun así me atrapó rápido porque se lee con mucha facilidad.
El libro habla del conflicto, y lo hace de una forma muy directa y humana. Se siente real, cercano, y conecta con algo que como personas nos atraviesa de muchas maneras. Aunque sean cuentos, la sensación es que podrían estar pasando en cualquier momento, en cualquier parte. No se siente como una historia que se hace a un lado del problema, más bien lo mira de frente y lo deja hablar por sí mismo.
Además, es una lectura corta, clara y fácil de entender. Transmite muy bien el peso emocional del tema sin volverse confusa.
Así como me lo recomendaron a mí, también lo recomiendo.
La forma en la que Valentina te atrapa con su escritura es increíble, cada capítulo te sumerge en una historia desgarradora, llena de sensaciones físicas y mentales, que vives por ti mismo. Recomendadísimo.
Inicialmente me sentí muy agobiado con los primeras historas, estaban muy cargados de emociones tristes -por algo son Colombianas-. Sin embargo, en la segunda mitad se torna un poco más ameno de leer, y las historias -a pesar de continuar siendo tristes- no se sienten tan cargadas. Me gustó mucho. Me agrada que nuevas generaciones den voz a este tipo de narrativas que a pesar de pensar que corresponden al pasado del país, aún siguen estando latentes en algunos territorios.
Muy bonito leer a una escritoria principiante, sus cuentos son profundamente conmovedores. De una realidad del campo que muchos colombianos nos hemos negado. Muy recomendado.