La extrema derecha está en auge en todo el mundo, los sujetos nos extraviamos en la digitalidad y nuestras identidades están en crisis. La filosofía ya no nos habla y la política no nos representa. Incluso los límites de la palabra “nosotros” se han desdibujado. Nos volvimos un archipiélago. Pero aunque el diagnóstico es duro, este no es un ensayo derrotista: la Historia no terminó y el siglo XXI no es tan inexplicable como parece. Lo que fue separado se puede volver a unir. Y hay lugar todavía para un humanismo práctico y una política pangeísta. Un plan táctico, una invitación y un llamado: regresar a un mundo del que no debimos habernos ido.
Roberto Chuit Roganovich nació en la Ciudad de Córdoba, Argentina, en 1992. Es Licenciado en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba, y actual Becario Doctoral de CONICET. Quiebra el álamo, su primera novela, resultó ganadora del Premio Novela Futurock 2022.
es una lectura necesaria, importante, es mas hago un Llamamiento, en voz alta: tu, vos, chikito o chikita, señor, señora o lo q fuera, usted, lea El Archipielago, es como abrir el mapa y encontrar wl punto azul y decir "bueno ahora entiendo bien a donde voy" y despues leer una sugerencia de caminos. En fin, latinoamerica unida (por una ultraderecha en crecimiento x ahora) leer al Roberto Chuit, ¿te sentis agobiado, sin via de escape ni de mejorar este mundo q te resulta inesperanzado (si esa palabra existe)?..lee El Archipielago. es Apto para todo publico, no necesitas un entendimiento previo ni de politica ni de filosofia, solo un genuino interes
No es lo que esperaba, pero es un diálogo con un par. Quizá no coincida en muchas cosas pero es lo más cercano que el (cito) "mal llamado progresismo" me ha hecho sentir de la esperanza. En el fondo y con sus cosas, es un muy buen análisis -o principio de uno- de la realidad actual. Ante todo, me deja con ganas de tener a Roberto de amigo para poder conversar de estás cosas.
Este libro es una iniciación. Recuerdan cuando eran chicxs y leían algún texto interesante en el manual del alumno bonaerense de Kapelusz o los libros de historia de Maipue o Estrada? y encontraban alguna página con olor a nuevo (o a fotocopia) que te quedaba rebotando en la mente por días, meses, años? y luego iban a las páginas finales y encontraban una bibliografía excelente... todas estas nostalgicas y analógicas sensaciones me invadieron en cada uno de los capítulos. no se rindan!
Tanto los acuerdos como los desacuerdos que pueda tener con algunos de los enunciados son virtuosos, porque al fin alguien ordena y contextualiza una serie de eventos y pensamientos que hasta ahora parecían en el éter. Una propuesta de acción y presencia real en el mundo, y por sobre todo, un amable cacheteo para espabilar y volver al ruedo. Se lo regalaría a todxs mis compañerxs de discusiones y elucubraciones.
El tono polémico del texto me pareció muy acertado y se sostiene durante todo el libro, aún en los momentos más inclinados al diagnóstico. Hay un cierto programa político en ciernes. La idea de pensar cuáles son las tecnologías determinantes del siglo XXI y comenzar la discusión por allí, antes que por la dimensión directamente ideológica y política me gustó mucho, porque permite una mirada materialista.