¿Cuando uno piensa en un futuro optimista bajo qué premisas e ideas debe sustentarlo? Viendo sólo el trauma, la violencia, los abusos, la falta de derechos, el estigma... ¿o con un ideal donde el consentimiento, el deseo, el respeto y la diversidad están en el centro? Paulita lo tiene claro y creo que aquellos que creemos en un futuro ideal debiéramos tenerlo también. A la hora de acercarse a este librito es importante tener en cuenta que se trata un manifiesto, uno mayormente sustentando en la experiencia personal (y compartida por compañeros y compañeras del sector de la autora) y algún que otro estudio. Si se pretende profundizar en el sector y obtener un retrato amplio de este este o un discurso elaborado y profundo al respecto de la naturaleza de la pornografía este no es el libro adecuado. Pero sí es un libro con esperanza y visión de futuro, consciencia y conocimiento de lo que se habla. Se pueden discutir algunas afirmaciones categóricas pero la base está y parte de un ideal que mira el sexo y la representación de este desde la esperanza y no desde el dolor (sólo) y desde una práctica y forma de funcionar real que funciona y es posible.
Pensé que iba a tener que enfrentar de una manera real la necesidad de tener justicia económica para tener un espacio del consentir, pero asume que toda labor tiene elementos de coerción similares y no hay que moralizar esta industria—que pues si. Le faltan citas, pero contiene información interesante.
fantasía pura. Contra el puritanismo y el prohibicionismo sexual, una forma de abrirnos la mente hacia el porno conociendo sus entresijos y sin excluir a las mujeres de su consumo ni de su producción. Aunque a veces hay afirmaciones demasiado generales, ha sido muy liberador encontrar información a salvo de los programas del feminismo institucional que iguala el porno a delincuencia sexual. Seguiremos soñando con un mundo que no teme a la fantasía y al placer.