Hay un Picasso en el desván es una novela muy peculiar, divertida y diferente.
Leo es un protagonista caótico e imprevisible que da lugar a situaciones realmente disparatadas. La mezcla de humor con el misterio alrededor del supuesto Picasso funciona muy bien y consigue que la lectura sea muy ágil.
También me ha gustado el toque de crítica al mundo del arte, las apariencias y el valor que damos a determinadas obras. Además, la ambientación en la Costa da Morte le aporta mucha personalidad.
Es cierto que en algunos momentos hay tantos personajes y situaciones que puede resultar algo caótica, pero precisamente ese punto forma parte de su encanto.
Una lectura ligera y desenfadada, perfecta para desconectar y echarse unas risas.