Clara siempre ha sentido que no encaja del todo en la realidad. Entre recuerdos borrosos y silencios familiares, aparece Alexandro, una presencia que la acompaña en los momentos más oscuros. ¿Es un amigo imaginario, un secreto heredado o simplemente la voz de su propia soledad?
Cuando la enfermedad de su abuela la enfrenta de golpe con la fragilidad de la vida, Clara se ve obligada a recorrer los pasillos del hospital y de su memoria. En la Habitación 183, lo real y lo imaginado se confunden hasta desdibujarse, revelando que el verdadero misterio no está en lo paranormal, sino en los afectos, las pérdidas y los secretos que marcan a cada familia.
Con una prosa íntima y emocional, esta novela breve invita al lector a sumergirse en la duda y a
¿Cuánto de lo que recordamos es real y cuánto inventamos para sobrevivir?
Habitación 183 es una historia íntima, emocional y muy fácil de leer.
Es uno de esos libros que se leen en una tarde, pero que te hacen sentir que has acompañado a alguien en un momento importante de su vida. El tema que trata es delicado y está contado desde la sensibilidad, con una atmósfera especial y ese toque espiritual que rodea a la familia y a su don.
Personalmente, me quedé con la sensación de que me habría gustado acompañar a los personajes durante más tiempo y profundizar más en algunos aspectos.
Aun así, me pareció una lectura diferente y emotiva, perfecta para quienes buscan una historia breve, especial y centrada más en lo que se siente que en lo que ocurre.
Lectura en colaboración con el autor, Borja Simón. Gracias por confiar en mí 🤍