La historia realista, cruda y llena de humor de un hombre que decidió salvar su vida… sin psicólogos, sin terapias y sin milagros. Solo con su propia valentía y el amor incondicional de una amiga.
Dexter sabía beber, sabía ocultarlo y sabía inventar excusas… pero no sabía salir de la espiral que estaba destruyendo su vida. Hasta que un martes cualquiera, un mueble del IKEA y una resaca asesina le dejaron claro que ya no podía seguir huyendo.
Entre temblores, recuerdos, recaídas y silencios incómodos, apareció amiga, casi hermana, la única persona capaz de mirarlo sin juzgarlo y decirle lo que nadie se atrevía a decir. Juntos —pero sobre todo él mismo— iniciaron un camino lleno de humor negro, momentos duros y pequeñas victorias que acabaron convirtiéndose en una vida nueva.
Este libro es para quien haya sentido que tocaba fondo.
Para quien crea que no puede.
Para quien esté cansado de perder batallas contra sí mismo.
Una historia honesta, cercana y emotiva sobre la sobriedad, la amistad y la valentía de mirarse de frente.